El país que Jaime no conoce: Desempleo, pobreza, informalidad y persianas bajas
Al relevar en enero último 35 barrios porteños y 34 localidades del Gran Buenos Aires, la ONG Defendamos Buenos Aires halló cerrados 2.536 locales comerciales.

Al relevar en enero último 35 barrios porteños y 34 localidades del Gran Buenos Aires, la ONG Defendamos Buenos Aires halló cerrados 2.536 locales comerciales.
Contra lo que podía suponerse, no privaron los extramuros, sino que resultó ser la zona norte de CABA la más afectada: Las Cañitas, con 38, Puerto Madero con 36 y Belgrano con 18, y además el centro porteño registró 35.
Otros espacios comerciales a cielo abierto, como el textil y de indumentaria de Flores, en la calle Avellaneda del 2800 a 3800, mostraron 14,3% más locales inactivos y en la avenida Rivadavia del 2000 al 2800, entre Congreso y Once, bajó 34,9% la cantidad de ocupados y 54 estaban vacíos, de los cuales 13 se ofrecían en alquiler.
Además de esas localizaciones, donde más se sintió la purga fue en las avenidas
* Pueyrredón entre Rivadavia y Santa Fe;
* Cabildo entre Pacífico y Belgrano;
* Santa Fe, de la avenida 9 de Julio a Plaza Italia;
* Rivadavia en varios tramos, de José María Moreno a Caballito, y de Boyacá a Nazca (Flores), y
* casi toda Corrientes, desde el Luna Park a Federico Lacroze.
La excepción de ver más locales ocupados se observa en la avenida Córdoba en torno de Scalabrini Ortiz, un polo de discount de ropa y calzado deportivos e informales, y la peatonal de Florida, entonada por el movimiento de turismo extranjero que siguió a la devaluación.
En definitiva, los mudos testigos en la vía pública de la recesión con inflación que golpea al común de la gente en enero sumaron 745 en la capital federal y 1.791 en el resto del conurbano y la ciudad de La Plata, según el cateo del que participaron un centenar de colaboradores, como lo vienen haciendo desde hace 5 años.
Da un promedio de 82 bajadas definitivas de persiana por día.
Si se tiene en cuenta que en cada caso afectarían a un dueño y 3 empleados, como estima el presidente de la ONG, Javier Miglino, la deducción cae de maduro: más de 10 mil personas en tan breve lapso perdieron mucho más que un trabajo. Quedan condenados a la desocupación y aquellos sin contención familiar o algún resto, directamente a engrosar la legión de los pobres o, peor aún, de los marginales.
Los datos que acaba de publicar el INDEC corroboran que en el comercio se destruyeron 36.300 puestos, lo que agregó -3,1% al último retroceso laboral detectado en la encuesta oficial.
Mayor informalidad y pobreza
Golpea al personal registrado, pero dadas las características fronterizas con la informalidad del comercio en general implica una deserción de monotributistas (13% de la masa ocupada) y directamente suprime del campo visual a los que estaban en negro.
Es cierto que a una parte de la demanda que ya no acude a las zonas comerciales se la encuentra consumiendo online desde su celular, tableta o computador personal. Pero esta modalidad digital, pese a que triplicó su alcance en los últimos tiempos, aún así no llega a representar el 5% del total del volumen comercial.
Entre la modernidad, la inseguridad urbana y la densidad del tránsito que dificulta estacionar en la calle provocaron, asimismo, una migración masiva de público desde los barrios a los shoppings.
Pero la retracción general del consumo, en mayor o menor medida, afectó a todos los canales comerciales, internet incluida.
La Asociación Pyme y la Federación de Cámaras y Centros Comerciales de la República Argentina (Fedecámaras) calcula que, desde que comenzó el gobierno de Mauricio Macri, unos 25 mil locales comerciales de todo el país debieron bajar sus persianas, y más de 6 mil pequeñas y medianas empresas siguieron la misma penosa senda.
La Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA) contabilizó 28 mil cierres del rubro en los últimos 3 años como consecuencia de que el público le compra menos y de que, paralelamente, los tarifazos, impuestos y subas en los alquileres (en una avenida principal cuestan entre $20 y 25 mil) oprimen en sentido contrario.
La entidad que agrupa a los comercios de proximidad, último eslabón de las cadenas de valor que conectan con el consumo, había censado, junto a los proveedores, la existencia, a fines de 2015, de 120 mil kioscos en todo el país y en lo que va de la Administración Macri desapareció la cuarta parte, con mayor impacto en las grandes ciudades del país y en los locales ubicados en las principales avenidas de los centros comerciales.
La sangría venía por goteo, como en la tortura china hasta que entre junio y agosto del año pasado 2.095 locales se llamaron a silencio. Pero la diáspora se aceleró desde octubre a enero de 2019 y se agregaron a la lista de caídos 3.200 más, sobre un total de 21.940 contabilizados.
Viéndolo por el lado de los sobrevivientes, los negocios funcionando pasaron del 90,4% de hace 3 años al 85,4% actual.
Los kiosqueros advirtieron que hay como 10 mil colegas más en capilla hasta junio próximo, consecuencia de que se bajen las persianas de otros 10 mil kioscos hasta entonces, según el informe de la UKRA.
Identifica un reacomodamiento en marcha en el marco del proceso de achicamiento que siguió a la suba de los costos y la reducción de las ventas, por el cual kiosqueros que pasan a la informalidad empiezan por cerrar el local para reabrir directamente en garajes o habitaciones a la calle.UKRA estima en 15 mil esos "kioscos ventana".
Las zonas más afectadas han sido el Gran Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires, Mendoza y Córdoba.
Es muy difícil que pequeños comerciantes y kiosqueros tengan acceso a la línea de créditos a Pymes anunciada por el gobierno por un total de $100.000 millones, a una tasa del 29%, que administrarán 27 bancos, estatales y privados.