La coincidencia estratégica que se concreta entre el intelectual 'progre' Ricardo Forster, y el secretario general de la Unión Personal Civil de la Nación, Andrés Rodríguez, es un poderoso mensaje de incoherencia. La coincidencia táctica entre Horacio González, presidente de la Biblioteca Nacional, y Omar Suárez, secretario general de los obreros marítimos apodado 'el Caballo', es un ejercicio del disparate al que Cristina Fernández debe apelar para alcanzar sus objetivos.
Precisamente, el listado de quienes han comenzado a reclamar una reforma constitucional para concederle a Cristina Fernández la oportunidad de un nuevo mandato presidencial, resulta difícil de explicar para quien llegó a la Casa Rosada prometiendo renovar la política argentina, y terminó en la foto con el taxista Omar Viviani.
Por ejemplo, el jefe comunal de Moreno, Mariano West, un protagonista de las jornadas de diciembre de 2001, cuando ocurrió un golpe contra las instituciones democráticas, ingresó a la lista de quienes reclaman un 3er. mandato consecutivo para Cristina.
West aprovechó una reunión informativa acerca de “Eventos Meteorológicos y Fenómenos Hidrológicos” para explicar: “Nosotros venimos trabajando en un proyecto nacional y popular que desde el 2003 ha transformado la Argentina. Esta Argentina que se ha venido transformando en un proyecto de desarrollo de la inclusión, ha visto cosas extraordinarias de la mano de Néstor Kirchner y de Cristina. Pensamos que ella (Cristina) ha demostrado ser una conductora única para este periodo histórico y por eso necesitamos que sea reelecta”.
En un mensaje a la agrupación sciolista La Juan Domingo, que brega por una eventual candidatura presidencial de Daniel Scioli en 2015, el cristinista West dijo: “Se puede tener un plan A, un plan B o un plan C; pero no se puede trabajar al mismo tiempo por el plan A y por el plan B. Es un error plantear anticipadamente eventuales fracasos del plan A. Nosotros vamos a trabajar por la reelección de Cristina. Si esto no se logra, después veremos que hacemos”.
Desde la izquierda militante, Néstor Pitrola, del Partido Obrero, describió la situación: "Faltan tres años y medio, se viven graves crisis y piden la 're-re'. Se trata de la única variante ante la desintegración del kirchnerismo. Se anotaron gobernadores de provincias mineras; y luego (Jorge) Sapag, por el negocio petrolero, y (José) Alperovich. Se va armando la red de negocios detrás de la 're-re': nada bueno para el pueblo. El PO la combatirá; y que no venga Carta Abierta o la CTA-Yasky con el cuento progresista de que se inscribirán nuevos derechos en la Constitución: esa es la envoltura para hacer pasar el régimen de negocios de Cristina".
Los sindicalistas de la CGT Balcarce también se han plegado al objetivo de la re-reelección de Cristina, quien los recibió para el anuncio del aumento del salario mínimo, vital y móvil en $ 2.875 en la sede del Ministerio de Trabajo.
Cristina Fernández sostuvo: “Es casi un milagro lo que estamos viviendo en Argentina”, e instó a tener en cuenta “lo que está pasando en el mundo”, y enfatizó que la cifra del salario mínimo implica “un 1.380% de aumento” respecto a 2003. Ni Cristina ni ninguno de los presentes alertó acerca de la inflación acumulada que es el motivo que exigió semejante ajuste salarial. Sucede que el silencio y la genuflexión intelectual es parte del rito de la re-reeleción
Cristina explicó que es el equivalente a US$ 650. Luego: “No solamente tenemos el mejor salario en términos nominales, medidos en dólares, sino que si lo comparamos con paridad de de poder adquisitivo, en Argentina se pueden comprar muchas más cosas que en otros países, tanto desarrollados como emergentes. Yo me siento orgullosa de formar parte de este colectivo, en el que trabajadores y empresarios acuerdan”.
¿Quién aplaudía? Gerardo Martínez, secretario general de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina, acusado por sectores del propio cristinismo de simpatizar con el Proceso de Reorganización Nacional.