En cuanto a la ofensiva de los amparos, la novedad este miércoles (13/06) fue que hasta ahora las medidas cautelares contra las restricciones a la compra de dólares habían sido rechazadas y el temor de la AFIP es que el caso del petrolero neuquino pueda convertirse en un caso testigo.
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Por eso la celeridad con que la AFIP salió a apelar la medida.
En un comunicado, la AFIP indicó que tras la notificación de la medida judicial, presentó el recurso de apelación contra la cautelar para "evitar su efectivización" e indicó que el recurso fue " concedido por el Juzgado actuante con carácter suspensivo, es decir, no se debe efectivizar la habilitación de la compra de dólares hasta tanto resuelva dicha apelación la Cámara Federal".
En tanto, en Mar del Plata, un juez federal aceptó dos recursos de amparo por el mismo motivo, pero rechazó las medidas cautelares.
El juez Alfredo López hizo lugar a los recursos de amparo contra el Poder Ejecutivo y la AFIP, que fueron presentados en Mar del Plata por un viajero al exterior y un jubilado.
El magistrado rechazó el dictado de medidas cautelares por entender que no hay una situación de peligro por la demora.
A la vez ordenó al Gobierno, a la AFIP y al Banco Central (BCRA) que justifiquen su accionar. El fiscal se había pronunciado en forma positiva e incluso en el caso del viajero había dictaminado a favor de ordenar una medida cautelar, hasta tanto se resuelva la cuestión de fondo.
Otro caso –anterior- es el de Julio César Durán quien presentó un amparo a las restricciones para la compra de U$S 10 para regalarle a sus dos nietos y que motivó que Cristina Fernández lo apodara como el “abuelito amarrete”.
Pero volviendo a la apelación de la AFIP surge una peculiar contradicción. En la primera respuesta a un amparo que tuvo que dar la Administración Federal de Ingresos públicos para que se niegue la venta de dólares desmintió que tenga injerencia en los controles y derivó al Banco Central las responsabilidades.
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“Mi demandante no es quien rechaza o aprueba la compra de dólares”, dice el documento que presentó como respuesta a una demanda de una mujer que no pudo comprar divisas, la AFIP.
“La normativa es razonable, toda vez que el contribuyente demuestre su capacidad económica, no existe obstáculo en cuanto a su validación para la compra de moneda extranjera; circunstancia esta última que en definitiva depende de la autoridad monetaria”, esgrimió la defensa de la oficina que conduce Echegaray que este miércoles apela raudamente el fallo en la justicia neuquina.
El amparo donde da esta respuesta la AFIP fue presentado por Justa Rupérez por no poder comprar U$S 1.700 en una sucursal del Banco Piano.
La AFIP negó las acusaciones en su contra con estas palabras:
“Niego que se le haya negado en forma arbitraria y sin fundamento alguno a la actora la compra de US$ 1.700”.
“Niego la falta de claridad en los parámetros con los que se fijan los topes”.
“Niego la imprecisión de criterios para habilitar las operaciones” .
“Niego que exista decisión del Gobierno de que la AFIP otorgue el aval definitivo a la compra de dólares”.
“Niego que mi parte (la AFIP) se encuentre implementando un sistema de regulación cambiaria”.
“Niego que mi mandante rechace el pedido de compra si el comprador mantiene deuda impositiva”.
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La defensa indicó además que hay otras vías para hacer el reclamo. “Existen otras vías legales -incluso de mayor debate y prueba- habilitadas para hacer valer sus derechos”, aseguró.
Cacerolazos, corralito, pesificación, depósitos, y amparos son todos conceptos asociados a la crisis del 2001-2002. En ese momento los cacerolazos, -que ahora son de menor envergadura pero ya lograron que Cristina tuviera que ‘bajar’ Daniel Reposo para ocultar la manifestación en Plaza de Mayo-, aparecieron por el ‘corralito’ de Domingo Cavallo. Allí quedaron atrapados los ahorros de la gente y empezaron a llover los amparos de los ahorristas. Luego vendría la pesificación de los depósitos y de las deudas. A este punto el Gobierno de Cristina Fernández no llegó, recién instaló el debate de los contratos en pesos y la pesificación de sus dólares y los de sus ministros a modo de ejemplo para la sociedad.
Al igual que hace 10 años, al final del camino de los amparos del 2012 están también los dólares, una de las principales herramientas de ahorro de los argentinos frente a una moneda nacional que históricamente se ha devaluado y que ahora sufre los efectos de la inflación.
Y el ahorro en dólares se hace más inevitable cuando el acceso a la compra de viviendas (los ‘ladrillos’ siempre fueron la otra alternativa de ahorro) se maneja en esa moneda y además la adquisición está acotada por la crisis económica y la prolongada falta de créditos, algo que termina reconociendo el propio Gobierno cuando lanza el plan de viviendas del Bicentenario.