La desaprobación de la gestión del Gobierno es del 52%.
La encuesta se suma a otras que vienen reflejando la caída abrupta de la imagen presidencial, potenciada por el caso Ciccone, las intervenciones en Harvard, las presiones a la Justicia y otros traspiés que ya arrastra su gestión desde el período anterior. Las manifestaciones del 13S y del 8N fueron también demostraciones del divorcio definitivo con la clase media. Tampoco el kirchnerismo pudo hacer una exhibición de convocatoria popular propia. El festival del domingo 9/12 se valió de artistas contratados y la excusa de los Derechos Humanos para darle a Cristina una plaza llena.
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Otro que intentó capitalizar los beneficios de un acto con el atractivo de artistas fue Daniel Scioli el 15/12.
Quienes frecuentan la política han percibido la realidad del magro acto de Scioli en el estadio Único, de la capital bonaerense.
Cada uno tiene su motivo para no hacer leña del árbol caído pero la verdad es que Julio Iglesias, con entrada gratuita, colma las 53.000 localidades del recinto.
Julio Iglesias + Cacho Castaña + Karina la Princesa + Scioli no sumaron 30.000 personas: hay un problema, o varios, y el gobernador debería reorganizar su equipo que, evidentemente, para estas cuestiones pareciera acumular falencias.
Pero el gobernador también arrastra problemas de gestión y de indefinición política. Sigue mostrándose alienado con Cristina pero al mismo tiempo intenta darle impulso a su proyecto presidencial aunque retrocede ante cada reto desde la Rosada.
Los problemas estructurales de la Provincia siguen sin solución, como la inseguridad o la pobreza. Claro que el kirchnerismo además le pone obstáculos al retacearle fondos y apoyo legislativo. Así las medidas impopulares como los aumentos de impuestos y los conflictos salariales le empiezan a restar al mandatario provincial.
¿Es Scioli 'el elegido'?, se preguntan ahora en el estratégico Gran Buenos Aires los jefes territoriales. Y todo esto ocurre cuando Cristina Fernández de Kirchner trabaja en su plan B: la creación de un eventual sucesor, que estaba previsto que fuese Amado Boudou, pero éste se ahogó en el 'caso Ciccone'.
El kirchnerismo cristinista busca un personaje joven, maleable o presionable que adhiera al 'relato' para promoverlo por todo el país.
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Pero Scioli ha perdido otra oportunidad de surgir por anticipado como contracara de ese probable gobernador/intendente y es un grave error suyo reivindicar a Cristina cuando, al menos por ahora, la decisión del Frente para la Victoria no es acordar con él como eventual personaje de transición. Por lo tanto ha quedado, a su pesar, a mitad de camino, y 'la gente de la política' lo percibe.
Por último Mauricio Macri. Quien también necesita hacer una buena elección en 2013 pero no tiene candidato en la provincia de Buenos Aires, principal distrito electoral.
El PRO no logró expandirse por el país y el Jefe de Gobierno porteño quedó encerrado en los problemas de gestión y sus propios errores.
Las idas y vueltas con el traspaso del Subte, que primero aceptó y firmó, y luego quiso devolver y ahora empezará a manejar, insumió casi todo el año y generó malestar en los porteños.
Los problemas de la basura en las calles siguen a la orden del día, también las inundaciones –ahora con epicentro en Belgrano- y los obstáculos del Gobierno nacional.
Su último error en el aumento desmedido del ABL fue justificarlo con una inflación del 25% pero que en las boletas a veces llega al 90%.
Las redes sociales ya dieron cuenta de esos incrementos que se extendieron a otros impuestos. Internet se ha convertido en un buen indicador de lo que pasa al menos en la clase media, que depositó su confianza mayormente en el macrismo pero también en el kirchnerismo.
Con los jugadores del 2015 en crisis y el resto de la oposición sin una figura fuerte, la renovación política se sigue demorando.