En este sentido, destacó que "desde que comenzamos con la medición del Índice Líder en los años '90, siempre que la probabilidad de recesión superó el límite de 95 por ciento la economía entró en recesión en algún momento durante los siguientes tres a seis meses".
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"La medición de mayo de nuestro indicador confirma que es altamente probable que la Argentina ingrese en una fase recesiva del ciclo económico durante la segunda mitad de 2012", auguró.
No obstante, sostuvo que "una recesión durante la segunda mitad del año no implica un crecimiento negativo para todo el año 2012, ya que la economía se expandió en los primeros meses del año".
El informe detalló que las contracciones más pronunciadas en términos desestacionalizados con respecto a abril se verificaron en las series relacionadas con la actividad industrial.
Al respecto, puntualizó que se evidenció "fuertes" caídas en la utilización de la capacidad instalada, el nivel de actividad de la industria metalmecánica, así como en la superficie a destinarse a construcción.
Además, señaló que se registró un significativo aumento en el número de solicitud de concursos y quiebras decretadas.
Días atrás, en diálogo con Urgente24, el economista y diputado nacional, Alfonso Prat Gay, coincidió con las conclusiones hoy conocidas de la UTDT: “Lo que vemos es que la economía está estancada, algunos sectores están en recesión como lo reconoce el propio Indec: Construcción, Industria y el campo. Y la inflación no afloja”.
“La gran diferencia con la crisis del 2009, cuando el Indec no reconoció la recesión, es que la inflación bajó del 30 por ciento al 12 por ciento, producto de la recesión. Hoy, producto de la fuerte desaceleración económica la inflación sube, no baja. Y esto tiene que ver con el manejo del Gobierno, las decisiones desacertadas en un montón de campos y por haber reformado la Carta Orgánica del Banco Central para lo que todos los argentinos ya saben que va a pasar una fuerte emisión para cuando el Gobierno se quede sin pesos”.
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A fines de junio, el investigador del CONICET José María Fanelli aseguró que "cuando la gente ve políticas coherentes no saca su dinero" del sistema financiero y señaló que si se sigue por este camino " se va hacia una recesión con inflación".
" El gobierno no tiene política económica, tiene reacciones de política económica", aseguró Fanelli al referirse a la forma en que la Casa Rosada decidió encarar los problemas de la economía local.
Otra opinión: el director de la consultora Orlando Ferreres y Asociados, Fausto Spotorno, advirtió el 02/06 que "la economía se está frenando más rápido de lo que preveíamos" y que el riesgo de recesión no es inminente pero sí hay un peligro de "estanflación (inflación con estancamiento)".
Al respecto, alertó que "desde setiembre (de 2011) la economía no creció nada" y que en mayo la caída interanual de la inversión -necesaria para ampliar la capacidad instalada- cayó un 12,8 por ciento.
" Y para que haya inversión, hacen falta tres pasos: afilar el diagnóstico, proteger la seguridad jurídica y combatir la inflación", finalizó en declaraciones radiales.
En cuanto a la recesión, la Construcción y sector Automotriz fueron los motores del crecimiento de la Industria y actualmente su derrumbe es el lastre de la desaceleración industrial.
En el caso de la construcción la debacle fue reconocida por el propio Indec. Después de tres meses de desaceleración y de empezar un leve declive, el sector se derrumbó en mayo un 8,8 por ciento.
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Es el peor porcentaje en 10 años y retrotrae la situación a los niveles de actividad de octubre de 2002.
Los problemas en el sector automotriz ya son harto conocidos. La suspensión de personal en distintas plantas es el síntoma de que después de 2 años de continua expansión, la actividad industrial en abril pasado mostró una caída del 0,5% en su evolución interanual, un descenso que no ocurría desde septiembre del 2009.
Se calcula que hay 50.000 trabajadores afectados por el freno en la actividad de las automotrices, unos 30.262 están siendo asistidos a través del Gobierno nacional que paga una parte de sus sueldos y así intenta ocultar la gravedad del problema en el sector.
Pero la Industria en su conjunto, que también muestra problemas en el sector metalmecánico y otros, ingresa en la época de las restricciones de energía por la prioridad que el Gobierno otorga a la demanda de los hogares.
En cuanto a la estanflación, otras señales vienen de la demanda de empleo, que cayó, y por otro lado los reclamos gremiales en paritarias que con porcentajes superiores a los esperados por el Gobierno, contribuyen al componente inflacionario.
El índice de demanda laboral medido por la Universidad Torcuato Di Tella en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano siguió empeorando en abril, al caer 6,8 por ciento frente a marzo en la serie desestacionalizada y derrumbarse un 35,8 por ciento comparado con igual mes de 2011.
El índice de demanda laboral se encuentra por debajo de los valores alcanzados entre fines de 2007 y principios de 2008, momento en el que comenzó el descenso del pedido de trabajadores.