Quienes deberían antecederlo en ese orden, Alicia Kirchner y Florencio Randazzo surgen como damnificados directos de los costos políticos a pagar por el gobierno nacional con esos dos severos traspiés, que abren un frente de vulnerabilidad al eslogan elegido para sostener la pretensión de un saldo positivo en los comicios de medio término.
Aunque todavía no fue oficializado de forma pública, es un hecho que los ministros de Desarrollo Social y del Interior y Transporte declinarán sus candidaturas. De forma paradójica, y cuando se preveía que el último episodio terminaría por fortalecer la presentación del intendente de Tigre como una opción en las elecciones generales del octubre, el súbito ascenso del de Lomas de Zamora se convierte en un imprevisto del Frente Renovador que daría sentido a los planes del de Almirante Brown.
Después de superar tensiones, Massa tuvo un gesto de confianza hacia Giustozzi y aceptó que mantuviese abierta la posibilidad de dar internas en el Frente para la Victoria y de participar en el Renovador como extra partidario.
El entorno del ex jefe de Gabinete de la presidente Cristina Fernández admite no solo que ese doble juego tiene más intérpretes de los que se sabe y que alcanza incluso a su líder: de hecho es la salida que ofreció a Jorge Macri y Gustavo Posse, con quienes sigue negociando para incluirlos en ese espacio.
En declaraciones a radio La Red de la mañana del vierns 14/06, Giustozzi volvió a insinuar que esa probabilidad sigue abierta no ya solo para él sino para la boleta que compartiría con Malena Galmarini, la esposa de Massa. La jugada luce distinta con el diario del lunes para los buenos lectores de este viernes en que, como de costumbre, voceros oficiosos anticipan antes que ocurra el encumbramiento de Insaurralde.
Aún quienes no le profesan simpatía intuyen que en cualquier escenario del oficialismo, se trata de una figura que resultará beneficiada por una campaña que compartirá con Cristina y que tendrá, seguramente, como eje su gestión de gobierno, muy ponderada en segmentos de opinión adversa al gobierno nacional.
Sin competencia real en las internas abiertas y con el respaldo explícito de otros jefes comunales de la región pero también del interior bonaerense, conjugaría un cambio generacional dentro del oficialismo al que, en apariencias, apostarían a encarnar por fuera de ese espacio Massa y Giustozzi.
La alternativa de competir en las PASO del Frente para la Victoria fue rechazada y causó malestar en la Casa Rosada cuando el intendente de Almirante Brown literalmente las exigió la semana pasada, en reuniones que mantuvo con Randazzo y Oscar Parrilli, secretario General de la Presidencia.
Así lo confirmaron colaboradores del ministro del Interior que 24 horas antes de lo de Castelar estuvo en Lomas de Zamora, en una visita que promovió marcar distancias definitivas con su ex subordinado y amigo. Gestos que resultan imprescindibles frente a un núcleo duro del oficialismo desconfiado de cualquiera que perciba como portador del inextricable, para ellos, ADN bonaerense.
De allí surgió la versión de una dura conversación telefónica con Giustozzi un día antes en la que le desaconsejó la actitud adoptada y le recordó que “yo te hice intendente” Aunque el contexto haría improbable, a priori, que esa competencia fuese habilitada ¿Sería la misma respuesta si, como al estilo de las cautelares, un aluvión de intendentes liderados por Massa lo formulase? Pregunta para el eterno apoderado, Jorge Landau.
Además de su firme alianza con La Cámpora, resistida casi en frente común polos nuevos barones del Conurbano, de Insaurralde preocupa una sagacidad política que en la intimidad varios le reconocen a regañadientes, después de haber llegado al corazón del kirchnerismo al que no pertenecía y haber puesto en valor similar a cero las acciones de Juan Gabriel Mariotto, su vecino, quien asumió con una cotización en alza hace apenas dos años.
Como Giustozzi, Insaurralde mantiene expectativas de terciar en la disputa abierta por la gobernación en el 2015. Su corrimiento impensado por circunstancias que, de forma paradójica, a priori podría entenderse como un perjuicio para el oficialismo ¿obligaría a un cambio de planes de Massa?
Si hay algo de eso o todo se deba apenas a la impericia de su aliado por jugar al misterio es algo que tienen resuelto no revelar los operadores del intendente de la zona Norte: de momento, solo responden que el de Almirante Brown encarna la esperanza de una pata propia en la tumultuosa zona Sur del GBA.