La falta de recursos condicionó la asistencia de los gobiernos para evitar un derrumbe mayor. "La mayoría de los gobiernos hizo lo que tenía que hacer para preservar el empleo en la medida de lo posible. Pero no pudieron llegar de la misma manera que los países avanzados a cubrir las necesidades de los trabajadores informales o precarios", apuntó el economista Eduardo Levy Yeyati en declaraciones a BBC Mundo.
Según datos del Departamento de Trabajo, el mes pasado se registraron 266.000 nuevos empleos estadounidenses, lo que que demolió las previsiones privadas que estimaban el alza en cerca de 1 millón de puestos. El resultado fue además menos de la mitad de los 770 mil empleos registrados en marzo.
A pesar de la suba, el desocupación subió hasta el 6,1% en abril, desde el 6% del mes previo.
La causa que explica este desempeño sería la falta de mano de obra disponible en el mercado. El temor al contagio, las escuelas cerradas que obligan a los trabajadores a quedarse con sus hijos, y el salario social que desestimula la búsqueda de empleo convergerían en ese sentido.
En principio, la baja creación de empleos de abril no se traduce tanto en un frágil desempeño de la economía (que podría ser momentáneo), como en una crisis del mercado laboral.
Sin embargo, en el largo plazo esa crisis podría obturar el crecimiento en la principal economía mundial, derramando globalmente sus efectos.
El lento crecimiento del empleo exhibido en abril habría sido impulsado por vacunación que permitió la recuperación de puestos en sectores muy golpeados por la pandemia, como el recreativo, el gastronómico y el de ventas minoristas.
No obstante, en sectores industriales abril mostró un recorte de 18 mil empleos, apuntalados por el retroceso en el sector automotriz. Problemas en la cadena de insumos explicarían el traspié.
De acuerdo al Financial Times, los datos dificultarán que la Casa Blanca afirme que su proyecto de ley de estímulo inicial de US$1,9 billones está funcionando según lo planeado, aunque podría validar su insistencia en la persistente necesidad de apoyo fiscal.
El gobierno de Biden quiere que el Congreso adopte medidas fiscales mucho más amplias con planes para aumentar el gasto combinado en US$4,1 billones en infraestructura de USA. Y la red de seguridad social durante la próxima década, pagado con impuestos más altos para las empresas ricas y grandes del país, un plan que en la Argentina fue celebrado por el oficialismo y hasta el presidente Alberto Fernández encontró reminicencias justicialistas en ese programa, por lo que rebautizó a su par estadounidense como "Juan Domingo Biden".
No obstante, FT remarca es probable que los republicanos se abalancen sobre la desaceleración en la creación de empleos como evidencia de que las políticas del presidente no están generando un repunte rápido incluso en medio de vacunaciones generalizadas y beneficios para muchas familias.