"Argentina es uno de los países de América latina, junto con Bolivia, México y Paraguay, que tiene la jornada laboral más extendida. Ese convenio 47 viene de la época de la Gran Depresión. En ese momento se planteó reducir la jornada laboral ante la crisis que había generado la desocupación galopante.
Y en el año 1962, una recomendación de la OIT, vuelve a insistir sobre la jornada laboral de 40 horas, planteando que tiene que haber un equilibrio entre la vida personal, la vida familia, el trabajo y la salud porque el descanso tiene que ver mucho con la salud", siguió en su justificación.
Esto reabrió el debate entre los empresarios (grandes, medianos y pequeños) porque entienden que, entonces, si esto se aprueba, debería reducirse el salario, ya que significaría tomar mayor mano de obra.
"No es lo mismo financiarlo con ingresos y demanda del consumo que con gasto público y maquinita. Una cosa es el empleo privado y otra totalmente diferente es el empleo público", insisten.
Sobre esta discusión, Yasky remató: "Se demostró que la reducción la jornada laboral no implicaba la reducción de la productividad. Al contrario, mejoró en la mayoría de los casos. No hubo un sólo caso en la que significara una reducción de la productividad".