Contrariamente a lo que se vio en el búnker cristinista en la noche de la derrota disfrazada de victoria nacional, Cristina Fernández vomitó un aguerrido discurso de choque en el que acusó a Massa (aunque sin nombrarlo) de representar "al pasado", un regreso a "2001", y no "el futuro" que plantea el intendente de Tigre en sus presentaciones públicas. También lo llamó "gerente" o "suplente" de los "intereses que van en contra de este proyecto".
Algo similar había planteado su difunto esposo durante la campaña de 2009 en referencia a la alianza entre De Narváez, el PRO y Felipe Sola que lo terminó derrotando. “Esta alianza residual ha votado todo en contra, presupuestos, leyes como la de estatización de Aerolíneas, todas las que enviamos desde 2003: imagínense si eso pasara y paralizan el país y otra vez retrocede al 2001 y volvemos a la angustia”, dijo Néstor en abril de 2009.
Con su discurso de este miércoles, la Presidente exhibe que de nada le sirvió mantener una postura moderada (el menos mínimamente, en 2011 había sido mucho más medida) y volvió al sistema de confrontación que caracterizó a sus gobiernos.
Es una aceptación de que su decisión de impulsar a un candidato con un perfil muy similar al del intendente de Tigre (joven, calificado como buen gestor, de alta imagen positiva y, sobre todo, moderado) fracasó. Y se reencontró con un discurso mucho más beligerante, como el de Néstor en 2009. "Yo o el caos". "El modelo" o "2001".
¿Le sirve esto a la Presidente para mejorar la performance en octubre? Las PASO mostraron que a nivel nacional el acompañamiento a los representantes del Gobierno no supera el 26%. El "núcleo duro" se desgajó y no es descabellado pensar que con la radicalización del discurso oficial, una vuelta al "vamos por todo", ese hard-core se seguirá achicando.
¿Por qué? Porque tal vez los últimos cristinistas moderados que acompañaron al FpV el domingo se sientan desincentivados a repetir en octubre. Después de todos, gran parte de la base electoral del massismo, así como su estructura política, se nutre de excristinistas que, o se alejaron asustados por el modelo "vamos por todos", o simplemente encontraron en el Frente Renovador una estructura que puede sostener los logros de estos sin transformar a la Argentina en un campo de batalla.
Sería una consecuencia de no mirar hacia adentro y de no corregir "errores propios" como los que plantean los blogger K que pertenecen a las bases del cristinismo. Las declaraciones de la Presidente no parecen apuntar a una mirada introspectiva, sino a cortar cabezas de los adversarios.
Además, la Presidente eligió polarizar la elección en la provincia de Buenos Aires, cuando quedó demostrado el domingo que darle carácter plebiscitario a la elección parlamentaria es una estrategia errónea. "Modelo sí o Modelo no". Y el 75% de los electores dijo "Modelo no".
Resulta electoralemente peligroso para la Presidente plantear "Cristina o Massa" cuando al tigrense es el único entre esas opciones que tiene la posibilidad de sumar votos más que de perderlos. El escenario de Cristina es exactamente el inverso.
La Presidente desperdiciaría la oportunidad que le da la revancha de octubre. Revancha que Néstor no pudo tener en 2009.