La polémica sobre si el partido de Mauricio Macri es aliado del Frente Renovador, encierra lo que usualmente la abrumadora mayoría de caudillos del conurbano rotula como “una operación de prensa”, de las que bien se cuidan en sus distritos sofocando cualquier expresión disonante a sus intereses en los Medios al alcance de sus presiones.
Marginado de la campaña proselitista del candidato bonaerense mejor ponderado en los sondeos de opinión, Giustozzi recurrió a ese recurso extremo que golpea en un aspecto delicado de la estrategia electoral del Frente Renovador, donde están persuadidos que el bajo perfil, la elusión de pullas y las propuestas concretas conforman la acción más eficaz
tAL Como se vio forzado a confirmar horas antes que Massa lo acompañARA en una recorrida por san Francisco Solano, Giustozzi sabe que el PRO tiene labrado un acuerdo con el intendente de Tigre, al que expuso a una maniobra más del kircherismo para mostrarlo como un candidato ligado al centro derecha.
Mientras recorría Mar del Plata, Massa tomó conocimiento de esas declaraciones que parecieron tomar la forma de un recordatorio: el todavía intendente de Brown y candidato N°2 a diputado nacional por el FR es un aliado imprescindible para el estimado resultado electoral en las generales de octubre, donde aguardan una derrota por no más de 5 puntos en la 3ra. Sección Electoral, imponerse por un margen similar en la Primera y obtener una diferencia significativa en el Interior de la Provincia.
Con la aniñada metáfora de la “fiestita de cumpleaños” del Frente Renovador de la que querría formar parte el PRO, Giustozzi obligó a Massa a un diálogo que viene sufriendo más interrupciones de las previstas: Ya no es más que un diagnóstico apresurado el que le augura una corta vida al acuerdo electoral que, de seguro, los mantendrá en el mismo espacio hasta los comicios de octubre.
La presencia de Massa en Almirante Brown procuró que esa versión se siga agitando más de la cuenta, y le permite a Giustozzi una tregua que no querría entregarle la campaña por las PASO, que encuentra al gabinete del Municipio de Almirante Brown con doble fractura expuesta.
Una hacia dentro del gabinete municipal, dividido en torno a la sucesión que recaerá en el actual secretario de Obras Públicas, Daniel Boletierri. De pasado radical y sin partido propio, el poder en las sombras detrás del Sindicato de Trabajadores Municipales local busca con urgencia vías de contacto con el peronismo bonaerense para completar mandato en la intendencia hasta el 2015 y, si los obtuviera, cumplir su sueño de ser electo para el cargo en las urnas.
La otra, acaso más preocupante, la que abre grietas entre los funcionarios y las agrupaciones que lideran después del salto de Giustozzi al Frente Renovador, motivo de un estado asambleario en las agrupaciones más próximas al jefe comunal que, por ahora, apuesta a una campaña de baja intensidad que pase desapercibida y no promueva ningún tipo de movilización entre las bases.
Se especula en su entorno con el estado deliberativo que reina en Unidos y Organizados, al calor de la puja entre el Movimiento Evita y La Cámpora, con más expectativa y ambición que despliegue territorial para plasmarlas. No obstante, la llegada del funcionario provincial Mariano Cascallares habría logrado aquietar las aguas y aportar lo que se define como “algún elemento de conducción política” que permita capitalizar el piso del 25% de intención de voto que obtiene la presidente Cristina Fernández en Almirante Brown.
Una realidad que se explica por el contraste visible entre los centros urbanos y la periferia de cada ciudad durante la década ganada, y que sirve también para comprender la diferente percepción de sus seguidores en torno al cambio de sigla de Giustozzi para estas elecciones
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En los barrios más pobres los planes de asistencialismo y subsidios se asocian al Ejecutivo nacional y no al municipal. Sobre esa realidad avanza Cascallares, candidato a primer concejal del Frente para la Victoria, quien ya participó de las dos únicas entregas de netbooks de este año en el distrito, donde se aguardaba para el martes 16/07 la presencia de CFK que quedará, en apariencias, para la primera semana de agosto, junto a Daniel Scioli y Martín Insaurralde.
El gobernador y el intendente de Lomas de Zamora tenían confirmada su presencia en el club Defensores de Glew, pero el acto se suspendió para garantizar, justamente, la presencia de Cristina, muy interesada en concretar la que sería su segunda visita al distrito desde el 2007.
A la Presidente es a quien Giustozzi le habría dedicado el aspecto troncal de sus críticas al oficialismo en las dos entrevistas que mantuvo con Carlos Zaninni en la Casa Rosada durante junio para explicar su alejamiento. El secretario Legal y Técnico de la Nación le habría informado en una de ellas que hallaba límites para transmitirlas de forma textual a la primer mandataria quien, de acuerdo a rumores, no es de lo más receptiva a ese tipo de comentarios.
Que la ofensiva podría extenderse más allá de octubre lo indicaría el paso que se vería obligado a dar Cascallares en el gobierno bonaerense con prescindencia del resultado electoral: contra su voluntad, él debería dejar el Instituto de Previsión Social para asumir como ministro de Desarrollo Social provincial. Cargo que quedará vacante una vez que Martín Ferré haga caer su licencia como diputado provincial.
Cascallares tiene como antecedente para esa nueva misión haber integrado el equipo más íntimo de Alicia Kirchner entre el 2003 y el 2007, cuando pasó a ser parte de la conducción del Anses.
Diego Bossio es un respaldo esencial en la disputa con Giustozzi quien, a tres semanas de las PASO y con la vista de Massa, que también recorrió el barrio Don Orione de Claypole, intentará alejarse de la meta por la que trabaja el Frente para la Victoria: que no supere el 45% de los votos.