D’Alessandro habría quedado en el ojo de la tormenta a principio del mes de diciembre tras un supuesto viaje realizado con jueces, fiscales, exmiembros de inteligencia y directivos del grupo Clarín a la estancia de Joe Lewis, en Lago Escondido, y la posterior difusión de supuestos chats con conversaciones suyas que habría mantenido a través de Telegram.
Según explicó hoy, como en ocasiones anteriores, fue víctima de un hackeo para realizarles adulteraciones y ediciones en los chats con el fin de intentar perjudicarlo. Días atrás el Ministro habría dado una entrevista en la que aseguró que no contemplaba su renuncia al cargo, además de resaltar que se sentía respaldado por el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta: “¿Por qué debería renunciar? ¿Qué hice mal yo?”.
Mientras tanto en Twitter
El ministro, publicó en su cuenta oficial de Twitter un descargo y reafirmó la toma de su licencia. En su hilo de tweet cuenta algunos de sus principales logros como ministro de Seguridad porteño y dedicó todo un posteo a reafirmar que todo se debe a un supuesto hackeo:
Además de hackear mi teléfono y de difundir chats falsos en los que se me atribuyen conversaciones que nunca tuve, se atrevieron a espiar a mi hija, una adolescente de 15 años. El kirchnerismo no tiene límites. Nunca los tuvo, pero esto se tiene que terminar. Además de hackear mi teléfono y de difundir chats falsos en los que se me atribuyen conversaciones que nunca tuve, se atrevieron a espiar a mi hija, una adolescente de 15 años. El kirchnerismo no tiene límites. Nunca los tuvo, pero esto se tiene que terminar.
Finalizando su discurso en la red social asegurando que: "En 2023 vamos a ponerle punto final a la impunidad".
Por su parte, Horacio Rodríguez Larreta, hizo pública su opinión respecto al tema a través de la publicación en la misma red social, escribiendo: "NO SOMOS TODOS LO MISMO" añadiendo 2 imágenes en las que deja expreso por escrito su apoyo a D'Alessandro en la decisión tomada por el ministro, que según Clarín, es en medio de una fuerte presión interna después de la reunión de Mauricio Macri y el jefe de Gobierno de la Ciudad realizada en Cumelén.
Por otro lado, Eduardo Paladini, periodista de Clarín, afirma que: "Más allá del paso al costado, el Gobierno porteño quedó en ebullición. Tras mantener silencio público en los días más complejos para el ministro, ahora hacen fila los funcionarios porteños para darle su apoyo (¿tarde?) y alejar fantasmas: D'Alessandro cree que varios de ellos operaron para que se fuera."