Cristina, sin dudas, tendrá un rol protagónico en la campaña electoral de este año, apuntalando a Kicillof y cuidando su caudal electoral, que es algo que la desvela. En ese sentido, la modalidad de aparecer por sorpresa en actos oficiales forma parte de la estrategia.
El primer paso fue la visita a La Plata maquillada con el afecto que la expresidenta tiene por ese nosocomio y por la ciudad que la vio nacer, crecerse y convertirse en abogada antes de emigrar a Santa Cruz. En ese acto, y como suele hacer cada vez que le toca estar en campaña, Cristina adoptó un tono conciliador, menos confrontativo, llamó a la oposición a no usar políticamente la pandemia, y también, de paso, dejó mensajes puertas adentro. Uno, muy claro, es que Kicillof es ella y encolumnarse detrás del mandatario provincial es un mandato para todo kirchnerista.
La visita a Lomas de Zamora no fue confirmada de manera oficial, pero aseguran que la información salió del riñón del kirchnerismo. En la Gobernación hasta pusieron en duda la participación de Kicillof, que sin embargo confirman fuentes vinculadas al municipio.