El Gobierno culpó a YPF. Responsabilizó a la petrolera por la situación actual derivada de la "falta de inversiones" en exploración. Los funcionarios kirchnercristinistas parecen haber descubierto en 2012 una crisis que empezó en 1998 y que atravesó todas las gestiones con marca K.
El abrupto cambio de postura generó, claro, sospechas. ¿Por qué el Gobierno apuntó recién ahora a YPF después de tantos años de crisis energética? ¿Por qué se terminó el romance cuando fue el mismo Gobierno el que llevó al accionista argentino, el grupo Eskenazi, a sentarse junto a los españoles de Repsol en el directorio de la compañía?
Algo se quebró en el medio y la incógnita sobre la verdadera trama detrás de la pelea aún no encuentra resolución.
Más allá de las acusaciones, el Gobierno aún no explicitó cuál es el plan para revertir la precaria situación de los hidrocarburos, en un país cuya matriz energética depende en un 90% de estos. El ministro de Planificación, Julio De Vido, el gran responsable del fracaso de la estrategia del Ejecutivo para el sector sólo atinó a resucitar la Ofephi, el grupo de provincias petroleras.
Las provincias avanzan con intimaciones y quitas de concesiones. Sin embargo, las áreas revertidas inciden poco en la producción de YPF. "Hay que separar áreas de exploración de las de producción. Solamente las de Chubut eran productivas, eso es cerca de un 7%, el resto es poco significativo", le dicen a Urgente24 desde el sector petrolero.
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En una columna publicada este martes (27/3) en el diario Clarín, el exsubsecretario de Combustibles del gobierno de Raúl Alfonsín, Gustavo Callejas, señala: "Las áreas que removieron las provincias son viejas, de baja producción. Hasta parece que le hicieron un favor a YPF cuando se las quitaron, ya que cerrar un pozo es muy costoso y ahora las provincias se encargarán de eso."
En tanto, las fuentes consultadas por este medio, sostienen que es improbable que el Gobierno avance en una estatización total de la petrolera. "El plan sería desvalorizar la empresa y forzarla luego a verderle una participación, un 10% o un 12%. Con eso, sumado a las acciones de los Eskenazi, sumarían los suficientes directores como para tomar o acercarse al control de la petrolera", señalan.
Para esto, el Gobierno contó con la ayuda de las provincias petroleras. Chubut, Santa Cruz, Mendoza y Neuquén ya le quitaron áreas de concesión. Por el mismo camino van Río Negro y Tierra del Fuego. Distinto fue el caso de Salta, donde la reversión de una de las áreas fue realizada de "común acuerdo".
Gracias a esta movida y a los embates del Gobierno Nacional, el valor de YPF en el mercado se redujo en unos US$6.000 millones hasta los US$10.900 millones actuales. Sin embargo, tampoco está claro el juego de los Gobernadores que se prestaron al juego de la Casa Rosada. Algunos piensan que las reversiones son apenas un gesto hacia Balcarce 50 que logre destrabar fondos vitales para la gestión, y que no se expusieron a quitar áreas de real importancia que pondría en peligro el ingreso de regalías.
Según comentan en el sector, también hay preocupación en los despachos de los gobernadores por las inquietudes del sindicato de petroleros que ven la posibilidad pérdida de puestos de trabajo en las áreas revertidas. "Quieren saber si viene alguien, quién viene y si ese alguien tiene la espalda suficiente para sostener los puestos de trabajo", comentan.
Mientras, la situación de regresión productiva continúa, así como los problemas de abastecimiento de combustibles (ver nota relacionada). El Gobierno culpa a YPF por esa situación pero no anunció ningún tipo de plan que de crédito de que se está ocupando del tema.