Eso sí, Massa se las ingenia para ser parte de las especulaciones tanto de Alberto como de CFK. Mientras en la cercanía de la vicepresidente lo imaginan candidato, el entorno del Presidente y el suyo propio hace una especulación. “Sergio (Massa) tiene que dejarla pasar. Si Alberto es candidato y gana, él será el ministro de economía del triunfo y en dos años comienza el efecto 'Pato Rengo'. Si pierde, perderá Fernández y Massa podrá sostener que su gestión evitó la explosió, y, tal como dijo Jorge Ferraresi, no tuvieron que irse en helicóptero”.
Puras alquimias de estos tiempos. Por lo pronto, paredones en el conurbano ya rezan frases como “Massa es estabilidad” o “Gracias Sergio por tu compromiso y esfuerzo”.
Distinto es el caso si, tal como publicó Jorge Asis en su cuenta de Twitter, se avanzó en un acuerdo entre Cristina, Sergio Massa y Axel Kicillof. Como también es posible que, llegado el momento, se alcance una síntesis de unidad. A eso apelan los que interpretan los dichos del Presidente cuando sostiene que él hará “todo lo posible para que no vuelva Macri”. Esta última opción es la que aparece más empantanada.
Mientras tanto, los alineamientos van quedando más claros. Intendentes que hablan más con Alberto que con Cristina. Tras salir de su chequeo médico esta semana, el jefe de Estado recibió a Mario Ishii. Es interesante observar las señales en ese sentido. Cada vez que Fernández atraviesa un momento particular, aparece con Ishii. Así fue cuando le amagaron los ministros de La Cámpora en renunciar en 2021 y eso se repitió varias veces más. Este miércoles 15/03 volvió a pasar.
En realidad, nada es casual. También ha comenzado un movimiento cada vez más articulado para generar en la provincia un espacio del peronismo lejos del “Luche y Vuelve”. El gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, aceitó sus contactos bonaerenses. Aparece siempre como un comodín Florencio Randazzo, a quien, irónicamente en La Cámpora, lo llaman “balneario” porque aparece sólo en temporada. Electoral, claro.
Pero no hay que perderle pisada al intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray. Está dispuesto a volver a enfrentar a Máximo Kirchner y los suyos, tal como ya sucedió con el PJ bonaerense. Sugestivamente, en la semana recibió a Daniel Scioli, ya lanzado en la carrera presidencial. Un espacio de este sector podría poner en serios aprietos la reelección de Axel Kicillof. Siempre, claro, si se mira desde la óptica de la ingeniería electoral. La resolución es aún más compleja.
Los intendentes están divididos entre
- los más cercanos y
- los más lejanos a CFK.
En el primer grupo asoman los titulares de distritos populosos con aún alto nivel de apoyo a Cristina Kirchner. El resto también tienen mucho peso electoral. Allí se ubican Fernando Gray, Juan Zabaleta, Mario Ishii, Fernando Moreira, Alberto Descalzo y la lista sigue.
“Se empecinan en creer que si uno u otro se presentan es para ser funcional a tal o cual partido. No miran que sus gestiones pueden ser buenas o malas y eso es lo que termina definiendo el voto de la gente”, razona con mucho criterio un intendente de la zona sur del Gran Buenos Aires. Por eso la especulación sobre la candidatura de Javier Milei o de Fernando Burlando, que a su vez, están cada vez más cerca entre ellos.
La política suele mirar el desarrollo de la realidad desde un prisma acotado como si los tiempos no hubieran cambiado y el voto siguiera siendo cautivo. En eso basan muchas veces sus estrategias y suelen equivocarse. Esta elección venidera asoma como un caso real de la nueva era.
Es, desde esa observación, que Joaquín De la Torre, precandidato a gobernador, lanzó una idea con la firma indeleble de los ingenieros electorales. Habló de un postulante en Juntos por el Cambio para la provincia cuyo perfil no esté muy alejado de Javier Milei, a punto tal que seduzca al economista a no presentar uno propio. Es una alquimia muy compleja que al propio Milei lo alejaría de su postura anti Casta.
Quizá De la Torre recuerde un caso similar cuando era legalmente posible hacerlo, pero ya no lo es. En 1999, para garantizar el territorio bonaerense, Eduardo Duhalde llegó a un acuerdo para que Carlos Ruckauf fuera el candidato en dos boletas. En la del peronismo y en la de Domingo Cavallo, por entonces candidato a Presidente. Le dio resultado. Duhalde perdió con De la Rúa, pero Ruckauf ganó la provincia. Y Ricardo Gutiérrez, ex secretario de Hacienda de Cavallo, fue presidente del Banco Provincia.... Sostener Buenos Aires para el peronismo fue la clave de su regreso al poder nacional en 2002.
Justamente la definición del candidato a gobernador de Patricia Bullrich es lo que consigna interés por estas horas. Ella se resiste a aceptar a Cristian Ritondo como su postulante, objetivo final de Maria Eugenia Vidal y Federico Salvai en sus inversiones proselitistas. Mauricio Macri tendrá injerencia en esa determinación. Mientras tanto, crece otra opción que es lograr la famosa Y. Es decir, 1 solo candidato a gobernador (¿Diego Santilli?) para 2 candidatos presidenciales en la PASO.
En los territorios miran. La gente aún sigue lejos de las discusiones electorales y cerca de los problemas reales. El tren avanza a toda velocidad y se está cada vez más cerca de pasar de las coaliciones a colisiones.
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