Las minorías más "extremas" están divididas: un 15% cree que "Argentina no debe pagar la deuda con el FMI, es una deuda ilegítima" y un 9,3% considera que "Argentina debe priorizar pagar la deuda con el FMI, aunque eso signifique no resolver la crisis económica".
Es decir que estaríamos teniendo un 54,7% de la población que considera que la deuda con el Fondo es secundaria y no debe ser una prioridad del próximo gobierno. Dentro de este grupo están los que consideran que no deben pagarla.
Del otro lado, hay un 39,7% que cree que la deuda es importante para la Argentina y el pago de la misma debe ser una prioridad del gobierno, aunque no descartan una negociación.
Muchos especialistas están de acuerdo en que la renegociación de la deuda externa es inevitable porque, en los términos en los que está planteada es imposible de afrontar por el Gobierno argentino.
Sin embargo, también es evidente que mantener una buena relación con el Fondo y "cumplir los compromisos" es una de las premisas del candidato a la reelección Mauricio Macri.
Alberto Fernández se ha reunido con los funcionarios del Fondo y ha planteado la necesidad de una renegociación. Otros candidatos, como Roberto Lavagna, también concuerdan con esto.
Desde la izquierda, por ejemplo, levantan la bandera de "no pagarle al FMI" durante la campaña electoral.