Néstor Kirchner tuvo un encuentro cordial con el Episcopado poco después de asumir el mando. Pero en la homilía de 2004, Bergoglio cuestionó "el exhibicionismo y los anuncios estridentes".
Para la homilía de 2005, Kirchner anunció que no asistiría al Tedeum de Bergoglio en la Catedral. El arzobispado de Buenos Aires decidió suspender la ceremonia religiosa.
Néstor Kirchner comenzó a deslizar que Bergoglio era el supuesto articulador de un proyecto opositor. Ese enfoque se relaciona con la ofensiva que, contra Bergoglio, inició desde Página/12 el columnista Horacio Verbitsky, acusándolo de complicidad con la represión militar.
Kirchner afirmó: "Nuestro Dios es de todos, pero cuidado que el diablo también llega a todos, a los que usamos pantalones y a los que usan sotanas."
La conducción del Episcopado visitó la Casa Rosada recién en 2007, semanas después de la jura de Cristina.
En 2008, durante el conflicto con el campo, Bergoglio le reclamó a Cristina un "gesto de grandeza" que permitiera destrabar el tenso conflicto.
Luego del voto "no positivo" de Julio Cobos, Bergoglio eligió reunirse con el todavía vicepresidente, hoy candidato a diputado nacional, con quien mantiene una cordial relación.
Hubo gestiones cruzadas y a fines de ese año, Bergoglio invitó a Cristina a una misa en la Basílica de Luján. La presencia de la Presidente fue una señal de distención.
Pero en 2009 Bergoglio dijo: "El peor riesgo es homogeneizar el pensamiento", pidió acabar con la "crispación social".
Un día después de que el entonces papa Benedicto XVI llamara a terminar con el "escándalo" de la pobreza en la Argentina, Bergoglio lanzó: "Desde hace años el país no se hace cargo de la gente".
Hacia fin de año, volvió a ocurrir una distensión entre las partes.
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Pero más tarde el Ejecutivo Nacional propició el proyecto de matrimonio entre personas de un mismo sexo.
Bergoglio se puso al frente de la marcha contra el casamiento gay y envió una carta a todos los sacerdotes, en la que les pidió que se hablara en todas las misas sobre "el bien inalterable del matrimonio y la familia".
Cristina se enojó: "Me preocupa el tono que ha adquirido el discurso, se plantea como una cuestión de moral religiosa y atentatoria del orden natural, cuando en realidad lo que se está haciendo es mirar una realidad que ya está".
Más tarde, ya con la ley aprobada, Cristina ordenó frenar la polémica guía que promovía la interrupción del embarazo, una concesión a la Iglesia Católica.
En 2010, en medio de los festejos por el Bicentenario, Bergoglio reclamó "superar el estado de confrontación permanente que profundiza nuestros males".
La Presidenta prefirió el Tedeum del arzobispo Fabriciano Sigampa, en Resistencia, Chaco.
Bergoglio, en presencia de Mauricio Macri, pidió "desterrar las ambiciones desmedidas". También criticó los "delirios de grandeza" de los gobernantes.
Para el kirchnerismo cristinista, fue motivo de alegría que Bergoglio dejara la presidencia de la Conferencia Episcopal Argentina. Nunca imaginaron que él terminaría como Papa.
Incógnitas
¿Qué dirá la Presidente?
¿Se referirá a este tema en su próxima intervención?
¿Lo felicitará?
¿Qué dirá la prensa oficialista?
Es muy probable que Cristina Fernández ratifique hoy más que nunca aquello que dijo el 1/3 en la apertura de las sesiones del Congreso:"Yo creo en Dios, aunque tengo mis diferencias con la jerarquía, pero todos somos Iglesia".