El canal C5N terminó leyendo una carta este jueves (19/01) como respuesta a una serie de preguntas enviadas a
Gustavo Juliá, donde obviamente no hubo lugar a repreguntas.
Las mismas, dijeron, fueron respondidas por escrito “
en formato de carta”.
Allí, nada nuevo aporta Juliá, excepto exponer su estrategia de defensa antes del juicio que se iniciará en junio.
En el extenso escrito en computadora, Gustavo explica que
“nunca he asumido la culpabilidad del hecho”, como se publicó en los medios, sino que “
asumí la responsabilidad innegable como dueño de la aeronave”.
“
Mi intención fue la de desvincular a los pilotos de todo tipo de responsabilidad, quienes habían sido contratados por mí”, y argumenta que “
mi trayectoria ha sido siempre correcta”.También explica el origen de la aeronave, su compra, el ingreso de la misma a la Argentina, que la operación la había hecho a nombre propio y que ningún interesado en cometer un ilícito
“presenta su DNI en todas partes” y transporta a su hermano en el avión implicado.
Como la aeronave se iba a usar para “
vuelos transatlánticos”,
Juliá contó que se hicieron modificaciones en el jet pero que no participó en las mismas que se realizaron en Morón. Allí habrían instalado una especia de sillón donde luego se encontraría la droga.También
desmintió una mala relación con su hermano, pero criticó al piloto: “Miret se defiende inculpando a los demás”.
“Nuca fue mi intención, ni la de mi hermano, cargar las culpas sobre su persona”, agregó.
Tampoco dio la identidad de quien contrató el vuelo: “Creo que haber sido utilizado por una tercera personas para una operación mayor (…) me dejé llevar por el poder económico de esta gente”.“
Fui engañado (…) el Poder de estas mafias es impresionante”, acotó en el escrito donde se quejó de la Justicia española diciendo que
“debería ser excarcelado” ya que está preso
“sin prueba alguna que lo amerite y por el solo hecho de ser extranjeros”. Gastón Miret fue contratado por los hermanos Juliá para acompañarlos como copiloto en el vuelo que realizaron con el Bombardier Challenger 604, en el que se transportó la droga hacia España en enero de 2011.
Gustavo Juliá es el dueño de la empresa que tenía a cargo el avión y el único pasajero del vuelo ya que Eduardo hacía de copiloto.
El avión de los hermanos despegó del aeropuerto de Ezeiza el 1° de enero de 2011 y 12 horas después aterrizó en Madrid con la cocaína.
Los empleados la Dirección General de Aduanas declararon ante el Juez en lo penal económico
Alejandro Catania que la Aduana no había revisado la aeronave.
La razón fue que no había ninguna alerta de fuerzas de seguridad argentinas sobre el avión.
El juicio en España a los hermanos Gustavo y Eduardo Juliá y al piloto Gastón Miret -todos hijos de brigadieres- comenzará en junio próximo en los tribunales de Barcelona.
Los tres llevan un año cumpliendo prisión preventiva, primero en la cárcel Modelo de Barcelona, y luego en el penal de El Prat, en las afueras de la ciudad condal, cerca del aeropuerto internacional de Barcelona.
La investigación judicial habría establecido que la cocaína fue cargada en Morón, donde el avión fue acondicionado.