Este plan gubernamental propone, entre otras cosas, la regulación de precios de la Canasta Básica de Alimentos a través del Programa Precios Cuidados, fortalecer y ampliar la Tarjeta de AlimentAR, implementar una nueva Canasta Básica de Alimentos Saludables (crear una gran red de círculos de productores locales y consumidores para comprar a precios baratos frutas, verduras, lácteos y carnes); control sanitario y nutricional; refuerzo alimentario escolar; Canasta Básica Alimentaria de Primera Infancia; implementar la devolución del IVA a las familias en situación de vulnerabilidad sobre los productos de la canasta básica de alimentos; y reducir los precios de los productos saludables.
Sin embargo, esto parece no ser suficiente cuando el problema va más allá.
"Lo que más se dificulta es el acceso al agua. En este momento tenemos una sequía que está devastando la región, se nos están muriendo todos los animales, que ni siquiera se pueden comer porque muchos de ellos están enfermos", explicaron desde Salta.
El oficialismo entonces, tiene una ardua pelea que dar respecto a este escenario deprimente, pero, que según investigaciones, es un problema de vieja data que aseguran que "se ocultó" durante el Gobierno de Mauricio Macri.
Un trabajo periodístico del portal Cuartopodersalta, asegura que, tras acceder a datos oficiales, el problema de mal nutrición en el norte argentino es, sin dudas, una realidad de vieja data.
"En 2018 unos 283 niños perdieron la vida por diferentes motivos, de los cuales 240 eran menores de un año y los otros 43 tenían entre 1 y 4 años", dice la investigación.
Y agregan que según la información oficial -los datos suministrados por la gestión macrista- consigna que del universo de fallecidos entre los 1 y 4 años, unos 20 decesos estuvieron relacionados directamente con la malnutrición. Aparecen allí causas como: «desequilibrio medio interno», «acidosis metabólica», «sepsis», «desnutrición proteicocalórica», «diarrea», «shock séptico», «deshidratación», «marasmo nutricional», «gastroenteritis», «colitis», «enterocolitis necrotizante», «choque hipovolémico» y «otras septicemias especificadas». En todos los casos se trata de niños oriundos de municipios de los departamentos Orán, San Martín y Rivadavia. Mismos distritos donde ahora, el Gobierno provincial declaró la emergencia.
Por su parte, en 2019 las muertes de niños menores de cuatro años en el territorio provincial fueron 278, considerando todo tipo de causas. De ellos, unos 229 no llegaron cumplir un año de vida.
"Mientras que las palabras «desnutrición» y «deshidratación» eran desplazadas de las causales de defunción, las sepsis, shocks hipovolémicos y/o diarreas estuvieron presentes en segunda instancia en reiterados casos. De esta forma -y por instrucciones directas de superiores jerárquicos del área de Salud o Primera Infancia- decenas de casos relacionados a la malnutrición eran sencillamente invisibilizados", alega el trabajo de investigación.
La investigación detalla que el problema de Salta va más allá de iniciar un plan contra el hambre y llevarlo a cabo en toda la Argentina, sino que se trata de una pobreza "estructural".
"El agua, la asistencia sanitaria, los recursos y la infraestructura que faltan en el norte provincial encuentran parte de su correlato y explicación en la ausencia de obras orientadas a resolver la problemática estructural de los municipios norteños"; detallan.
Y agregan: "Muchas de ellas llegaron a presupuestarse, se hicieron desembolsos millonarios no correspondidos con los avances físicos de las mismas y gran parte jamás llegaron a concretarse."