La Presidente "de los 40 millones de argentinos", les restó valor, o como se dice en la calle "les bajó el precio", a los dirigentes de los distintos partidos que fueron votados por alrededor de 25 millones de electores, también argentinos.
Y, cómo si fuera poco, la Presidente de la Nación desconoce su representatividad al asegurar que sólo se sentará a conversar con "los dueños de la pelota". Es decir, según su criterio, con aquellos actores que convertidos en "directores técnicos" construyen listas de "suplentes", que vienen siendo los candidatos opositores.
De ahora en más, la Presidente de la Nación debatirá directamente con las corporaciones. Con los grupos empresarios. Con los sindicatos. Con los banqueros. Lo dijo ella en su furioso discurso.
De esta manera, la Presidente de la Nación clausuró el debate político. Ese que la militancia kirchnercristinista reivindicó durante estos años y cuyo regreso le atribuyó a la "década ganada". A Néstor y Cristina.
El menosprecio por quienes resultaron victoriosos en las PASO resulta un punto de salida distinto al que la Presidente de la Nación propuso ante otra derrota, la de 2009. Entonces abrió lo que llamó "el diálogo político". Distintas fuerzas políticas fueron recibidas por el Gobierno. Independientemente del producto de aquella convocatoria, la reacción inmediata fue la de un amague de apertura.
Esta vez la apertura le quedó vedada a los representantes populares. Sólo serán recibidos las corporaciones. Al menos las que nombró las Presidente "de los 40 millones de argentinos". La UIA. Los banqueros. La CGT de "nuestros compañeros trabajadores".
Pero, además, el ninguneo de las fuerzas políticas opositora resulta un ninguneo de la decisión popular de no apoyar al Gobierno. La Presidente de la Nación sólo reconoce el mérito de que su fuerza fue la que más votos recolecto (26%) y ni siquiera tuvo la grandeza de felicitar a quienes lograron mejores desempeños. Para no decir los que ganaron.
También hubo en el discurso de este miércoles 14/08 una temeraria subestimacion de los votantes, 25 millones de los "40 millones de argentinos", cuando la Presidente los trató como meras personas que confundidas por la malicia de los medios de comunicación que "distorsionan y mienten".
La militancia puede celebrar que el kirchnercristinismo devolvió el debate político a la Argentina. Se espera su pronunciamiento sobre que el mismo debate haya sido metido en un cajón (¿o será una caja fuerte como las que mandaba a empotrar Néstor para acumular los euros famosos?) por su conductora y líder.