En tanto, la oposición domina los principales distritos electorales del país –excepto por Buenos Aires, donde depende de Scioli y Alicia Kirchner no logra hacer pie- donde el kirhcnerismo necesita imponerse si quiere alcanzar el 40% de los votos que necesita para lograr la mayoría automática que habilite la reforma constitucional para la re-reelección.
La Ciudad de Buenos Aires está perdida a manos del PRO de Mauricio Macri. Especialmente tras lo ocurrido con los fondos judiciales del Banco Ciudad y el hostigamiento permanente hacia el Jefe de Gobierno porteño.
En Santa Fe, el socialismo encabeza el gobierno con un delfín de Hermes Binner. Allí se ubicaría cerca en las simpatías de los santafecinos el humorista del Pro, Miguel del Sel, que casi le gana la gobernación al actual mandatario Antonio Bonfatti y promete llevarse una banca de Diputado en 2013.
En Córdoba José Manuel de la Sota ya está lanzado a su proyecto personal desde que decidió romper con el Gobierno denunciando el Pacto Fiscal de 1992 y reclamando ante la Corte Suprema de Justicia por la deuda que mantiene la Anses con su provincia.
Por último en Mendoza ocurre un fenómeno singular, Julio Cobos repunta en las encuestas y podría volver a la escena política central con una banca de diputado nacional impulsado por el escándalo que rodea a los vices más prominentes del kirchnerismo: Amado Boudou envuelto en el Caso Ciccone y Gabriel Mariotto en el rol de comisario político del gobernador bonaerense.
Son distritos de distinto signo político, por eso la intención de un grupo de opositores de amalgamar esas expresiones. Un intento serio para ser el Grupo de Acción Política Por la Unidad, impulsado por Unión por Todos de Patricia Bullrich pero que comenzó a integrar a figuras de peso del PRO y el Peronismo Federal y se extiende a otras expresiones como el radicalismo cercano a Oscar Aguad y restos de la Coalición Cívica de Elisa Carrió.
El documento constitutivo de esa agrupación fue firmado, entre otros, inicialmente por Bullrich, Rafael Pascual, Gabriela Michetti, Federico Pinedo, Eduardo Amadeo y Eduardo Mondino (ex Defensor del Pueblo) y los objetivos que se propone son los de promover el diálogo y generar amistad cívica que permita aportar a la acción política una mirada abierta y plural, entre otros puntos.
La única expresión que no logran atraer a ese diálogo en uno de los pocos intentos serios de articular a la oposición –sino el único hasta ahora- es al Frente Amplio Progresista que lidera Hermes Binner.
Semanas atrás Binner hizo declaraciones donde insinuó no cerrar las puertas al diálogo a ningún sector, incluso al PRO, pero rápidamente salió a desdecirse temeroso quizás de la critica a un viraje a la ‘derecha’ o de ver opacar su estrellato.
El caso de Binner es llamativo, porque no suele tener los mismos dilemas al momento de apoyar leyes clave para el kirchnerismo como la Ley de Medios o en su momento la estatización de Aerolíneas Argentinas o el caso de las AFJP.
Quienes conocen más a Binner en Santa Fe saben de su personalismo. Su enfrentamiento con el senador Rubén Giustiniani lo llevó a negarle la posibilidad de gobernar Santa Fe a pesar de experiencia y conocimiento público. En su lugar eligió a un funcionario (Bonfatti) a quien tuvo que primero hacer conocido para el votante y lo llevó a poner en riesgo la gobernación.
Luego la interna socialista llevó a Binner a presidir el partido centenario, esa interna concluyó con una fuerte limpieza de giustinianistas que para muchos socialistas tuvo más de revancha que de cambio de conducción.