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Efecto (boomerang) Hollande: Rajoy pierde fuelle

Ironías de la vida: a pesar de pertenecer al mismo signo político, Mariano Rajoy quería que Nicolas Sarkozy perdiese frente al socialista François Hollande en Francia porque necesita que Europa ponga menso énfasis en los recortes y más en el crecimiento para intentar revertir el descontento social que desborda a España. Por ahora, le está saliendo mal.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El conservador presidente español Mariano Rajoy debe haber respirado tranquilo cuando las urnas confirmaron este domingo (6/05) en segunda vuelta a François Hollande como nuevo presidente francés, desbancando a Nicolas Sarkozy.
 
Puede parecer extraño, pero a pesar de ser ambos miembros del Partido Popular Europeo, la conveniencia política le indicaba a Rajoy que era preferible que ganase la alternativa. Y no se debe esto a randillas personales, sino a pura realpolitik, En estos momentos, es lo que más le conviene. O por lo menos es lo que pensaba. 
 
Hollande a realizado un llamamiento para exportar el cambio que su elección presupone. El nuevo presidente francés ha anunciado que Europa será más crecimiento y menos austeridad (personalizo esto últoimo en Angela Mekel y en su nuevo pupilo, Rajoy). El presidente electo de Francia ya ha dicho que procurará reformar el tratado de austeridad o pacto fiscal. Todo apunta a que ya no todo serán recortes y más recortes.
 
"Ha ganado Hollande y por tanto mi obligación es entenderme con él", ha dicho oportunamente y sin mucho entusiasmo. Se sabe, adopta una postura intermedia. Para el, es "perfectamente compatible" la postura de la canciller alemana con la apuesta de Hollande por el crecimiento.
 
Pero por lo bajo la satisfacción tiene que haber sido mayúscula. Ahora Francia -y no España- serían el centro de atención de las reuniones en Bruselas. No importa tanto el continuismo sino el cambio, en este caso, francés. Y si la UE permitiese relajar las medidas de austeridad, la victoria sería de Rajoy que se ve acordonado por los movimientos sociales, los gremios y la población en general. Máxime cuando se acerca el aniversario del 15M.
 
Y si Europa afloja su nivel de exigencias, los mercados podrían bajar el nivel de presión contra la deuda española y por qué no, paulatinamente, sobre el mercado de valores.  Es por eso que ha decidido esperar con la subida del IVA que había anunciado. Si la UE se replantea su política de ajustes, algunas reformas que ya se había planteado Rajoy pese a ser contrarias al programa electoral del PP, se quedarían en el cajón.
 
Pero además, si Hollande cumple con lo que ha dicho durante toda la campaña electoral, el eje franco-alemán empezaría a tener fisuras y la canciller Angela Merkel podría buscar aliados en otros líderes europeos.
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Rajoy y su entorno siempre han sido  partidarios del entendimiento con Merkel. Pertenecen a la misma familia política y hasta ahora  ha sido un buen alumno y ha cumplido con todo lo que se le pedía desde Berlín y Bruselas. Si Hollande se convierte en un díscolo, Rajoy podría recuperar protagonismo dentro de la UE. Es decir, si el líder del PP mantiene un perfil bajo y no da mucha guerra, podría acercarse más a Berlín y a la vez beneficiarse del 'trabajo' que haga Hollande.
 
Sin embargo, el escenario no e uniforme para todos mientras que las realidades si lo suelen ser. Al igual que Rajoy, es muy probable que Hollande no pueda cumplir con todas sus promesas electorales y deba recular. 'Una cosa es hacer campaña y otra gobernar', aseguran. Rajoy lo sabe por haber dico que estaba listo pra la crisis y ahora decir que la crisis es peor de lo que pensaba. O mintió o no estaba preparado. En cualquier caso, la población española ya sle pasa factura. 
 
Y siempre está el riesgo de que Merkel se vea acorralada en la UE y decida darle un portazo al euro. Entonces ahí si se complicarían mucho las cosas para España.
 
Pero más allá de las especulaciones del momento, sonde sí se celebró a viva voz la victoria de Hollande fue en Ferraz, la sede del Partido Socialista Obrero Español. Alfredo Pérez Rubalcaba felicitaba al pueblo francés como si de un triunfo propio se tratase.
 
En línea con lo postulado por Hollande, en la sede socialista española entendían que lo conseguido por el líder socialista francés supone el inicio de una nueva etapa de "cambio y esperanza" no sólo para los franceses, sino también para "todos los europeos" y "también para España".
 
Los socialistas tratan de vender que lo ocurrido en Francia es la prueba de que hay alternativa a la política de recortes de Mariano Rajoy. "La socialdemocracia no estaba muerta como muchos auguraron" añaden. "Los franceses han vuelto a demostrar que la mejor arma del cambio es el voto".
 
Pero el voto no es sino la última expresión de un cambio que se confecciona previamente en las mentes de los votantes. Y no hace sino 6 meses que Rajoy llegó al poder y ya pierde fuste: por primera vez desde las elecciones del 20/11/11, el PSOE parece capitalizar aunque muy discretamente el desgaste del Gobierno de Mariano Rajoy que ha aprobado la reforma laboral que abarata el despido, y que ha recortado en servicios públicos.
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El barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) (PDF) del mes de abril otorga una ligera mejora en la estimación de voto del PSOE, que de celebrarse elecciones generales obtendría un 29,6% de los votos frente al 28,73% que logró en los comicios de noviembre. Sube, por tanto, en 1,6 puntos porcentuales su perspectiva de voto en las urnas respecto al 28% que hubiera obtenido en enero, según el barómetro de ese mes. Los socialistas, además, han acortado distancias con el PP, si bien el partido en el Gobierno le saca todavía 11 puntos, y seguiría logrando la mayoría absoluta.
 
Los conservadores comienzan a notar el descontento ciudadano con sus políticas, aunque todavía obtendrían una clara mayoría con el 40,6% de los votos de los españoles. Pierden así 4 puntos porcentuales respecto al resultado del 20-N y 1,9 puntos de apoyo si se tiene en cuenta el anterior barómetro del mes de enero. Pero aún falta que Hollande muestre lo que dijo tener. 
 
El 48,3% considera mala o muy mala la gestión del Ejecutivo en su primera etapa
 
El CIS pone también de manifiesto que las políticas del Ejecutivo ni gustan ni convencen a la mayoría de los ciudadanos. La encuesta realizada tras la aprobación y puesta en marcha de la reforma laboral, después de que se pusieran en marcha los Presupuestos más austeros en democracia, y de que se recortaran las prestaciones en educación y sanidad, refleja que el 48,3% de los ciudadanos considera que la gestión del Gobierno durante estos meses ha sido mala o muy mala. Sólo el 17,3% de los españoles ve la primera etapa de la era Rajoy como buena o muy buena, mientras el 28,85 restante la juzga regular.
 
Incluso peor es la valoración que hacen los ciudadanos del trabajo realizado en estos últimos meses por el principal partido de la oposición. Un 52,2% entiende que el PSOE lo está haciendo mal o muy mal y sólo un 7,8% considera que su labor de oposición ha sido buena o muy buena. El restante 33,2% cree que la actuación de los socialistas ha sido regular.
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El líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, gana en valoración ciudadana al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aunque la calificación que el CIS da a ambos ha bajado con respecto al anterior barómetro de enero. Como en la anterior encuesta, ninguno de los líderes políticos consigue el aprobado, y la más valorada sigue siendo la líder de UPyD, Rosa Díez, aunque también pierde apoyos. El descontento es generalizado.  El único que continúa subiendo es Izquierda Unida (IU) que, victo lo visto con José Luis Rodríguez Zapatero, es quien mejor encarna la postura socialista más en línea con la francesa de Hollande. 
 
El descontento social encontrará su máximo foro la semana entrante cuando se conmemore el primer aniversario del 15M y cuyos organizadores ya han anunciado que no respetarán las limitaciones impuestas por la Delegación del Gobierno en Madrid.

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