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Cristina regresa del sur con Boudou en llamas

Luego de días de descanso y reflexión en la Patagonia, Cristina Fernández regresa con 3 temas en su agenda: YPF, Hugo Moyano y Amado Boudou. El mayor problema pareciera ser el de su vicepresidente, cada día más complicado.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El Frente para la Victoria tiene un único objetivo: ganar las elecciones parlamentarias de 2013 para obtener la cantidad de bancas legislativas necesarias para declarar la necesidad de la reforma de la Constitución Nacional, y que Cristina Fernández pueda presentar en 2015 su candidatura a un 3er. mandato presidencial consecutivo.
 
Todo lo demás, es secundario. Pero hay algunas dificultades en su plan de permanencia en el poder.
 
Eugenio Paillet en La Nueva Provincia, de Bahía Blanca:
 
"Tras su largo descanso en el sur, Cristina Fernández regresa a la Casa Rosada envuelta en un mar de incógnitas, y de varias preguntas sin respuesta que se han hecho sus colaboradores, ministros y secretarios, respecto del futuro personal y el de la administración. (...)
 
Algunas pistas se han deslizado durante el descanso de la Semana Santa, por parte de quienes, al menos de manera indirecta, tuvieron contacto con lo que se ha cocinado en Río Gallegos y El Calafate. La primera de ellas sostiene que Cristina Fernández no se apresta a innovar precisamente en materia política: pondrá todo el peso de su gestión, de aquí en adelante, en aquellas líneas de acción que generan adhesión inmediata en la ciudadanía. Y que, con la mira puesta en las todavía lejanas elecciones parlamentarias de medio tiempo que se realizarán el año que viene, pueden traccionar votos para la causa.
 
Los confidentes identificaron, puntualmente, tres cuestiones, al margen de aquella decisión de remozar su gabinete: 
 
> la disputa por Malvinas,
 
> el avance irrefrenable sobre la petrolera YPF, y
 
> el endurecimiento en todos los frentes con el sindicalismo díscolo en general, y con Hugo Moyano, en particular.
 
La Presidenta ya ha probado sobre el terreno que las dos primeras de esas cuestiones le generan una adhesión casi automática. (...)
 
La decisión de avanzar sobre YPF no encuentra, por estas horas, más que algunas dudas respecto del modo de hacerse del paquete mayoritario de acciones de la empresa. La presidenta y el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zanini, trabajaron, durante la estadía en el sur, en la ingeniería de esa maniobra, que se traduciría nomás en el tratamiento en el Congreso de un proyecto de ley que declararía de interés público la exploración y explotación de los hidrocarburos, paso previo e inexcusable, consideran en el gobierno, para la toma de aquellos papeles y el ingreso de directores estatales en la conducción de la filial local de la española Repsol.
 
La jugada es a dos puntas: embretar a los partidos de la oposición representados en el Parlamento en las responsabilidades presentes y futuras, en especial en cuanto a compartir los eventuales costos internacionales que una maniobra como la que se planea podría acarrearles al gobierno y al país. Y mostrar, al mismo tiempo, el desembarco del Estado como una decisión políticamente consensuada, antes que como un gesto autoritario de una gestión que ha comenzado a ser criticada con dureza en el extranjero. (...)
 
La determinación que trae en sus carpetas la Presidenta, respecto de profundizar su pelea con Moyano y algunos sindicatos que lo apoyan, también reconoce varios párrafos del manual nunca escrito de la manera de hacer política. "O es él o es ella", agigantan en despachos oficiales las posiciones en que han quedado los dos tradicionales aliados y hoy enconados enemigos. (...)
 
En los cuarteles de La Cámpora, que es donde hoy se cocina buena parte de las estrategias, y desde donde se identifican los enemigos, en la batalla contra todos los que no piensan como ellos que ha encarado el cristinismo puro, aseguran que no les temblará la boca para poner al titular de la CGT en el peor de los mundos: afirman que podrían denunciarlo como autor de un proyecto para desestabilizar al gobierno durante el acto que realizarán para apoyar a la Presidenta, el 27 de abril (fecha sujeta a modificaciones), en el estadio de Vélez Sarsfield.
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(...) El desembarco de Nilda Garré en el Ministerio del Interior, en reemplazo de Florencio Randazzo, y el acceso de dirigentes de La Cámpora a despachos mucho más encumbrados que los que hoy ocupan en el organigrama de poder (entre ellos, el principal sillón del Ministerio de Economía) serían dos de las más fuertes decisiones destinadas a oxigenar el equipo de colaboradores. (...)".
 
 
Eduardo van der Kooy en el diario Clarín:
 
"Carlos Zannini le recomendó a Cristina Fernández que Amado Boudou debería renunciar. O, por lo menos, dar con rapidez un paso al costado mientras se dilucida si utilizó su condición de funcionario para traficar influencias en beneficio de la empresa Ciccone Calcográfica. El secretario Legal y Técnico es uno de los tres hombres que más escucha la Presidenta. Está detrás de Máximo Kirchner pero delante del titular de la SIDE, Héctor Icazuriaga.
 
Aseguran que la Presidenta recogió aquella recomendación sin hacer comentarios. Pero que su fastidio contra Boudou es ahora equivalente o superior al que tuvo en su momento contra Julio Cobos.
 
“Andá y hacete cargo”, le ordenó mientras compartía un acto en Bariloche y la propiedad del vicepresidente en Puerto Madero era allanada por decisión del juez Daniel Rafecas. (...)
 
Boudou corre detrás de los acontecimientos escudado, casi con exclusividad, en la figura de la Presidenta. En la supuesta inmunidad que le otorgaría el 54% de los votos y poco más de cien días del segundo mandato que ya parecen años. Pero aquel escudo comienza a ser abollado por las esquirlas de la detonación.
 
No hay razones para suponer que este trance será breve para Cristina. Todavía el fiscal Carlos Rívolo está en la etapa de recabar pruebas. Luego llegaría la actuación de Rafecas que debe evaluarlas. Como mínimo habría varias citaciones a indagatorias, entre ellas al propio Boudou. Después, un fallo que, de ser desfavorable, ingresaría en la instancia de la Cámara.
 
Zannini conoce bien ese recorrido y se inquieta no por el desgaste de Boudou, al cual desde su formación política maoísta-peronista-kirchnerista desprecia. Teme por el esmeril inevitable que se derramará sobre la figura de Cristina.
 
“¿Hasta cuándo vamos a esperar?” , repite el secretario Legal pensando en el descalabro político provocado por el vicepresidente. (...)".
 
 
Joaquín Morales Solá en el diario La Nación:
 
"(...) La cuestión política es la presunta mentira del vicepresidente, tanto ante la opinión pública como ante su propio gobierno. Boudou aseguró que nunca conoció al presidente de The Old Fund, el monotributista Alejandro Vandenbroele, que de la nada pasó a manejar un fondo de inversión y a pagar expensas (y otras cosas más) de un departamento deshabitado en Puerto Madero. Boudou es el dueño del departamento. Se está cerca de comprobar que había relación entre ellos, salvo que exista un proceso de "casualidades permanentes", las mismas que en su momento expuso Carlos Menem cuando también tenía los jueces en la puerta de su casa. La mentira de un gobernante en procesos penales es un grave delito político.
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Boudou acostumbra decir entre íntimos que Cristina Kirchner sabía todo el entramado de Ciccone. Funcionarios kirchneristas explicaron que no es así. Poco antes de morir, Néstor Kirchner imaginó una estatización de Ciccone para que su planta impresora pasara a depender directamente de la Casa de Moneda. En las semanas finales de la vida de Kirchner, cuando su salud daba ya signos evidentes de agotamiento, Boudou cambió la estrategia y metió en Ciccone a un grupo de supuestos amigos suyos. Por eso el pasteleo de acciones y la intervención benefactora de la AFIP sucedieron pocos días después de la muerte del ex presidente. La Presidenta quedó atrapada entre la vaga idea que escuchó de su esposo y la versión posterior de Boudou.
 
Cierta superficialidad del vicepresidente llevó luego al Gobierno a desentenderse del caso. Confió en la aseveración de Boudou de que nada grave sucedería. Por eso ni siquiera aceptó la oferta que le hizo el siempre obsequioso Oyarbide para hacerse cargo del caso. Tampoco el kirchnerismo se preocupó cuando Rafecas delegó la investigación en el riguroso fiscal Carlos Rívolo. Boudou seguía ratificando, seguro, que todo marcharía bien. Sin embargo, la unión de Rafecas y Rívolo está resultando letal para Boudou y, de alguna manera, para el Gobierno. El allanamiento del departamento de Boudou y las pruebas que la Justicia se llevó dejaron al descubierto la frivolidad vicepresidencial.
 
No era, entonces, un momento oportuno para romper relaciones con la Justicia. Boudou lo hizo. Colocó en proceso de destrucción también la relación del kirchnerismo gobernante con la poderosa justicia federal. Hay un antes y un después en la relación del Gobierno con Comodoro Py tras los agravios de Boudou , dijo una importante fuente judicial. Rafecas no es Oyarbide; éste es un juez solitario y excéntrico, que convoca muy pocas adhesiones entre sus colegas. Rafecas tiene prestigio y expresa, en cambio, a la corporación judicial, que también existe. El fiscal Rívolo es otro referente prestigioso de los magistrados. El fuero penal federal quedó en virtual estado de convulsión interna luego de que Boudou se despachara, con su habitual levedad, contra esos dos magistrados. (...)".
 
 
Horacio Verbitsky en el diario Página/12, con la versión gubernamental de todo el tema Boudou, que querría involucrar al gobernador Daniel Scioli en todo el asunto Boldt/Ciccone:
 
"Dos hombres de estrecha relación con el gobernador bonaerense Daniel Scioli fueron careados por el juez federal Daniel Rafecas en un giro tan asombroso como inadvertido del escándalo Boldt-Ciccone, cuya atención mediática se concentra en el vicepresidente Amado Boudou. Ellos son Guillermo Enrique Gabella, accionista y director de la empresa Boldt, que desde hace dos décadas explota por contratación directa el juego en la provincia de Buenos Aires, y Lautaro Mauro, uno de los funcionarios de la secretaría privada de Scioli. 
 
El careo sucedió a las declaraciones contradictorias de ambos acerca de una reunión entre Gabella y el amigo y socio del vicepresidente Amado Boudou, José María Núñez Carmona. Mauro fue el intermediario que los presentó, el 22 de octubre de 2010. 
 
Según Gabella, la reunión la pidió Núñez Carmona para exigirle que Boldt terminara antes de tiempo el alquiler de las maquinarias de Ciccone Calcográfica, que el juez de la quiebra, Javier Cosentino, había firmado en agosto, y se las entregara a la nueva Compañía de Valores Sudamericana. 
 
En cambio Mauro dijo que fue Gabella quien le solicitó el contacto con Núñez Carmona, para tramitar el cobro de deudas del Estado con Boldt por la impresión de las planillas del censo de ese año. Según Gabella, se sintió apretado por Núñez, quien le dijo que si no aceptaba le mandarían la AFIP
 
Sin embargo, pocos días después envió una felicitación de cumpleaños a su presunto apretador. Luego del careo, Núñez Carmona denunció a Gabella por falso testimonio. Las repercusiones políticas de las denuncias contra Boudou son ostensibles. 
 
En cambio, la relación de Scioli con el tema recién comienza a hacerse evidente en los últimos días. En el trasfondo está la candidatura presidencial para 2015 y el financiamiento originado en la explotación del juego, un negocio que según el presidente del bloque de diputados provinciales del ARI-Coalición Cívica, Walter Martello, produce una recaudación de 12.000 millones de pesos al año 
 
El pedido de informes que presentaron los diputados José Ottavis (de La Cámpora y vicepresidente de la Cámara) y Juan de Jesús (un amigo de Boudou que preside el bloque del Frente para la Victoria), fue apoyado por una amplia mayoría, ya que al bloque oficialista se sumó la oposición. 
 
El texto de Ottavis y De Jesús está inspirado en los pedidos previos de Martello quien propone que la solicitud de información “se extienda a otras empresas y actores como Cristóbal López, Codere, Angelici, Carlo Gallo, Luis Alberto Peluso, entre otros”. 
 
Dentro del partido del gobierno hay sectores que verían con buenos ojos la penetración de Cristóbal López en el feudo de Boldt, pero otros consideran que eso contaminaría el sistema político con una lucha facciosa por un negocio poco edificante. 
 
Cerca de la presidente CFK comienzan a considerarse alternativas. La de prohibir el juego sólo redundaría en una nueva oportunidad para la recaudación clandestina de la policía, por lo que podría ganar espacio la estatización de todo tipo de apuestas. Esto afirmaría también la continuidad de la presidente con la gestión de Néstor Kirchner en las cuestiones centrales pero con un perfil propio. Con más poder del que tuvo nunca Kirchner, podría liberarse también de relaciones incómodas, como han aprendido en estos meses Papá y Baby Esquenazi, por un lado, y Rudi Ulloa, por otro. (...)".

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