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La 'maquinita' hace horas extras

¿Por qué Guillermo Moreno es tan importante hoy día para Cristina Fernández? Porque hay problemas con la economía. No es tan difícil de comprender. Aqui algunos datos:

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Un tema de 2012 será, sin duda, el de la evolución del nivel de las reservas. 
 
El control de cambios es consecuencia de la evolución negativa de las reservas.
 
Al 31 de diciembre de 2010, las reservas en el Banco Central llegaban a US$ 52.190 millones, y a fin de 2011 cerraron en US$ 46.376 millones.
 
Y si no cayeron más fue porque el Banco Central contrató swaps (préstamos), con bancos internacionales por US$ 3.400 millones. 
 
Nunca antes había ocurrido, desde 2003, que el Banco Central perdiera reservas en el consolidado de su balance anual, sin tan siquiera haber pagado al Club de París o los pasivos con los bonistas 'hold-out'.
 
Sí se pagaron vencimientos de la deuda pública en dólares: US$ 7.400 millones. 
 
En 2012, los pagos de deuda rondan los US$ 7.500 millones / US$ 8.000 millones, y se seguirán cancelando seguramente con reservas, situación que impone el racionamiento cambiario.
 
Y que para que no resulte aún más rígido precisa de una buena cosecha.
 
Ese es un condicionante del nivel de actividad 2012.
 
El BCRA terminó 2011 emitiendo una enorme cantidad de moneda para bajar la tasa de interés y para financiar al Fisco. En noviembre pasado emitió casi $ 13.000 millones. En diciembre, $ 22.000 millones: $ 12.000 millones para financiar al Fisco y también porque el Banco Central compró dólares pagando con pesos que emitió. En cualquier caso, en 1 mes emitió por el 11% de la base monetaria.
 
Pero, pese a la abundancia de pesos, las tasas de interés siguen elevadísimas. Las tasas reales no se pueden conocer con exactitud porque hay un debate acerca de la tasa de inflación.
 
Pero las tasas nominales, decididamente son elevadas pese a la abundancia de pesos emitidos por Casa de Moneda y Ciccone, a pedido del Banco Central.
 
Esto permite una conclusión: la 'maquinita' que fue evidente a fines de 2011, es una característica del ejercicio en curso porque los motivos de su puesta en funcionamiento a destajo, permanecen aún cuando se intenten reducir la erogación de subsidios diversos.
 
Un dato insoslayable: la 'maquinita' no es sinónimo de préstamos a tasas y plazos convenientes.
 
Y sin no hay financiación a tasa razonable y más allá del cortísimo plazo, el nivel de actividad lo percibe.
 
Hay que tener cuidado, de todos modos, cuando se vaticina estanflación: Domingo Cavallo la auguró como consecuencia de la recesión que provocó la caída de Lehman Brothers y el efecto dominó del mercado hipotecario estadounidense subprime. Pero ocurrieron otros inconvenientes y no sucedió.
 
Ahora, en su Overview, Carlos Melconian y Rodolfo Santángelo dicen que sí es posible ese peligroso escenario. Ellos establecen una puja entre Reactinflación versus Estanflación:
 
"En los primeros tres trimestres del año pasado, el PBI creció entre 5,5 y 7% anual, con saltos relevantes en la producción y venta de autos, la construcción y la producción industrial en general. El consumo estuvo firme y la inversión acompañó.
 
Pero desde fin del año pasado la economía está entrando en un punto de inflexión. Está pasando de reactivación a desaceleración. La causa es eminentemente local; el deterioro internacional contribuye en un porcentaje menor.
 
2011 cerró y 2012 arranca con el crédito más pesado, la tasa de interés más alta, faltante de insumos importados, un recorte acotado de subsidios, los salarios a lo sumo intentando empatarle a la inflación, el mercado inmobiliario más trabado, el sector automotriz más quedado, el precio internacional de la soja más ajustado, el valor de la producción agrícola en descenso y la economía de Brasil en clara desaceleración.
 
Empiezan a aparecer indicadores concretos de que el nivel de actividad se está desacelerando, sin llegar a ser el derrape de fin de 2008 que precedió a la recesión de 2009: la producción y ventas del sector automotriz, la producción industrial en general, la desaceleración del nivel de actividad de Brasil. 
 
OVERVIEW trabaja con un escenario de aflojamiento marcado del nivel de actividad sin que llegue a ser la recesión de 2009 (caída de 2,5% del PBI).
 
Pero la tasa de inflación no se va a desacelerar tanto como sí sucedió en 2009 (aquella vez, de 25% a 15% anual). 
 
No será “reactinflación” como en 2010 – 2011 ni recesión con desinflación como en 2009; será seguramente una desaceleración marcada, con la inflación pegajosa en torno a los valores actuales. Crece la chance de que afloje fuerte la actividad y encima de que no afloje la inflación.
 
La inflación no se va a desacelerar como en 2009 por dos razones:
 
> primero porque la actividad seguramente no va a caer como sí sucedió en aquel momento; y
 
> segundo porque las políticas fiscal, monetaria y cambiaria le pondrán un piso alto a la suba de los precios que en 2009. 
 
El año que viene el BCRA seguirá emitiendo moneda para el fisco (cosa que no hacía en 2009) y seguramente volverá a comprar dólares en el mercado producto de los controles de cambios (cosa que tampoco hacía en 2009). 
 
En las actuales condiciones macroeconómicas lo más probable es que la expansión monetaria termine yendo más a presionar el mercado “paralelo” del dólar y los precios que a bajar fuerte las tasas de interés, reactivar el crédito y lubricar el nivel de actividad.
 
En este sentido en 2012 van a coexistir tres evoluciones de precios diferentes: 
 
i) la de origen “macroeconómico” derivada de la política monetaria, fiscal, cambiaria y salarial y 
 
ii) la relevante para aquella parte de la población a quienes le aumenten las facturas de los servicios públicos; 
 
iii) la promedio ponderada entre a quienes le suban las facturas y quienes queden excluidos.
 
La de origen “macro” rondará posiblemente 20% / 24% anual. La de los sectores afectados por la suba de las facturas podría superar 30%. La promedio dependerá del porcentaje de población que termine afectada por la suba de servicios: si fuera al 25% del total, los precios globales subirían hasta 27%. 
 
Esta última será relevante para la macro pero irrelevante para el bolsillo porque no será representativa de nadie: ni para los afectados por la suba de servicios públicos ni para los exceptuados. 
 
Los primeros registrarán una caída “segura” del salario real. 
 
Los segundos pelearán codo a codo contra la inflación macroeconómica."

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