De acuerdo al sondeo de febrero difundido por este medio, el 61% de los ciudadanos encuestados dijo tener una imagen Muy Buena o Buena de la Presidente de la Nación, pero su imagen Negativa ascendió 4 puntos, hasta ubicarse en el 19%. Por su parte, el 20% opinó que tiene una imagen regular de la actual mandataria.
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Para ubicarlo en contexto: Cristina sigue en niveles notables de imagen positiva, pero los acontecimientos comienzan a pasarle factura. Veamos algunos de ellos:
El 29 de diciembre el secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scoccimarro anunció que se le había diagnosticado a la Presidenta un "carcinoma papilar", del que fue operada el 4 de enero. Pero luego de la extirpación de la glándula tiroide se conoció que no se trataba de un cáncer, hecho que no despertó demasiada empatía en la opinión pública.
Días antes Cristina envió al Congreso, para sesiones extraordinarias, una serie de proyectos destinados a apuntalar la situación económica: Presupuesto 2012, prórroga por dos años de la emergencia, impuesto al cheque, nuevo Estatuto del Peón Rural y Declaración de utilidad pública la fabricación, venta y distribución de Papel para Diarios que reavivó la disputa con los medios. Y la polémica Ley Antiterrorista, que generó fuertes cuestionamientos incluso dentro del cristinismo.
La tregua de la CGT por la enfermedad de la Presidente terminó y Hugo Moyano comenzó a acompañar los reclamos de los gremios en paritarias y a denunciar el acuerdo con la UIA de un techo del 18%.
Se desató la pelea con el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, por el traspaso del Subte y luego de los colectivos a la Ciudad, puja que hoy continúa. En el medio estaba la discusión por la seguridad y que luego se potenció por la tragedia de Once que ocasionó la muerte de 51 personas y la salida del Secretario de Transporte Juan Pablo Schiavi, dejando expuestos además los problemas del transporte público y las irregularidades en la entrega de subsidios.
Con ese estado de ánimo el Gobierno suspendió el aumento en las tarifas del transporte que iban a quedar en vigencia cuando terminara el período de entrega gratuito de la tarjeta SUBE.
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Cristina se llamó a silencio varios días por la tragedia de Once y luego intentó retomar la iniciativa con pedidos de celeridad a la Justicia. La cuestión Malvinas, que había impuesto días atrás, había salido de la ‘agenda’.
La denuncia judicial contra el vicepresidente, Amado Boudou por un presunto tráfico de influencias en el caso de Ciccone Calcográfica, también impactó en el Gobierno de la primera mandataria. Se trata de un hombre puesto por ella misma contra la opinión incluso de su ex marido. Esa investigación continúa y su relación con Boudou es distante.
La inseguridad volvió a aparecer en la ‘agenda’ desde el caso ‘Baby’ Etchecopar, también volvieron las protestas callejeras que Nilda Garré acusó de ser extorsivas. La situación social se complica. En el interior estallaron las protestas contra la Megaminería que acorralaron al Gobierno nacional que siempre defendió esos emprendimientos y que incluyeron salvajes hechos de represión.
Y a futuro están las malas noticias de los aumentos en las tarifas de servicios públicos que aún no llegaron en forma masiva a los hogares de los usuarios, y puede complicar aún más en las próximas semanas la imagen de Cristina.