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Cristina 2011-2015: Cuando la clave no es, para Ella, el gabinete

Los 3 mandatos del Frente para la Victoria han tenido un comienzo bien diferente. De 2003 a 2011 hay un abismo. Inclusive entre 2007 y 2011. La discrecionalidad puede ser una virtud en la crisis pero el recurso humano escaso es una debilidad considerable.

 

por EDGAR MAINHARD

CIUDAD DE BUENOS AIRES (2015). En 2003,  Néstor Kirchner intentó esmerarse en la integración de su gabinete inicial. Roberto Lavagna era el garante de la continuidad en la recuperación de la economía, que era verificable y ayudó a quitarle en las urnas a Carlos Menemtantos sufragios como el fraude electoral en La Matanza par así impedir que pudiera ganar en 1ra. vuelta.


Roberto Lavagna y Daniel Scioli, en su rol de vicepresidente, fueron 2 concesiones muy importantes que le hizo Cristina Fernández a su marido Néstor, ante la necesidad electoral de la sociedad política Kirchner & Fernández, dispuestos a alcanzar la Casa Rosada.

Luego, Kirchner designó a Rafael Bielsa en Relaciones Exteriores y Culto, y aGustavo Béliz en Justicia y Derechos Humanos.

Aníbal Fernández en Interior, Ginéz González García en Salud, y José Pampuro en Defensa, fueron 3 gestos para halagar al peronismo bonaerense, que era la próxima meta en la construcción de Néstor.

Alberto Fernández en la Jefatura de Gabinete de Ministros debía abrir las puertas de la agenda de la Gran Ciudad, cuyas cerraduras y llaves desconocía Kirchner.

Su propia tropa fueron Julio De Vido, Alicia Kirchner, Carlos Zannini y Sergio Acevedo-Francisco Larcher en la ex Side.

2da. etapa

En 2007, Cristina Fernández protagonizó una situación que anticipaba conflictos inevitables en su Administración: Alberto Fernández le aconsejaba un gabinete bastante diferente al que le reclamaba Néstor Kirchner.

Las diferencias entre aquello que propiciaba Néstor y lo que le sugería Alberto ya estaba instalado antes de la Resolución 125, y era una cuestión de tiempo y dificultades en la gestión para que Cristina tuviera que elegir entre uno y otro. Y perdería Alberto, era previsible.

En aquel 2007, Ella ya no tenía que hacerle concesiones al PJ bonaerense ni a Eduardo Duhalde, tal como ocurrió con su marido en 2003, sino que debía optar por las diferencias domésticas que surgían de las personas más próximas.

Cristina aceptó la presión de Néstor y mantuvo a Ricardo Jaime y Guillermo Moreno, pese a la considerable presión mediática que recibió, comenzando por el multimedios Clarín, que por entonces era un aliado gracias a Alberto.

El entonces jefe de Gabinete de Ministros de la Nación no logró despedir a Moreno -motivo de la renuncia de Miguel Peirano al Palacio de Hacienda- pero impuso aMartín Lousteau en Economía, a Mercedes Marcó del Pont en Banco Nación y aGraciela Ocaña en Salud. También ayudó con lo de Florencio Randazzo en Interior.

Los de Santa Cruz siguieron todos: De Vido, Zannini, Héctor Icazuriaga, Larcher, Alicia… Y también algunos que no eran de Santa Cruz (Martín Redrado, Jorge Taiana, Alberto Fernández, Nilda Garré, por ejemplo).

Cristina tenía una ambiciosa agenda exterior que no pudo concretar porque apenas días después de la jura se abrió la valija de Guido Alejandro Antonini Wilson, y cuando logró más o menos cerrarla, comenzó el conflicto con el campo por la Resolución 125, que buscaba acercar más dinero ante un cambio de escenario 2008.

La consecuencia inmediata fue que Néstor Kirchner regresó a escena, donde permaneció hasta el día de su muerte, el 27/10/2010.

Por lo tanto, hubo choque frontal con Alberto Fernández, quien renunció, acabando así el dilema de Cristina. Ella abandonó sus proyectos de gira internacional pero cambió de canciller. Todo se hizo muy vertiginoso. Su vicepresidente Julio Cobos fue la imagen del enemigo. La derrota electoral de 2009. La ruptura de la alianza con Grupo Clarín. La Ley de Medios. La extorsión de Hugo Moyano. La muerte de Néstor que, sin embargo, le provocó la resurrección y la autonomía políticas.

3ra. etapa

Cristina Fernández define su gabinete 2012 en un escenario bien diferente. No está Néstor pero Ella ha logrado el liderazgo absoluto del Frente para la Victoria. No hay sugerencias domésticas ni objeciones ni debates ni rivales.

En 2003, Néstor Kirchner debía mostrarle a la sociedad, a sus electores y no electores, un equipo para gobernar. En 2007, Cristina debía renovar el equipo de Néstor, y confirmar que no era un objeto decorativo. En 2011, Ella no parece tener esas necesidades pero no estaría mal que cumpliera con algunos requisitos, aunque ha decidido incumplir todos.

Tampoco hay ideas de agenda exterior para escabullirse de la entrecasa y que no se notara que otros se ocupaban de lo importante. Además, el mundo ha cambiado/está cambiando.

Cristina Fernández inicia su 2do. mandato consecutivo y la certeza es la discrecionalidad como eje de lo que vendráNo importa quiénes. Tampoco las ideas creativas ni las inverosímiles ni las aburridas ni las obvias ni las descartables.

La fortaleza principal de ese esquema es que hay un liderazgo visible, esquema aconsejable en todo escenario complicado.

La debilidad principal es la limitación de tener que definir cuestiones complejas e ignoradas por Ella, y con recursos humanos limitados a su alrededor, por decisión propia.

En ese escenario, los nombres resultan una cuestión hasta secundaria, al menos hasta que Ella modifique su enfoque, lo que solamente puede ocurrir en un escenario de gran dificultad o de descalabro. Pero eso no ocurrirá esta semana. Aunque vaya a saber uno cómo termina el verano que llega.

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