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Malvinas/Falklands reitera: Tenemos voz y voto

Se espera que este jueves (15/03) a las 14:30hs el gobierno, en la voz del Canciller Héctor Timerman, anuncie medidas contra la explotación petrolera ante “la ilícita exploración de hidrocarburos en el Atlántico Sur". El peligro de quedarse enfrascado en el relato es que continúe el conflicto por el conflicto mismo y que la falta de imaginación nos haga cometer errores del pasado.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El Senado argentino aprobó por unanimidad este miércoles (14/03) una medida que pasará  a la historia como la "Declaración de Ushuaia", que afirma la soberanía sobre las Islas Malvinas, en disputa con Gran Bretaña. El borrador del documento confeccionado el pasado 25/02 en la sureña ciudad de Ushuaia reafirma "la legítima soberanía de los Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes". 
 
El texto fue adoptado anticipándose al 30º aniversario de la guerra librada por ambos países y establece un rechazo al "persistente colonialismo y la actitud militarista del Reino Unido". También incluye una advertencia a la comunidad internacional por la supuesta "militarización" de las islas por parte de Gran Bretaña con quien las tensiones han ido creciendo en los últimos meses de una manera no vista desde que las tropas argentinas tomaron las islas el 2/04/82, sólo para ser derrotadas por las fuerzas británicas 74 días después. En total, 649 soldados argentinos, 255 soldados británicos y 3 isleños fueron asesinados en ese conflicto. Otros tantos supervivientes se suicidaron en años posteriores. 
 
Las islas son reclamadas por la Argentina desde 1833, momento desde el cual son controladas por Gran Bretaña. 
 
Las tensiones han vuelto a un punto máximo desde que Gran Bretaña autorizó en el año 2010 a empresas petroleras a explotar el petróleo e las aguas circundantes de Malvinas, y se han agudizado con el despliegue de un buque de guerra británico a las islas, el destructor HMS Dauntless. A finales de febrero, la Argentina le negó el permiso de amarre a 2 cruceros británicos que trataban de atracar en el sur del país tras visitar las Malvinas. 
 
Las Naciones Unidas le ha pedido a Gran Bretaña que discuta la descolonización. Se ha negado.
 
En similar sentido se manifestó USA, para quien las partes deben sentarse a negociar todos los temas. Con David Cameron de visita oficial en Washington, el tema no parece de agenda. Es más, el primer ministro británico prácticamente parafraseo -sentado al lado de Barack Obama- a la presidente argentina Cristina Fernández con su pedido a Irán para que le de una oportunidad a la diplomacia, muy en línea con el “give peace a chance” de Lennon/CFK. Pero como siempre, se pregona lo que no se practica.
 
Se Sabe, la retorica de USA -aliado histórico del Reino Unido, a no repetir ingenuos argumentos del pasado- es ambigua. Su referencia a las partes involucradas deja abierto la discusión previa a la discusión de fondo. ¿Cuáles son las partes? ¿Son los Kelpers “parte” en esa negociación? ¿Tienen derechos o intereses?
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La Argentina obviamente los considera usurpadores, súbditos del usurpador, con intereses más sin derechos más allá de los que pueda eventualmente concederle. 
 
Como contrapartida, los británicos apuntalan el derecho a la autodeterminación. Lo explica perfectamente bien Thomas Docherty, el diputado laborista que visitó las Islas la semana pasada: “Mi opinión personal es que no sé que es lo que la Argentina esta pensando. Mi punto de vista más mesurado es que probablemente hay un malentendido entre el Reino Unido y Argentina en cuanto a lo que estamos hablando. Hay un inevitable choque cultural que nosotros creemos se soluciona con un dialogo a 3 bandas. Para nosotros es el Reino Unido, el pueblo de las Islas Falkland y la Argentina”.
 
Continúa diciendo: “La Argentina no parecen pensar eso. Argentina cree que es un diálogo de 2 vías: entre ellos y nosotros. Para los argentinos, los Kelpers no tienen ni voz ni voto”.  “La Argentina los ve como nuestra colonia y no entienden que son un gobierno autónomo local independiente y que cualquier decisión sobre el futuro de ellos tiene que ser decido por ellos. Treinta años de consenso político británico no dicen que no transferiremos soberanía. Sólo decimos que no es nuestra decisión, es de los Kelpers. La Argentina no esta de acuerdo. Y teniendo en cuenta que el 90% de los isleños quieren que el statu quo se mantenga, es improbable que salgamos del callejón sin salida". 
 
Aclara Docherty que en las Islas no existe un movimiento independentista. Los gobiernos del Reino Unido han dicho consistentemente que si alguno de nuestros territorios de ultramar desean independizarse, siempre y cuando pudieran cumplir con algunos razonables requisitos, los apoyaremos. Lo que la Argentina no entiende es que queremos que los isleños tomen sus propias decisiones en vez de nosotros tener que hacerlo por ellos. “Seguramente podríamos decretar por ley la autodeterminación de los pueblos para Malvinas y eso nos daría un caso mucho mas fuerte frente a la ONU, pero creemos que lo mejor es dialogar con los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Después de todo, todos tenemos territorios de ultramar. Francia y USA los han tenido, como también los rusos y los chinos. Nosotros hemos ido arreglando los problemas que hemos ido teniendo con el Commonwealth". 
 
"Es muy interesante porque la mayoría de los países de la Commonwealth apoyar a las Malvinas, porque son parte de la Comunidad. Todas las naciones soberanas han sido formalmente parte del imperio. El problema es que en centro y sur América se vivieron movimientos independentistas diferentes a los experimentados por el resto del mundo. Argentina piensa que las Malvinas están oprimidas por el yugo colonial". 
 
Lo que no debe sorprender es que USA, a pesar de sus declaraciones tan aplaudidas en Argentina, también parece inclinarse por ese camino. En ese sentido se expresa Jim Sensenbrenner, un republicano de la Cámara de Representantes de USA por el estado de Wisconsin para quien Obama debe apoyar a los isleños. 
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Cuenta Sensenbrenner en Mercopress, al agencia de noticias del Atlántico sur, que durante su reciente visita a las Malvinas, uno de sus anfitriones bromeó diciendo que habían pasado 180 años desde que un alto funcionario de USA los visitase -el último de ellos siendo el comandante Silas Duncan, a bordo del USS Lexington en 1832. Esta anécdota, cuanta, muestra la preocupación por el poco interés de los funcionarios estadounidenses en las Islas Malvinas.
 
El 30º aniversario de la “liberación” argentina de las Malvinas tiene preocupado a los isleños. La presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner ha prácticamente embargado los buques que enarbolen la bandera de las Islas Malvinas, alienta el boicot de los productos británicos y acusa a los británicos de militarizar el Atlántico Sur. La presidente Fernández se comprometió a plantear la cuestión de la soberanía de las Malvinas en las Naciones Unidas -cosa que formalmente no ha cumplido aún- y exhibe el tema como un componente central de su agenda política, excediendo lo nacional para pasar al ámbito de lo regional, según sus palabras. 
 
Recuerda Sensenbrenner, frente a la iniciativa argentina anunciada ante la ONU, que la cuestión de la autodeterminación tiene una larga historia y que la Argentina tiene un historial de defensa de la autodeterminación ante la ONU. Según un comunicado de Naciones Unidas de 2010, el senador argentino Rubén Giustiniani hizo un llamamiento en favor de la libre determinación de Puerto Rico, afirmando que "la Argentina considera la causa de Puerto Rico como propia y reafirmó las convocatorias de reconocimiento de su derecho a la libre determinación". También declaró que el Senado argentino apoya plenamente el derecho de Puerto Rico a la libre determinación. Claramente, argumenta  Sensenbrenner, la Argentina quiere dictaminar por si cuando la libre determinación debe aplicarse y cuando no, con independencia de la opinión de la población afectada. En particular, el apoyo a la independencia de Puerto Rico nunca ha recibido más de un 5% de los votos en 3 referendos distintos.
 
La posición oficial del gobierno de Obama es que el Reino Unido y la Argentina deben negociar la soberanía de las Malvinas, dejando un tanto ambiguo el tema de los Kelpers. Diplomacia yankee en su mejor expresión: contenta a la mayor cantidad de involucrados sin definirse por nada. Jugar a 2 puntas que se le dice por aquí. Pero esa política equivocada pierde el sentido del derecho de los isleños a la autodeterminación, un derecho que el gobierno británico se ha decidido a proteger hasta que los isleños decidan otra cosa. La cuestión de la soberanía no será debatida a menos que los habitantes de las islas expresamente opten por cambiar su situación actual. Esa es la posición británica y encuentra eco en la política estadounidense. Se equivoca la Argentina si piensa que el formal llamamiento al dialogo de USA implica una política de estado estadounidense. 
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A ver si vamos a creer que USA esta vez sí -a diferencia de la "traicion del 82"- va a apoyar a Argentina por sobre el Reio Unido. 
 
Si aparte nos atenemos a la disposición de la Constitución Nacional que establece el derecho irrenunciable sobre Malvinas, se debe reconocer que, cómo están las cosas en este momento, el diálogo que no nació ya tiene una concepción viciada. 
 
Sensenbrenner recuerda que antes de su visita, consideraba que las Islas Malvinas eran un remanso colonial. Pasó su tiempo aprendiendo acerca de la economía local, reuniéndose con líderes empresariales y obreros, recorriendo las escuelas y visitando las instalaciones militares en Mount Pleasant. Pudo así comprobar que los habitantes de las islas tienen un sistema democrático de gobierno, una Cámara de Comercio efectiva, que producen presupuestarios anuales superavitarios  y que mantienen excelentes escuelas primarias y secundarias. Las Islas Malvinas ya han dicho que desean permanecer asociadas con Gran Bretaña. No es un enclave colonial mantenidos como rehenes por un ejército extranjero.
 
Sensenbrenner sostiene que el presidente Obama debe indicar, de manera inequívoca, que apoya el derecho de los isleños a la libre determinación. Aduce que el Reino Unido ha concedido a las Islas Malvinas el derecho a decidir su futuro, y por lo tanto el presidente Obama debería dar su apoyo a los derechos de los isleños. Eso es lo que reafirmará el apoyo estadounidense a la libre determinación de los pueblos mientras mantiene su relación especial con el Reino Unido -una relación cimentada por estrechas amistades de larga data entre los líderes de los países anglosajones: Roosevelt-Churchill, Reagan-Thatcher, Clinton/Bush-Tony Blair y el más reciente Obama-Cameron.
 
¿Y qué la Argentina frente a este panorama, incapaz de concederle a sus propios habitantes lo que el Reino Unid ole brinda a los Kelpers? Continuar su ninguneo y hacer lo que mejor parece saber hacer desde que el kirchnerismo llegó al poder: hacer oídos sordos a lo ideológicamente distinto y tensar la cuerda para conseguir rédito político en el conflicto y no en los acuerdos. 
 
En ese sentido, esperamos que esta tarde (15/03) el gobierno, en la vox del Canciller Héctor Timerman, anuncie medidas contra la explotación petrolera ante “la ilícita exploración de hidrocarburos en el Atlántico Sur".  Seguro que los Kelpers nos querrán aún más. Ni diáñogo a 3 bandas ni a 2, monólogo. 
 
La Argentina actual evidentemente quiere el conflicto, no una solución práctica. De lo contrario, las autoridades argentinas deberían estar más atentas a noticias como que la agencia Fitch Ratings revisó a la baja su panorama sobre la deuda "AAA"  de Gran Bretaña, advirtiendo que podría perder la máxima calificación en el próximo par de años si es que el Gobierno relaja su postura de recorte de deuda. Quizás allí si tengamos una oportunidad.

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