ver más

9 lecturas indispensables para la semana que comienza

Aún cuando desciende en las encuestas, Cristina Fernández de Kirchner intenta presentar batalla. Es obvio que ella no puede rendirse porque su Administración se volvería un descalabro y necesita mantener la iniciativa. Hasta ahora ha errado más que acertado pero sigue intentándolo. Aquí algunos recortes necesarios:

 

1. Tema obligado de la semana: el intento del Frente para la Victoria de modificar el padrón electoral para incrementar sus oportunidades en 2013. Ahí aparece la meneada cuestión del voto a partir de los 16 años, un tema que comenzará a tratar el Senado en horas más.
 
 
"Las elecciones legislativas del 2013 prometen ser movilizantes. De aprobarse el proyecto oficial que pretende habilitar el voto de los jóvenes de 16 y 17 años, habrá 2,1 millones de nuevos posibles electores. La mayoría de ellos, casi 1,4 millones, son los que hoy tienen entre 15 y 16 años. A los de 17 les tocará por derecho adquirido, porque en un año serán ya mayores de edad. ¿Pero quiénes son esos jóvenes? ¿Quieren participar de la contienda electoral? La discusión acerca de la conveniencia de ampliar el voto joven, no deja ver, por ahora, a los verdaderos protagonistas: a los chicos. ¿O no es importante decir que un tercio de esos chicos viven en la pobreza? ¿O que el 33,6 por ciento vive en hogares cuya subsistencia depende de planes sociales otorgados por los gobiernos?
 
La juventud, lógico, como cualquier grupo social, es heterogénea. Pero se la puede dividir en dos grandes subgrupos, la de los que están, o no, dentro del sistema . Las estadísticas, incluso las oficiales, dan cuenta de la magnitud de la brecha social, de la desigualdad: según el Censo 2010, el 18,6 por ciento de los jóvenes de entre 15 y 17 años no va al colegio. Es decir que hay 389.506 chicos que podrán votar, eventualmente, pero ya saben que no tienen las mismas oportunidades que sus contemporáneos. (...)
 
El Observatorio Social de la UCA, que cruza datos propios con los del INDEC, detectó que en 2011 el 36,8 por ciento de los jóventes de entre 13 y 17 años vivía en hogares bajo la línea de la pobreza. De esos chicos se habla cuando se los invita a votar. Y hay más: el 9,8 por ciento es indigente, es decir que en su casa no alcanzan a acceder ni siquiera a la canasta básica de alimentos. Además, el 8,8 por ciento jamás se hizo un control odontológico. Y el 43,4 por ciento no tiene cobertura de salud (obra social o prepaga) por lo que depende exclusivamente de los hospitales públicos. Acaso el dato más inquietante sea, de todos modos, que el 33,6 por ciento vive en casas donde subsisten gracias a planes sociales (nacionales o provinciales), un porcentaje de dependencia -no son planes universales- que viene en aumento: era del 30 por ciento en 2007. (...)".
 
 
2. Cuando Carlos Menem presentó su plan de re-reelección, con bastante velocidad le fueron presentadas encuestas que demostraban que eso era imposible porque él no ganaría un comicio aún cuando pudiera modificar la Constitución Nacional o reinterpretarla. ¿Por qué siguió Menem adelante? Porque era la única manera de mantener el poder en lo que restaba de su gobierno. ¿Hay algo de eso en Cristina Fernández de Kirchner? 
 
Sergio Berensztein, director de la investigadora de opinión pública Poliarquía, escribió en el diario La Nación:
 
"Es la gran incógnita: ¿quiere realmente la Presidenta reformar la Constitución para poder competir por un nuevo mandato? Dos de cada tres argentinos se oponen a esta iniciativa, de acuerdo con el sondeo de opinión pública realizado por Poliarquía Consultores en exclusiva para LA NACION. Se trata de una diferencia clara y muy significativa, que cruza a todos los segmentos de la sociedad. Más aún, el 40% de quienes aprueban la gestión presidencial (un 51% del total de la población) se oponen a la idea de reformar la Constitución.
 
Además, desde que se instaló este tema en los medios, el número de argentinos que se opone a la reforma en realidad aumentó: en los últimos ocho meses, el rechazo subió del 60 al 66% de la población. Tampoco hay mucho margen para la esperanza: sólo una porción ínfima de los entrevistados carecen de una opinión formada al respecto. Los obstáculos del kirchnerismo para eternizarse en el poder parecen mayores a lo que muchos esperaban.
 
¿Podrá el oficialismo desplegar estrategias comunicativas persuasivas y eficaces para modificar el actual equilibrio en el que predomina este consenso antirreformista? Dos antecedentes recientes producen serias dudas sobre la capacidad efectiva del Gobierno para influir en la opinión pública. En efecto, luego de la fallida Cumbre de Cartagena en abril pasado, se dio por terminado el intento de "remalvinizar" el entorno político local. Algo parecido ocurrió con la parcial expropiación de las acciones de YPF en manos de Repsol.
 
Si dos cuestiones con tanto arraigo y entidad simbólica como el petróleo y la soberanía de las islas Malvinas fueron insuficientes para modificar el humor social, ¿pasará lo contrario con un tema tan "noventista" y desacreditado como una reforma constitucional para habilitar la re-reelección? ¿Podrían acaso cambiar considerablemente las actuales tendencias si la Presidenta renunciase expresamente a permanecer en el cargo para impulsar en cambio un debate sobre otras cuestiones doctrinarias?
 
Estos datos generan también interrogantes sobre la posibilidad de que legisladores pertenecientes a las fuerzas de oposición, que han acompañado en varias oportunidades iniciativas clave del oficialismo, apoyen el intento reformista. Recordemos que la Constitución requiere una mayoría calificada de dos tercios de los miembros de ambas cámaras del Congreso para sancionar la necesidad de la reforma, y luego se debe convocar a una elección de constituyentes. ¿Se arriesgarían a perder aún más identidad, así como la oportunidad para diferenciarse y ganar visibilidad, en un tema que es rechazado por una mayoría tan terminante?
[ pagebreak ]
 
Teniendo en cuenta este diagnóstico, puede especularse con el hecho de que, tal vez, la prioridad de la Presidenta no sea conseguir en efecto su reelección, sino por el contrario mantener el control de la agenda política. Si ése fuera el caso, el objetivo ha sido, al menos hasta ahora, exitosamente logrado: hace semanas que se debate intensamente este tema, y no solamente en los círculos más informados o en los medios de comunicación. El espacio que ocupa dicho debate y las pasiones que despierta han venido desplazando otras cuestiones que constituyen las prioridades más importantes de la ciudadanía. (...)".
 
 
3. Neuquén es un caso muy interesante: la posible re-reelección del gobernador Jorge Sapag, del Movimiento Popular Neuquino, depende del éxito de la posible re-reelección de Cristina Fernández, y de la recuperación de la petrolera reestatizada YPF.
 
Miguel Galuccio, presidente de YPF, le promete mucho a Sapag pero le aclara que es a mediano y largo plazo. El corto plazo tendrá que resolverlo el gobernador como él pueda...
 
Héctor Mauriño en el diario Río Negro, de General Roca, Río Negro:
 
"Doce mil millones de dólares es mucha plata. Ésa es la cantidad de dinero que la nueva YPF piensa invertir en Neuquén en los próximos cinco años. El anuncio se conoció esta semana de boca del CEO de la compañía, Miguel Galuccio, y más allá de que el tiempo confirme o no esta proyección optimista la noticia vino a ratificar una presunción que especialistas y autoridades políticas de la provincia venían manejando desde hace rato: el plato fuerte del petróleo y el gas en la Argentina, alrededor del 50% del total, está –y todo indica que va a seguir estando por bastante tiempo– en Neuquén.
 
La expectativa del gobierno neuquino es que en tres años se duplique la producción de petróleo y aumente entre un 30% y un 40% la de gas. Actualmente en Neuquén se invierten unos 1.600 millones de dólares al año en perforaciones y esa cifra se vería duplicada el año próximo.
 
En cuanto a los puestos de trabajo, la expectativa no es menos optimista. Se habla de la generación de 3.000 nuevos puestos de trabajo directos y una cifra similar de indirectos. Son números que apabullan si se piensa en una familia tipo de cuatro personas.
 
Pero en el gobierno algunos recuerdan cuando Sobisch prometió, después de la renegociación de la concesión de Loma de la Lata, la creación de 10.000 nuevos puestos de trabajo, y eso los vuelve más reticentes a dar números de manera taxativa. (...)
 
Pero más allá del optimismo por un horizonte que aún en las predicciones más conservadoras se evalúa como positivo, lo que preocupa al gobierno neuquino es más que nada superar sin mayores dificultades la delicada coyuntura financiera actual.
 
Los gremios estatales lanzaron un corte combinado de rutas en toda la provincia para el jueves, que promete complicarle la vida a la gente y ha puesto en alerta roja a las autoridades. Las preocupa sobre todo cierta intransigencia gremial –el anuncio de que llevarán a cabo la medida de fuerza aunque haya negociación, por ejemplo– y por algunos rasgos violentos observados en las últimas protestas.
 
"La verdad es que no hay plata", sintetizó, drástico, uno de los principales colaboradores de Sapag. Recordó que con un déficit de 1.000 millones de pesos –el opositor Quiroga lo estima en 2.000– la provincia no se puede permitir ni un punto más de aumento en la masa salarial. "Además –se justificó el funcionario– los gráficos de los últimos cuatro años muestran que los aumentos otorgados están por arriba de la inflación".
 
Con todo, los canales de diálogo no se han roto y se pudo saber que, si bien no habrá aumento, sí se concederán algunas mejoras puntuales, como recategorizaciones o pases a planta, que permitirían aliviar la tensión con los estatales. (...)".
 
 
4. Francisco Pérez, gobernador de Mendoza, es otro que anda con la permanencia propia, y para ello reclama la de Cristina. En la provincia cuyana no hay reelección, tan siquiera, y Pérez reclama la oportunidad de cambiar esa historia. La verdad es que la experiencia indica que a la Argentina le iría mejor sin reelección de ningún tipo en la política, en el gremialismo, en todos los estamentos. Pero solo imaginar eso desespera a 'Paco' Pérez.
 
Por eso resulta tan importante leer un fragmento de lo que escribió Carlos Salvador La Rosa, en Los Andes, de la ciudad de Mendoza:
 
"Hizo bien el gobierno de Paco Pérez en autocriticarse por los silbidos que en un partido de rugby el público le propinó al primer mandatario local. Incluso, más allá de la autocrítica, los argumentos brindados fueron también correctos: que no hay que mezclar una cosa con la otra, que la fiesta es de todos y todos quieren que nadie saque ventaja política, aunque ese alguien sea el gobernador. 
 
Es más, siguió Paco Pérez haciendo las cosas bien cuando al día siguiente del sábado silbador (que debió haber sido el peor día de su gobernación) en vez de meterse en internas locales -que no le gustan- y en vez de seguir viajando a Buenos Aires -que sí le gusta pero donde consigue mucho menos de lo que esperaba-, retornó a su mayor fortaleza inicial: la de apelar a su única fuerza política propia -el gabinete- para solicitarles a los ministros que pongan toda la carne en el asador y presenten a la sociedad sus programas políticos.
 
Sin embargo, para que las cosas mejoren en serio para Pérez, debería replantearse las razones profundas de por qué llegó a esta situación, qué cosas está haciendo que no gustan tanto, pese a que aún se mantenga vivo su crédito inicial.
[ pagebreak ]
 
Si Paco Pérez (que tan bien organizó el partido de rugby) se hubiera limitado a pasar lo más desapercibido posible, no habría logrado aplausos pero tampoco silbidos, y a la larga hubiera quedado que fue su gestión la que logró tan importante hecho deportivo para la provincia. 
 
Quien conoce Mendoza y los mendocinos sabe que la mejor forma de sacar provecho político de tales eventos es tratar de no sacar ninguno. (...)
 
Cuando Julio Cobos se alió con Kirchner eso no molestó mayoritariamente en Mendoza porque el diálogo gusta, pero cuando quiso entregar Mendoza a Kirchner, la UCR perdió nada menos que ante un peronista K. Hasta que luego, cuando Cobos se alejó del kirchnerismo los mendocinos lo recibieron como a un hijo pródigo arrepentido de sus aventuras irresponsables. Así somos, no nos gusta demasiado enfrentarnos con el poder central pero tampoco pegarnos mucho. No somos conservadores por ideología sino por temperamento, basado en la geografía, la cultura y la historia. 
 
Más que conservadores, lo que acá existe es una moderación política fundada en una institucionalidad fuerte, que es mucho más una virtud que un defecto. La cual no es impedimento para ser de izquierda, de derecha o de lo que se quiera. Con las más diversas ideologías, todos los gobernadores de Mendoza compartieron -sin por ello ser necesariamente cínicos- esas bases que constituyen nuestra personalidad social, aunque se diferenciaran en infinidad de otras cuestiones.
 
En una interpretación en exceso rebuscada pero bien a tono con el clima ideológico de la época que nos toca vivir, Paco Pérez dice que la Constitución mendocina de 1916 impidió la reelección del gobernador, no para ponerle límites al poder político sino para que el poder económico condicionara al político. Insinúa que la “oligarquía” o las “corporaciones” de aquel entonces querían gobernadores débiles y por eso les impidieron reelegirse, para que “la política” no les arruinara sus negociados. No existe ningún fundamento histórico de tal revisionismo a la moda, salvo el de caerle bien al cristinismo que empuja, con lo que tenga a mano, la re-reelección.
 
Lo que quizá Pérez nunca pensó es que sin esta Constitución y su no re-elección que tanto critica, una persona joven como él, que es gobernador sin haber sido antes jefe de ningún grupo interno dentro del PJ, muy difícilmente hubiera llegado. Basta con ver las provincias donde esa cláusula se eliminó para verificar cómo se consolidan no sólo señores feudales sino verdaderas dinastías, que impiden toda renovación incluso dentro de sus partidos.  (...)".
 
 
5. La cuestión de la re-reelección tiene un capítulo adicional: todos aquellos que tienen prebendas en la Administración Cristina, esperan que si ella logra renovar su mandato, ellos también obtengan la prórroga. Entonces, no se trata de la re-reelección de Cristina sino de la re-reelección de todos y todas.
 
Eugenio Paillet explicó en el diario La Nueva Provincia, de Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires:
 
"La Presidenta había finalizado su discurso en el corsódromo de Concordia con el clásico "¡muy buenas tardes a todos y a todaaaas!", mientras agitaba frenéticamente su mano derecha en alto. Pero, al instante, retomó el micrófono y lanzó la frase: "¡Ah! Y vamos por más. Vamos por todo, ¿eh?". 
 
Los militantes de La Cámpora, de Kolina y del Movimiento Evita, llevados especialmente en micros desde Buenos Aires, festejaban enfervorizados. 
 
Al lado de ella, con los ojos visiblemente vidriosos, aplaudía a rabiar el gobernador Sergio Urribarri, que venía de entregar las banderas, si es que le quedaba alguna, que tímidamente unos y con algo más de enjundia otros de sus colegas decidieron levantar en aras del federalismo y del fin del ahogo fiscal al que somete la Nación a las provincias
 
Con estudiada estrategia de tiempo y forma, reconoció poco antes de la llegada de Cristina a su provincia que la Casa Rosada le debe todavía más plata que a Córdoba, Santa Fe y Corrientes por deudas con su caja previsional. Pero él no reclamará ante la Corte. Se inmolará, si es preciso, en la hoguera de las vanidades de quienes han decidido "ir por todo", que no es otra cosa que procurarle la eternidad a su jefa en el manejo del poder absoluto del país.
 
Ese mismo clima de nuevas etapas fundacionales es el que se palpa en importantes despachos del gobierno. Pero también entre legisladores ultraoficialistas o no tanto, entre intendentes y gobernadores convencidos de antemano de que ninguno de ellos tiene destino político sin una "Cristina eterna". 
 
Por si hiciese falta, en aquellos despachos dicen que "ir por más, ir por todo" tiene su punto de arranque en lo que ya se ha visto: adelantar ahora mismo los embates detrás de una reforma constitucional que le permita a la Presidenta conseguir la cláusula que la habilite para presentarse a un tercer mandato en 2015. O de manera indefinida, si hay que escuchar a los que dicen que, en última instancia, será el pueblo con su voto el que decidirá cuándo Cristina deberá volverse a su casa. (...)".
[ pagebreak ]
 
 
6. Pero la Presidente de la Nación no es inexpugnable y comete errores como cualquiera. El archivo puede ser implacable con ella, para enojo del ladriprogresismo que la venera. Y ese archivo desnuda la peligrosa pertenencia política de algunos sindicatos como el de los docentes, quienes destratan a la educación argentina desde hace algunos años.
 
Hugo E. Grimaldi, en La Gaceta, de San Miguel de Tucumán, brindó un ejemplo de ello:
 
""En mi provincia, que tiene el salario más importante de todo el país, el ausentismo llega a 47,12% y en otras todavía es más alto. Tienen cuatro horas (de trabajo), frente a la jornada laboral obligatoria de ocho horas para cualquier trabajador y la suerte (de tener) tres meses de vacaciones, frente a trabajadores que tienen vacaciones mucho más reducidas. ¿Cómo es posible que cada vez que nos tengamos que reunir con sus dirigentes siempre tengamos que hablar de salarios y no hablemos de qué pasa con los pibes que no tienen clases?". Estos duros conceptos, que están en línea con lo que ha sido la crítica de lo más rancio del conservadurismo sobre los supuestos "beneficios" de la actividad docente, no fueron pronunciados por Mauricio Macri, el enemigo público de los maestros porteños, sino por la Presidenta, el 1º de marzo, cuando inauguró el período de sesiones en el Congreso. 
 
Fue toda una bomba aquello de Cristina Fernández, para lo que es la tradicional defensa de las conquistas del gremio, pero además porque muchos de los conceptos presidenciales ya no están más en discusión, salvo en círculos plagados de prejuicios. Ocurre que hoy los criticados tres meses de vacaciones se transforman en uno solo en el caso de los directivos (enero), quizás con algunos días más de gracia entre los profesores de secundaria y a lo sumo en 40/50 días en la primaria, mientras que las famosas cuatro horas en al aula se hacen a diario ocho o nueve, si se les suma la tarea que los docentes preparan en sus casas y ni qué decir si algún docente tiene dos o tres estaciones escolares al día. Sin embargo, tras aquella andanada presidencial de escarnio público de hace apenas cinco meses no pasó nada, porque para los sindicalistas de hoy (como para muchos otros en diferentes ámbitos) valen más los alineamientos políticos y los favores que les otorga el poder que las banderas de reivindicación. Sólo así se explica que la marcha que hicieron los gremios docentes más virulentos ante la Jefatura de Gobierno porteña haya sido copada por La Cámpora. Bajo la fachada de una protesta gremial, lo que se generó en la Avenida de Mayo fue un claro acto de carácter político. (...)".
 
 
7. Uno de los protagonistas de los días recientes es José Manuel De la Sota, gobernador de Córdoba. Él ha logrado regresar a la política nacional para intentar reconstruir un frente peronista no kirchnerista.
 
Sin embargo, ¿cuál es la realidad de De la Sota? No hay consensos y permanecen algunas dudas. 
 
Julián Cañás en el diario La Voz del Interior, de la ciudad de Córdoba:
 
"(...) El gobernador consiguió una tregua por 10 días –efímera, pero tregua al fin– con los gremios estatales. También consiguió dejar conformes a los intendentes, con un desembolso de 158 millones de pesos en los próximos seis meses.
 
Además, impuso la tasa vial a los combustibles, que le puede aportar entre 400 y 500 millones de pesos el año que viene. Con críticas y algún costo político indisimulable, podrá ahorrar unos 900 millones de pesos en 2013, por el diferimiento de los aumentos a los jubilados provinciales.
 
En el orden político, ante la indescifrable estrategia de Daniel Scioli, quien parece haberse acercado a la Casa Rosada, De la Sota quedó como el único gobernador peronista enfrentado a los K.
 
Esta posición tiene dos lecturas, una optimista y otra pesimista: para los delasotistas, el gobernador consiguió, en menos tiempo de lo esperado, encaramarse como el único opositor al Gobierno de los K en la interna del PJ.
 
La visión pesimista le pertenece al kirchnerismo. De la Sota está aislado y a merced de los embates de la Nación, con una situación financiera de Córdoba que no arrima pronósticos positivos en un futuro no tal lejano.
 
La gran incógnita que sobrevuela sobre los principales funcionarios delasotistas es si la economía de la Provincia podrá resistir la falta de recursos federales, que seguramente sufrirá por el enfrentamiento del gobernador con el poder central.
 
El ministro de Finanzas, Ángel Elettore, elevó un panorama poco alentador dos meses atrás: si la Nación no giraba recursos para solventar el rojo de la Caja de Jubilaciones, las finanzas podrían colapsar en marzo del año que viene.
 
Allí fue cuando se pergeñaron las dos polémicas leyes: diferir los aumentos a los jubilados y la tasa vial, que darán a la Provincia un alivio de 1.400 millones de pesos el próximo año.
 
Sin embargo, la duda es si estos dos manotazos a los bolsillos será una solución para las endebles cuentas públicas. Más bien parecen un paliativo.
 
De todos modos, De la Sota sigue ganando batallas. Alambró al PJ local, al cual los K no pueden entrar. Con su alianza estratégica –no escrita– con el intendente radical Ramón Mestre, puede contener a la oposición local. Las dudas sobrevuelan en el mediano plazo. Los K tienen un diagnóstico atemorizante: “‘El Gallego’ puede terminar como (Eduardo) Angeloz”. (...)".
[ pagebreak ]
 
 
8. La desintegración del Frente para la Victoria en Río Negro es una tragedia en capítulos consecutivos y progresivos (resultando una cuestión de Estado con tantos intereses comerciales de la Corte presidencial en San Carlos de Bariloche...). 
 
Hay desintegración del Frente para la Victoria en Santa Cruz, Chubut y Buenos Aires, pero la de Río Negro es la que más evidencias provoca.
 
Adrián Pecollo desde el diario Río Negro, de General Roca, reportó:
 
"(...) A esta altura de la disgregación del Frente para la Victoria, sólo serviría un plan presidencial. Esa posibilidad habría sido evaluada entre Pichetto y el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina. El gobierno kirchnerista se resiste a intervenir pero, más temprano que tarde, asumirá esa mediación.
 
Weretilneck está dispuesto a "vivir con lo propio". Minimiza cualquier incidencia nacional en Río Negro pero, llamativamente, realza su asistencia y aprovecha cada invitación K. Volverá mañana a Buenos Aires para concurrir a Tecnópolis al acto de la industria. Hay que reparar lazos. Supo esta semana que esos despachos ya no se abren tan fácilmente. El senador los abrió y hoy se encarga de cerrarlos. Aquél fue sigiloso en el reciente recorrido nacional para no aparecer con desaires. Calló sobre una charla ocasional con el ministro Norberto Yauhar y una frustrada reunión con el mandamás de la AFIP, Ricardo Echegaray. Silenció un concretado contacto con Carlos Zannini, fiel intérprete del pensamiento de la presidenta. El secretario reiteró la disyuntiva central: garantizar el proceso institucional y respetar el proceder del senador.
 
Abal Medina repitió el miércoles algo parecido a Pichetto. Su reacción se limitó a promover el "diálogo" a partir de la difusión de un cable de Télam. Poco para el jefe del PJ rionegrino, más insignificante fue el gesto retributivo a su labor en el Senado. Tampoco lo favoreció su relato financiero en Nación que se depreció cuando la presidenta pidió opinión de Abal Medina y del ministro Hernán Lorenzino. El titular de Economía relativizó el desorden rionegrino y transmitió que sus números –por ahora– están mejor que varias provincias. Pero –como todos– vaciló respecto de si esta estabilidad podrá sostenerse en los próximos meses.
 
¿Weretilneck podrá hacer que Río Negro "viva con lo suyo"? Difícil. Para ello, el esfuerzo estatal deberá concentrarse en el pago de salarios y minimizar, más aún, compromisos de obras públicas y equipamientos. Esas concreciones seguirán asentadas en la voluntad y los recursos de Nación. Ahora, más alejadas.
 
La colaboración nacional –alentada por Pichetto– es inocultable. En transferencias corrientes –que se concentran en ATN– Río Negro recibió en el primer semestre algo más de 210 millones. No llegó a los 45 millones en igual período del año pasado durante la gestión Saiz.
 
Hay osadía del gobierno de Weretilneck en relegar el trajinar de Pichetto en la Nación. Ese intento queda devaluado con la vivencia provincial. Dos días antes del divisorio Consejo del PJ, el secretario de Seguridad, Miguel Bermejo, se prestó a una rara escenografía cuando firmó un convenio con el ministro Julio Alak y el senador. Fue un convenio de asistencia con el Servicio Penitenciario para derivar detenidos a las cárceles federales. Bermejo bien se lo explicó a Weretilneck: Alak sólo firma si tiene el aval de Pichetto. Así se hizo. (...)".
 
 
9. ¿Es posible alcanzar un cierto equilibrio entre el hiperkirchnerismo cristinista y la más feroz oposición? Por diferentes motivos algunos lo intentan. Por ejemplo, Jorge Levit, en el diario La Capital, de Rosario, Santa Fe.
 
Propiedad de Daniel Vila y José Luis Manzano, entre otros accionistas, todos devotos de la pauta publicitaria gubernamental, el periodista se encuentra casi obligado a buscar ese equilibrio en su columna... pero el ejercicio puede ser interesante (más allá que en la polarización que ha comenzado, resultará una experiencia inadvertida y, obviamente, estéril):
 
"(...) Desde hace casi un cuarto de siglo, en 1989, y con la llegada de Menem al poder, la Argentina vivió tres grandes ciclos políticos: el menemismo, la Alianza y el kirchnerismo aún vigente. Los dos primeros alcanzaron el gobierno con fuerte respaldo popular y a lo largo de los años terminaron en el ostracismo y con un masivo rechazo de la población. El kirchnerismo comenzó al revés y tuvo un camino sinuoso: casi por descarte llegó al gobierno con muy pocos votos, fue tomando cuerpo, decayó, remontó y alcanzó popularidad, pero también odios. 
 
Hoy, pese al respaldo que tuvo en las últimas elecciones, genera virulentas oposiciones en amplios sectores. Pero la diferencia con el menemismo y la Alianza es que también mantiene adhesiones en sectores populares e intelectuales después de más de un ciclo presidencial, contando desde el gobierno de Néstor Kirchner. A esta altura, luego de casi una década en el gobierno, lo tradicional hubiera sido un derrumbe político imparable del kirchnerismo. Sin embargo, no ocurre de esa manera clásica y por eso origina fuertes enfrentamientos en la sociedad.
 
Deformaciones
 
Desde ambos lados, opositores y ultrakirchneristas, producen deformaciones de la realidad. Algunas son aviesas y otras productos de un apasionamiento exagerado en graficar un pensamiento determinado. 
 
Es tal vez lo que le ocurrió a Marcos Aguinis, escritor y pensador argentino, que ha deleitado a sus lectores con obras de jerarquía como "La cruz invertida" o "La gesta del marrano", entre otras. Aguinis, quien mantiene un duro cuestionamiento a todo lo que hace el gobierno, escribió hace muy poco un artículo, "El veneno de la épica kirchnerista", que tuvo gran repercusión nacional, especialmente por un párrafo donde se escapan, a entender de quien esto escribe, las pasiones sin filtro intelectual que se mencionan en este artículo
 
El párrafo de Aguinis, en cuestión, dice lo siguiente: "La corrupción se ha vuelto septicémica. El modelo consiste en profundizarla. Nada importante se hace para disminuirla. Desde lo alto se dibuja el camino. Si la yunta presidencial ha conseguido amasar una fortuna que no se podría fundir en varias generaciones, quienes se acercan a ella esperan lograr lo mismo o un poco, aunque sea. Las fuerzas (¿paramilitares?) de Milagro Sala provocaron analogías con las Juventudes Hitlerianas. Estas últimas, sin embargo, por asesinas y despreciables que hayan sido, luchaban por un ideal absurdo pero ideal al fin, como la raza superior y otras locuras. Los actuales paramilitares kirchneristas, y La Cámpora, y El Evita, y Tupac Amaru, y otras fórmulas igualmente confusas, en cambio, han estructurado una corporación que milita para ganar un sueldo o sentirse poderosos o meter la mano en los bienes de la nación."
 
Es decir, Aguinis valora más a las juventudes hitlerianas porque tenían un ideal, del que carecen, según él, los grupos kirchneristas. Que se sepa, hasta ahora, ninguno de esos grupos se ha paseado armado por las calles convocando a practicar matanzas o persecuciones de civiles, como sí lo hacían los "idealistas" jóvenes nazis. Aguinis los condena aunque de alguna manera los rescata porque, sostiene, "luchaban por un ideal absurdo pero ideal al fin". (...)".

Más Leídas

Seguí Leyendo