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Kicillof ministro, el proyecto de Máximo

Este miércoles (14/03) la presidente Cristina Fernández volvió a elogiar a Axel Kicillof durante un acto oficial y a defenderlo de los medios de comunicación. Es la segunda vez en una semana, mientras Boudou sigue en desgracia y Lorenzino no existe, el joven Kicillof -impulsando por Máximo Kirchner- suma puntos a fuerza de obediencia y prédica ladriprogresista.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- Cristina Fernández ya no oculta su nueva predilección por otro joven economista que asciende en el mundo cristinista y se lo ve cada vez más cerca del sillón de Ministro de Economía. En una semana ha defendido en dos oportunidades a Axel Kicillof durante un acto oficial. Todo a raíz de las notas publicadas por el diario Clarín y La Nación, donde se mencionaban sus ideas marxistas y a su bisabuelo rabino (ver notas relacionadas).

Hoy (14/03) Cristina deslizó un comentario sobre la vestimenta del joven que no se ajustaba a la seriedad que suelen tener los funcionarios. Luego contestó un editorial de un diario que defendió la nota publicada la semana pasada sobre Kicillof y el judaísmo.

Mientras Cristina defiende públicamente a Kicillof, sigue sin hacer ningún tipo de alusión a la situación de su ex ministro de economía y vicepresidente; Amado Boudou, quien volvió a compartir un acto con la primera mandataria el 12/03, pero nada más.

Y el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, no existe. Este martes (13/03) acompañó a De Vido y a Alejandro Ramos al Senado donde no solo pasó desapercibida su intervención sobre el traspaso del Subte a la Ciudad, sino que el Ministro de Planificación fue sacado de sus casillas por los opositores que embistieron por la situación del transporte.

En medio de este panorama, Kicillof crece y Cristina lo infla. El actual viceministro de Economía, hace recordar al enamoramiento que Cristina tuvo por otro joven economista, Martín Lousteau. Resistido por Néstor Kirchner igual que Amado Boudou.

Axel cuenta con el impulso y aliento de Máximo Kirchner, porque es un hombre que el hijo de la Presidente controla dentro de la estructura de La Cámpora.

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La apetencia de Cristina por Kicillof no registra otra razón aparente que su obediencia y prédica. Al menos Boudou le dio algo que no le dio ninguno de los otros dos jóvenes (Lousteau y Kicillof): la idea de hacerse con los fondos de las AFJP para poder sobrevivir en el 2008.

Contra eso Kicillof muestra los desastres de sus gestiones. Como administrador es un fiasco: Primero quebró el bar-restaurante que tenía en Palermo Hollywood y Aerolíneas Argentinas nunca perdió tanto dinero como cuando él fue gerente general y elaboró el plan de negocios para la empresa.

Lousteau al menos tenía como pergaminos una discreta gestión al frente del Banco Provincia (2005) que le permitió llegar al Ministerio de la Producción provincial, antes de su desembarco en el Ministerio de Economía de la Nación.

Pero en la crisis de recursos humanos que sufre Cristina, con Boudou en caída libre y Lorenzino que apenas se lo escucha, Kicillof y su léxico ladriprogresista es el tuerto en el reino de los ciegos.

Desde la muerte de Iván Heyn, funciona como economista de La Cámpora.

Heyn era un enemigo de Kicilloff, por una riña comenzada cuando ambos estudiaban Economía en la UBA.

Wado De Pedro, vicepresidente de Aerolíneas y actual diputado nacional lo rescató de la UBA y lo llevó de gerente general a la empresa.

Kicillof, cuya tesis universitaria fue sobre Lord John Maynard Keynes (economista preferido de Néstor y Cristina) atrajo, con su lengua de formación marxista, a los jóvenes camporistas cuyo lustre intelectual es más bien rudimentario aunque ninguno es más letrado que Máximo, quien es un iletrado.

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Así fue como Kicilloff fue ascendiendo en el universo de los jóvenes kirchneristas, sin integrar formalmente La Cámpora hasta que Néstor murió.

Se hace de La Cámpora después de la muerte de Kirchner”, recuerda la autora del libro La Cámpora, Laura Di Marco, quien también afirma que Kicillof cuestionaba en sus comienzos a Kirchner, a quien consideraba la continuidad del modelo neoliberal.

Pero ocurrió un incidente que casi trastoca la carrera de Kicillof: en cierta ocasión, cuando se encontraba en el programa 678, Máximo Kirchner llamó durante un intervalo publicitario para ordenarle a los panelistas que le preguntaran a Kicilloff por la prohibición que CableVisión (del Grupo Clarín) hacía en su grilla al canal infantil Paka-Paka, y al canal de noticias de Sergio Szpolsky, CN23.

Los panelistas obedientes de 678 acataron la orden y preguntaron, pero la respuesta de Kicillof no fue lo suficientemente contundente, ya que mantenía diferencias acerca de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (conocida como la Ley de Medios), y respondió que era un problema de grilla, cuando se esperaba una diatriba contra el monpolio.

Ese incidente fue hasta traumático en su relación con Máximo.

El otro incidente fue con el CENDA (Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino), que siempre cuestionó la intervención del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) y la alteración de los índices de variación de precios.

En la website de CENDA, se publicada todos los meses una encuesta propia de variación de precios, que lógicamente era muy diferente a la digitada por Guillermo Moreno en el Indec.

Cuando se acordó su designación al frente de la Secretaría de Política Económica, una condición que le impuso Máximo fue que se quitara del website de CENDA toda referencia a la encuesta de precios propia, y así se hizo. Una fuerte muestra de obediencia, que parece ser el único camino al éxito dentro del cristinismo.

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