Comienza una nueva temporada de fútbol de Primera División. Apenas pasaron diez fechas del torneo y ya hay siete técnicos que dejaron sus cargos. Ser DT en Argentina no es un trabajo estable: están bajo constante evaluación y son prescindibles. Ya sea por malos resultados o como chivo expiatorio para tapar los desmanejos de los dirigentes, la cabeza que se pide termina siendo la del técnico.
2022 no fue la excepción: tuvo en total 30 bajas (11 en el primer semestre, 14 en el segundo y 5 a final de temporada), siendo el final del ciclo más extenso tras la despedida de Marcelo Gallardo de River Plate. Este año parece seguir un ritmo parecido: en apenas cuatro partidos se fue el primer técnico, una jornada después el segundo, y así en 10 partidos dejaron su cargo siete más.
Marcelo Saralegui – Club Atlético Colón
Tres derrotas seguidas y un partido empatado frente a su eterno rival Unión marcaron el final para Saralegui. Apenas un día después del 1-1 contra los tatengues, los dirigentes del ‘Sabalero’ despidieron al uruguayo, a pesar de que había asegurado que se sentía con fuerzas para seguir en el cargo luego del empate.
Confirmando su salida del club, Saralegui aseguró: “La campaña de este año es magra, no como el anterior. Me sobraban fuerzas, creo que podría haber controlado la situación, pero la gente está molesta con los directivos por otros motivos y quisieron descomprimir la situación“.
Se desempeñaba como técnico interino desde finales de septiembre tras la salida de Adrián Marini, que había logrado tres victorias, dos caídas y una derrota en los últimos seis partidos de Colón. Había sido confirmado en el cargo luego de que Ricardo Zielinski no llegara a un acuerdo para tomar su lugar.
Alexander Medina – Vélez Sarsfield
La salida de Medina ya estaba cantada desde hacía tiempo, y la derrota contra Boca le puso punto final a su ciclo en el club. Con la victoria del Xeneize por 2-1 (aún con ‘El Fortín‘ teniendo un hombre de más), el DT directamente no habló con la prensa. Lo hizo el mánager Christian Bassedas en su lugar, informando que el Cacique abandonaba su cargo “de común acuerdo”.
Así finalizó su paso por Vélez después de nueve meses, en el que nunca se terminó de afianzar. Dirigió 40 partidos, donde sufrió 16 derrotas contra 11 victorias que, junto a 13 empates, le dieron un bajísimo 38% de efectividad.
Abel Balbo – Estudiantes de la Plata
‘El León‘ ya había perdido tres de las seis fechas de Primera División, pero no fueron los resultados los que pusieron fin al contrato de Abel Balbo. Tenía una pésima relación con las figuras más importantes (como José Sosa, Pablo Piatti y Mauro Boselli), por no mencionar que dejó en la banca de suplentes a una estrella como Mariano Andújar. Luego de ser obliterado contra Unión, el entrenador agarró sus cosas y se fue del club.
Leandro Stillitano – Club Atlético Independiente
Otra salida que ya se venía venir desde hacía tiempo. ‘El Rojo‘ empezó el año con nueva dirigencia, buscando resolver la pesada herencia de la gestión anterior, además de un DT ya relacionado con la institución como hincha y antiguo colaborador de Ariel Holan, ex-entrenador de Independiente.
El equipo avellanedense ganó sólo la primera fecha contra Talleres de Córdoba; en las otras ocho, no volvió a conocer la gloria. Cuatro empates consecutivos, sumados a no ganar como local, no encontrar la formación adecuada y no aprovechar las chances para conseguir triunfos fueron el cataclismo que terminaron en la salida de Stillitano.
Hugo Ibarra – Boca Juniors
Ibarra se había hecho cargo del plantel en julio del año pasado luego de la salida de Sebastián Battaglia. Aunque su estadía iba a ser temporal y desde su entorno aseguraban que no iba a quedarse, la falta de alternativas lo retuvo hasta encontrar un sustituto viable. Y contra todo pronóstico, obtuvo el Torneo de la Liga Profesional y renovó con Boca para 2023.
En el nuevo año, sin embargo, su paso también fue breve. A pesar de haber ganado la Supercopa y de haber vencido a Olimpia al comienzo de la Copa Argentina, dos derrotas consecutivas en el Torneo de la Liga Profesional convencieron a los dirigentes de prescindir de su contrato.
Gustavo Munúa – Unión de Santa Fe
El de Munúa fue uno de los pocos ciclos en durar más de un año en la Primera División. El pasado martes 4 de abril, pocos días después de perder frente a River Plate, la dirigencia se despidió del uruguayo. Bajo su liderazgo, ‘El Tatengue‘ había quedado en anteúltimo puesto (siete puntos sobre 27 posibles), clasificado para la Copa Sudamericana 2022 y llegado a octavos del certamen continental.
Su continuidad peligraba desde la quinta fecha. El 2-0 contra Estudiantes de la sexta jornada le dio un respiro, pero el subsiguiente empate y dos derrotas posteriores sellaron la decisión de la dirigencia. Así, Munúa se retira con dos triunfos en 20 partidos y con un equipo definido en su lucha por la permanencia.
Diego Flores – Godoy Cruz
Flores había empezado su segundo ciclo dirigiendo al club mendocino, pero terminó de manera muy abrupta. Y el motivo no fue por mal desempeño (había logrado 13 puntos en 10 fechas), sino por Alejandro Chapini, el presidente del club.
Luego de empatar contra Tigre, Flores lo señaló a Chapini de “hincha VIP” y lo acusó de no hablarle por dos meses ni de participar en el mercado de pases. El DT le recriminó que, luego de pedirle una reunión por unos refuerzos que nunca llegaron, le dijeran que estaba de vacaciones. Hay que aclarar que, días antes, Chapini mostró disconformidad con la performance del plantel.