Está muy claro el beneficio de L-Gante en su visita al Presidente de la Nación. Se desconoce cuál es la ventaja que obtiene Alberto Fernández en su público 2019 que intenta volver a convocar.
El acontecimiento permite introducir los conceptos de la consultora de Gustavo Córdoba.
Precisiones
Aquí algunos conceptos de Zubán-Córdoba.
Estas PASO dejaron un mensaje claro: la imagen negativa previa del gobierno nacional muestra una posición retrospectiva del electorado con una contundente negatividad. La mayoría de los encuestados calificó a la gestión del Presidente como negativa y votó castigando la gestión. Estas PASO dejaron un mensaje claro: la imagen negativa previa del gobierno nacional muestra una posición retrospectiva del electorado con una contundente negatividad. La mayoría de los encuestados calificó a la gestión del Presidente como negativa y votó castigando la gestión.
- La gestión de Alberto Fernández acumula 64% de desaprobación. Hace al menos 3 meses que viene superando su pico máximo.
- El 73% del país aprueba la transformación de los planes sociales en trabajo. Es la potencial medida del gobierno con mayor consenso social en nuestro estudio.
- El 70% de la sociedad cree que la gestión económica del gobierno fue la principal causa de la derrota.
Hay un momento de quiebre. Un instante –irreversible– en el que la conexión entre el líder político y el electorado se rompe de manera irreparable. Hay un momento de quiebre. Un instante –irreversible– en el que la conexión entre el líder político y el electorado se rompe de manera irreparable.
Desde antes de las elecciones sosteníamos que los clivajes de la grieta eran los grandes ordenadores de la discusión política y eso está hoy todavía más claro. Como bien dice nuestro amigo Mario Riorda, si bien el peronismo sigue siendo una representación masiva en la sociedad argentina, el anti kirchnerismo como clivaje es mucho más potente y congregante. Nuestro último estudio nacional refrenda esa idea: un 53% de los argentinos se considera anti kirchnerista y dentro del universo de los votantes de Macri - Juntos por el Cambio un 93% culpa a CFK por la derrota del gobierno. El sentimiento contrario al kirchnerismo es hoy el motivador electoral más potente en la Argentina. Desde antes de las elecciones sosteníamos que los clivajes de la grieta eran los grandes ordenadores de la discusión política y eso está hoy todavía más claro. Como bien dice nuestro amigo Mario Riorda, si bien el peronismo sigue siendo una representación masiva en la sociedad argentina, el anti kirchnerismo como clivaje es mucho más potente y congregante. Nuestro último estudio nacional refrenda esa idea: un 53% de los argentinos se considera anti kirchnerista y dentro del universo de los votantes de Macri - Juntos por el Cambio un 93% culpa a CFK por la derrota del gobierno. El sentimiento contrario al kirchnerismo es hoy el motivador electoral más potente en la Argentina.
En 2019, la mayoría de la coalición gobernante entendió que la unidad de las distintas tribus del peronismo era ecuación matemática suficiente para que el Frente de Todos ganara las elecciones. Con esa misma idea decidieron enfrentar este nuevo turno electoral. La ecuación no tardó en mostrar sus límites; el caudal electoral del gobierno se derrumbó a mínimos históricos y se extendió incluso a provincias que han sido hegemonizadas por el justicialismo durante décadas. El descontento de los sectores de la sociedad que acompañaron al gobierno en el 2019 es contundente. En 2019, la mayoría de la coalición gobernante entendió que la unidad de las distintas tribus del peronismo era ecuación matemática suficiente para que el Frente de Todos ganara las elecciones. Con esa misma idea decidieron enfrentar este nuevo turno electoral. La ecuación no tardó en mostrar sus límites; el caudal electoral del gobierno se derrumbó a mínimos históricos y se extendió incluso a provincias que han sido hegemonizadas por el justicialismo durante décadas. El descontento de los sectores de la sociedad que acompañaron al gobierno en el 2019 es contundente.
"La carrera contra el tiempo para llegar a las PASO con la mayor cantidad de personas vacunadas y la gestión de la pandemia demostraron no ser suficientes para el electorado frente todista. Difícil convencer a un país con 40% de pobres y sueldos extremadamente desvalorizados, que lo importante es la robustez de la macroeconomía.
"El 56% de los votantes de Juntos por el Cambio desaprueba el relajamiento de las medidas sanitarias. Hace poco más de 1 mes ese mismo relajamiento era uno de los principales motivantes de ese espacio. Esa quimera de contrastes entre la discusión macro y lo que siente efectivamente la gente ya la había intentado Mauricio Macri con su famoso "crecimiento invisible"."
"Si bien hay un acuerdo generalizado sobre la gran mayoría de las medidas que el gobierno anunció post-paso, solo el tiempo dirá si le permitirán recuperar la confianza con su base social. Por otro lado, la oposición se muestra altamente motivada y movilizada. Presume haberse recuperado de la debacle electoral del 2019 y hace gala de una saludable competencia interna en las PASO, aunque no enarbole propuestas superadoras ni alternativas claras."
La comunicación
¿Qué posibilidades reales tiene el gobierno de hacer una mejor elección en noviembre?
Difícil, salvo quizás en algunas provincias y con algún pequeño margen también en provincia de Buenos Aires. Oficialismo agotado por la gestión de la pandemia y con una imperiosa necesidad de recuperar la agenda. Difícil, salvo quizás en algunas provincias y con algún pequeño margen también en provincia de Buenos Aires. Oficialismo agotado por la gestión de la pandemia y con una imperiosa necesidad de recuperar la agenda.
La democracia argentina debería haber entendido ya que las campañas diseñadas en Ciudad de Buenos Aires van al interior solo a morir. Quizás resulte importante recostarse sobre los gobernadores sin abandonar la centralidad del presidente Alberto Fernández. El resto del trabajo real para el oficialismo no debería estar con los objetivos electorales de noviembre, sino con los del 2023. La democracia argentina debería haber entendido ya que las campañas diseñadas en Ciudad de Buenos Aires van al interior solo a morir. Quizás resulte importante recostarse sobre los gobernadores sin abandonar la centralidad del presidente Alberto Fernández. El resto del trabajo real para el oficialismo no debería estar con los objetivos electorales de noviembre, sino con los del 2023.
Es necesario decir que cualquier medida que no esté acompañada de una mejora de la comunicación, de la construcción de nuevos marcos discursivos de la gestión gubernamental y de la instalación de nuevos voceros que difundan esos nuevos marcos será seguramente insuficiente. Es un fenómeno peculiar que los mismos votantes del gobierno perciban como negativa a la comunicación de Alberto Fernández. Es necesario decir que cualquier medida que no esté acompañada de una mejora de la comunicación, de la construcción de nuevos marcos discursivos de la gestión gubernamental y de la instalación de nuevos voceros que difundan esos nuevos marcos será seguramente insuficiente. Es un fenómeno peculiar que los mismos votantes del gobierno perciban como negativa a la comunicación de Alberto Fernández.
Oposición y oficialismo tienen el desafío de hablarle a una sociedad desmotivada y desesperanzada. Grandes sectores de esa sociedad esperan señales de moderación y diálogo por parte de la clase política. Hasta ahora esa espera parece no haber sido satisfecha, ya que en las dos grandes coaliciones hay incentivos claros que motivan la radicalización discursiva. Equilibrar dichos incentivos con la moderación necesaria para llegar a acuerdos políticos estructurales no es una tarea fácil, y sin embargo es tremendamente necesaria. Oposición y oficialismo tienen el desafío de hablarle a una sociedad desmotivada y desesperanzada. Grandes sectores de esa sociedad esperan señales de moderación y diálogo por parte de la clase política. Hasta ahora esa espera parece no haber sido satisfecha, ya que en las dos grandes coaliciones hay incentivos claros que motivan la radicalización discursiva. Equilibrar dichos incentivos con la moderación necesaria para llegar a acuerdos políticos estructurales no es una tarea fácil, y sin embargo es tremendamente necesaria.
Una señal de alarma: solo un 15% de los menores de 30 años dice estar esperanzado con el futuro del país. Es el dato más bajo entre las distintas categorías de edades y es, a la vez, una luz roja en el camino.