Lo de Capriles, el miércoles también en Caracas, fue una verdadera demostración de fuerza de la oposición, que por 1ra vez en varios años le escapó a la atomización y consensuó a Henrique como su candidato único. Si bien hay postulantes de expresiones de menos envergadura, el duelo será entre Capriles y Chávez.
Durante toda la campaña el chavismo exhibió un notable nerviosismo, que se tradujo en las agresiones verbales de Chávez hacia Capriles, las denuncias de un "paquetazo" económico de espíritu "neoliberal", denuncias de corrupción y la amenaza de que la oposición desconocerá el resultado en caso de perder bajo el grito de fraude. Tampoco faltaron las advertencias de Chávez sobre una posible "guerra civil" si no logra su 3ra reelección.
Capriles, en cambio, adoptó un tono conciliador al principio que fue endureciendo más tarde al calor de su escalada en la opinión pública. El dirigente opositor hizo de "el cambio", "el futuro" y "el progreso" los ejes de su discurso proselitista y caracterizó el de su rival como el del odio y la eterna confrontación.
La mayoría de las encuestas dan como vencedor a Chávez, si bien muestran que Capriles ha recortado la brecha que lo separa del presidente. Sin embargo, no faltaron los sondeos que le dan al candidato opositor una luz de esperanza. Pero en lo que coinciden algunos observadores es que es la 1ra vez en la era chavista que un opositor aparece como una verdadera amenaza electoral al todopoderoso gobierno de Miraflores.
Chávez promete mayor eficiencia en gestión, un déficit que parece sacudir al propio chavismo. En las últimas horas trascendió un documento interno del PSUV, el partido de gobierno, que puso énfasis en la posibilidad de un "voto castigo" impulsado por los errores del gobierno que la oposición ha aprovechado en mostrar y cierto desgaste en la imagen del presidente, que los chavistas piden "repotenciar".
Ese mismo documento, que divulgó el diario El Universal el jueves 4/10, también destaca "la solidaridad de muchos gobiernos del mundo con la revolución bolivariana". Ante esto cabe preguntarse, ¿cuál será el impacto en la región de una eventual derrota de Hugo Chávez el 7-O?
Se sabe que el régimen del caudillo bolivariano se ha convertido en sostén ideológico de las distintas aristas de la izquierda latinoamericana. Rafael Correa y Evo Morales han integrado a Ecuador y Bolivia, respectivamente, en el denominado "Eje Bolivariano". Y Cristina Fernández recordó su amistad con el presidente venezolano en su paso por la Universidad de Georgetown. Incluso se negó a responder cuál sería la posición de la Argentina si el chavismo se rehusa a reconocer un resultado adverso.
La relación entre la Argentina y Venezuela no se limita a la amistad entre sus presidentes. Durantes los años kirchnercristinistas ambos países han trabado una alianza estratégica. Comercial y política. La Argentina recibe energía venezolana a cambio de alimentos y maquinaria agrícola. La sociedad muchas veces ha sido puesta en debate.
¿O no fue un empresario venezolano quien trajo la ya histórica valija con los US$800.000 presuntamente destinados a financiar poarte de la campaña electoral de Cristina Fernández en 2007? ¿No era argentina esa "embajada paralela" en Caracas que denunció el diplomático Eduardo Sadous?
¿Una derrota de Chávez demoralizaría a los simpatizantes del "Eje" en la región? ¿Se podría hablar de una 'caída del Muro'? En 1989 la caída del muro de Berlín ponía fin a la era de esplendor del comunismo, que años antes había entrado en crisis en la Unión Soviética, y causó su repliegue a nivel mundial. ¿El fin de la presidencia de Chávez significaría el fin de la ideología bolivariana y con ella del "Eje Bolivariano"?
El 7-O es un acontecimiento que atrae la atención de todo el mundo. Muchas cosas podrían suceder si el resultado no es el que espera Hugo Chávez Frías.