El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, lleva y trae pleitesías, pero ¿y por casa cómo andamos?
En el plan “Mirame y no me toques” para no le hacerle olas al dólar, la inversión productiva no muestra signos vitales.
El Indicador Mensual de Inversión (IMI), que publica todos los meses el Instituto de Trabajo y Economía, de la Fundación Germán Abdala (ITE-FGE), se encuentra estancado desde noviembre y no repunta.
En abril mejoró 1,5% respecto de marzo, pero se desplomó 20,2% interanual, consecuencia de que la construcción retrocedió -7,4% anual por las transferencias de capital de nación a provincias, una disminución de la obra vial algo menor a cómo venía lanzada y el estancamiento de la obra privada en el piso que tocó a fin del año pasado.
El rubro automotores, tractores, maquinaria y demás equipos durables de producción no para de caer desde noviembre de 2017. En esta oportunidad fue 16,3% anual. Arrastra 18 signos menos al hilo. Químicos y plásticos y siderurgia son los principales afectados.
La devaluación y recesión pegó de lleno en las importaciones sectoriales, sobre todo de utilitarios: -42,3% anual en 12 meses seguidos
Algo de empleo en agro y transporte
La falta de inversión se hace sentir en la expectativa neta de empleo (ENE) que releva ManpowerGroup para el período julio a setiembre.
Unos 800 ejecutivos consultados se atrevieron a subirle 1 punto en comparación al trimestre anterior que culmina este mes, pero si se hace la comparación interanual se transforma en 4 puntos de retroceso.
Agricultura & Pesca reportan los resultados más positivos: 6% más que el año pasado, caracterizado por la sequía. En Transporte & Servicios Públicos se estima que tomarán 3% más personal, y rebotará positivamente 2% la incorporación en Servicios, Manufacturas y Finanzas, Seguros & Bienes Raíces.
El mérito de tan modestos porcentajes de recuperación frente a caídas de 2 dígitos en anteriores períodos relevados, para el director comercial y de operaciones de ManpowerGroup Argentina, Fernando Podestá, es que significan un cambio en la tendencia.
Aunque aclara que “se mantiene una posición cauta de los empleadores argentinos respecto de las expectativas de contratación”, si bien en 5 de los 9 sectores industriales analizados se esperan aumentar las dotaciones durante el próximo trimestre.
Las perspectivas más altas reportadas proceden del sector de Agricultura & Pesca, con una ENE de +6%, seguida por Transporte & Servicios Públicos, con +3%, mientras que los sectores de Finanzas, Seguros & Bienes Raíces; Manufacturas y Servicios reportan una ENE de +2%, mientras las tendencias de contratación más débiles se prevén en Comercio Mayorista & Minorista (-2%), Construcción (-4%) y Minería & Extracción (-9%). Se trata del valor más bajo previsto para el sector de la Minería desde que se comenzó a realizar esta encuesta hace 5 años.
En tanto, Administración Pública & Educación informa intenciones de contratación nulas (0%).
Rebate el argumento oficial de culpar a la guerra comercial USA-China y al endurecimiento financiero de la Reserva Federal el hecho de en que Argentina, junto a Panamá, se registran las expectativas más débiles de contratación, entre los 10 países estudiados de América.
Los empleadores de Estados Unidos y Canadá lideran las intenciones más fuertes para el próximo trimestre, mientras los de Brasil reportan las más elevadas en 5 años.
A nivel global y para los próximos 3 meses, los empleadores esperan incrementar sus nóminas en 43 de los 44 países encuestados, con Japón, Croacia, Taiwán, USA, Grecia y Eslovenia a la cabeza.
La condición sine qua non para ampliar las plantillas de personal es que haya inversión productiva, el punto débil de la Administración Macri, que paradójicamente enarboló desde el inicio de la gestión como expresión de deseos la atracción de capitales una vez derribados los cepos que impedían su libre movimiento.
Pero el rumbo elegido para la economía de recostarse casi excluyentemente en las exportaciones agrícolas, en el desarrollo de Vaca Muerta y en una obsesiva transferencia de ingresos hacia las compañías energéticas mediante los tarifazos, en desmedro del poder adquisitivo del salario, por ende del consumo y de la industria nacional, en el marco de un sobreendeudamiento que encendía las luces de alerta, determinó que de los US$36.604 millones en inversión extranjera que ingresaron entre enero de 2016 y diciembre de 2018, el 80% tenían como fin comprar activos financieros, indicó en un informe el Observatorio de Coyuntura Internacional y Política Exterior (Ocipex).
Fueron US$28.976 millones contra US$7.628 millones como inversión directa.
El veterano economista Carlos Ábalo explica, en tal sentido, que “el programa de Cambiemos fue más fuerte que todos en hundir a la industria y bajar el salario, sin tomar en cuenta que, en medio de una crisis internacional agravada por la llamada guerra comercial (porque la guerra es para controlar la nueva tecnología, que va a definir el poder mundial), lo primero era ajustar lo que se podía manteniendo la actividad, porque sino hasta es imposible ajustar, como lo está probando esta experiencia”.
Hace hincapié en que “esto empezó mal porque al proponerse precisamente un objetivo que nadie tuvo hasta ahora, que es volver a especializarse en la producción primaria, el punto de partida fue sobreendeudarse, porque esta vez la deuda vuelve muy difícil reordenar el conjunto y hasta puede llegar a abrir un gran entuerto político”.
El 1er., Global Business Complexity Index (GBCI), publicado por el Grupo TMF, ubica a la Argentina en la 18º posición de un ránking compuesto por 76 naciones en materia de complejidad para hacer negocios, tras evaluar tres áreas claves: la carga impositiva, las normas laborales y las reglas de contratación.
Sin embargo, nos ganan en nivel de complejidad dentro de la región Brasil, al que ubican en el 3er lugar del índice general. Bolivia en el 5to, Perú en el 10° y Colombia en el 13º.
Uruguay y Paraguay son mucho más amigables, dentro de esa consideración.
Los más facilitadores de negocios de esta escala son las Islas Caimán, y detrás Curaçao, Jersey y Tailandia. Grecia es el peor de todos, seguido por Indonesia y los Emiratos Árabes Unidos.
El director general de TMF Group en Argentina, Claudio Cirocco, señala como los principales déficits estructurales del país las estrictas leyes laborales y la influencia de los sindicatos en la economía y en el panorama político del país.
Es una de las principales razones de que las inversiones que entraron al país en 2018 se orientaran a la especulación financiera: fueron US$15.783 millones, un 720% más que en 2017, que contrastan con los US$2.497 millones de inversión extranjera directa, de acuerdos a datos fiscales del Mercado Único y Libre de Cambios del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Pero, además, el agravante es que la mayor parte de la inversión de cartera, según datos oficiales, no se destinó a acciones sino a letras y títulos de deuda, que devengaron hasta un 13% de ganancias en dólares por año.
Nada más que el año pasado, los pasivos llegaron a los US$90.024 millones, “casi 4 veces más que lo proyectado a fines de 2015” para ese año, lo que provocó que bancos y fondos de inversión estén desaconsejando la compra de títulos y bonos de deuda para títulos argentinos.
Bajo el actual Gobierno, la fuga de capitales llegó a los US$60.000 millones, con un récord el año pasado de unos US$27.200 millones.
El drenaje llevó a una depreciación del peso del 84,6% desde comienzos de mayo y a una inflación del 47,6% en el año, lo cual hizo pedir un salvataje al Fondo Monetario Internacional, a condición de ajustar la política económica, monetaria y fiscal.