Aunque pueda parecer contradictorio, al menos 2 de los consultados procuraron transmitir serenidad frente a los datos arrojados por uno de los trabajos más completos que se viene llevando adelante en esa región del Conurbano sobre una base de 20.000 casos. De acuerdo a lo que aseguraron, la ventaja allí es de 10 puntos a favor de Insaurralde y especulan que así se equilibraría con el margen similar que lograría Massa sobre el candidato oficialista en la 1ra. Sección Electoral.
De las estadísticas se desprenden 2 conclusiones relevantes: la primera es que allí Insaurralde logaría perforar el techo del 30% de los votos con una intención de 32,5 puntos porcentuales. Ese resultado, por ahora teórico, es el que le permitiría consolidarse como una referencia dentro del oficialismo cuando se discuta la sucesión de Daniel Scioli en la gobernación bonaerense.
El otro es la tácita admisión del repunte de Massa durante los primeros días de agosto donde, más que experimentar un repunte, habría logrado revertir una supuesta fuga de votos atribuida en el kirchnerismo a la supuesta indefinición de su posicionamiento como candidato opositor al gobierno nacional. Algo que habría cambiado luego del robo a su domicilio particular, que marcó un punto de inflexión en un discurso político que se esforzó por no salirse de la moderación.
Este nuevo cuadro de situación habría puesto un freno al frenesí que se vivió la semana pasada en la Casa Rosada, cuando se estimó que en una arremetida final Insaurralde lograría sobrepasar a Massa. Optimismo que, al menos para dos intendentes del Conurbano, ya no es mas que una ola pasajera. La nueva ondulación que los convoca es ahora planes para el futuro inmediato si las urnas confirman el valor de estas proyecciones.
La dificultad que admiten no se ciñe únicamente a que sus conjeturas toman por eje a otras, aunque sean formuladas por uno de los encuestadores de mayor prestigio para el peronismo y con un dilatado vínculo con esa fuerza, al punto que paradójicamente es fuente de consulta de jefes comunales del Frente Renovador y el de la Victoria.
La gran incógnita que no despejan esos números es cuál será el comportamiento el domingo de casi el 40% del padrón que manifiesta indecisión cuando se les consulta por su preferencia. En un franco contraste con los dos núcleos duros que polarizan la elección y parecen concentrar la disputa entre 2 de las 3 listas peronistas.
En la visión de los 2 intendentes consultados: uno pro K, tiene fuerte base en el 2do. y 3er. Cordón del Conurbano, donde predominan las zonas rurales y los planes sociales para paliar la falta de acceso al sistema formal de salud y empleo.
El otro, resueltamente antagónico con el oficialismo, se hace fuerte en el primer cordón aunque toma porciones del 2do., allí donde la urbanización va de la mano con segmentos que tienen un nivel socio económico que les permite satisfacer necesidades básicas con holgura
Panorama compartido en la 1ra. y 3ra. Sección Electoral que concentran casi el 70% del electorado, dividido en porciones casi idénticas, lo que vuelve todavía más decisivo el resultado que se obtenga en grandes centros del Interior, en la 4ta. y 5ta. Sección Electoral, con Mar del Plata y Bahía Blanca a la cabeza de esa expectativa
Esa simetría explica la urgencia de Massa por cerrar trato con punteros de cierto pese que le garantizaran al Frente Renovador un resultado que no la desequilibrase. En casos como el de Lanús, iría más lejos: podría ganarle con el ex presidente del club homónimo, Nicolás Russo, a Carlos Montero aunque por margen acotado.
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Lo que explica la obstinación del senador provincial José Luis Pallares en formalizar una alianza con el PRO, que lleva al ministro de Hacienda de Macri, Néstor Grindetti, con una boleta local desenganchada de la lista del alcalde de Tigre. Igual de incierto es lo que ocurra en Avellaneda donde más que Miguel Ángel Bertolotto, presidente del Concejo Deliberante, el rival del intendente Jorge Ferraresi es su viejo mentor, el senador provincial Cacho Álvarez
No deja de ser paradójico que Scioli e Insaurralde salieran a respaldarlos a ambos, quienes fueron de los más enfáticos opositores al gobernador por directivas de la casa Rosada y de los más reacios a aceptar el liderazgo del intendente de Lomas de Zamora, quien venía peleando por obtener ese plácet de la Casa Rosada desde fin del año pasado.
Lomas de Zamora y La Matanza son los dos distritos donde el Frente para la Victoria confía en lograr una ventaja holgada. Allí Insaurralde se impondría por casi el doble de los votos a Massa, mientras que la candidatura testimonial del intendente Fernando Espinoza a concejal, confirmaría los riesgos tomados si solo se impone por un margen de 10 puntos.
Ahí es donde cobra trascendencia lo que ocurra en Almirante Brown, con el 8% del padrón electoral. De acuerdo a lo que voceros del intendente Rubén Darío Giustozzi dejó filtrar esta mañana (viernes 09/08) a un portal de noticias, se estaría admitiendo que el Frente para la Victoria obtendría el 30% de los votos. Según la misma fuente, el número dos de la lista a diputados nacionales de Massa se alzaría con 50 puntos.
El kirchnerismo viene trabajando para neutralizar la principal debilidad con que llega al comicio: su capacidad de fiscalización y alentado por los datos que les hace llegar la Casa Rosada: Eduardo Giustozzi, candidato a concejal de la lista promovida por su hermano, habría descendido de los 48 puntos originales a 46 y Mariano Cascallares, directo competidor, habría pasado de 20 a 24 puntos porcentuales, 5%.