El analista puso énfasis en que una economía que no está atravesando su mejor momento (desaceleración, alta inflación, restricciones cambiarias) es tierra fértil para exacerbar el mal humor por sospechas de corrupción. En eso coinciden (casi) todos los analistas. Y es lo que se refleja en algunas encuestas.
2012 ya había sido un año con importantes tensiones en materia económica y acontecimientos de gran impacto vinculados a la corrupción, como la tragedia de Once y la presunta implicación del vicepresidente Amado Boudou en el affair Ciccone, dieron un empujón a la preocupación por la falta de transparencia.
Este año, Jorge Lanata regresó a la televisión con una denuncia que conmocionó a la opinión pública, en dimensiones que hacía tiempo no se registraban. 'Periodismo para todos' destapó una trama de presunto lavado de dinero que involucra al empresario K Lázaro Báez, contratista del Estado y muchas veces señalado como el testaferro de Néstor Kirchner. En síntesis, el caso salpicaba al propio Gobierno Nacional.
Desde hace tiempo, el nombre de Báez es conocido para los lectores de diarios y revistas políticas. Pero no era familiar para el grueso de los consumidores de información de todo tipo. Pero el caso presentó un costado novedoso: la participación de personajes de la farándula, como Leonardo Fariña y Fabián Rossi, esposos de la modelo Karina Jelinek y de la actriz Iliana Calabró, respectivamente.
Esto hizo que el tema se tratara en programas de espectáculos, como el Jorge Rial, en el que Fariña hizo su descargo. Por lo tanto, el tema se masificó y llegó hasta una audiencia que generalmente no le dedica tanta atención a temas vinculado con la política, ni con sus avatares.
En declaraciones al programa de Canal 26, Alejandro Catterberg confirmó que el escándalo por presunto lavado de dinero impactó de forma contundente en el público y que esto es un factor de erosión en la imagen positiva de la Presidente, generando un aumento en la consideración negativa sobre la imagen de la mandataria.
Pero el analista apuntó, según su visión, cuál era la clave de tal conmoción en la opinión pública. Y es, justamente, el costado farandulezco del caso. Específicamente, Leonardo Fariña. Para el consultor, quien se basaría en estudios de Poliarquía, la imagen del "valijero" remite directamente a la década del 90. "Fariña representa lo peor de la corrupción del menemismo", dijo y aseguró que es irritante para una buena parte de los encuestados que el Gobierno aparezca ligado a un personaje que se caracteriza por la ostentación, el exhibicionismo y la farándula.
Catterberg señaló que ante los ojos de la sociedad el Gobierno aparece defendiendo a un personaje como Fariña. Tiene indicios. Fueron las señales América y A24, del grupo Vila-Manzano, cercano al Gobierno, la punta de lanza para dejar mejor parados a Fariña y del financista Federico Elaskar, que se desdijeron de sus declaraciones que acusaban a Báez, y así desacreditar a Lanata, cuya influencia inquieta a la Casa Rosada. Un plan que habría diseñado el secretario Legal y Técnico de la Nación, Carlos Zannini.