A su vez, le prometió a la familia del joven asesinado poner a disposición "todos los recursos del Estado a disposición para poder llegar a la verdad y justicia".
"No es posible que policías que deben estar al servicio de la seguridad de las y los argentinos, terminen con la vida de la gente que debían proteger", añadió el mandatario nacional.
Lo extraño es que cuando murió el kiosquero Roberto Sabo, el Presidente no se expresó sobre el hecho de manera contundente, y cuando se le cuestionó la política de seguridad a su ministro, Aníbal Fernández, él se excusó diciendo que la inseguridad es un fenómeno mundial.
Pero el Presidente de la nación no fue el único que se expresó al respecto, y por supuesto gran parte del oficialismo aprovechó, una vez más, la desgracia ajena para limpiar culpas y ahora pasárselas a otros, en este caso, al gobierno de la Ciudad, que conduce el porteño Horacio Rodríguez Larreta.
También hicieron lo propio los recientemente diputados electos Leandro Santoro y Daniel Menéndez.
"Un nuevo y lamentable caso de gatillo fácil por parte de la Policía de la Ciudad acabó hoy con la vida de Lucas González. Recordemos que fueron varios los candidatos se la pasaron pidiendo bala durante la campaña. Acá, los resultados. Justicia por Lucas", escribió Menéndez. Mientras que Santoro agregó: "Policías de civil le disparan a la cabeza a un pibe de 17 años y lo matan. El gatillo fácil es uno de los peores crímenes porque lo comete el estado que te tiene que cuidar. Alentar la idea de "meter bala" no es gratis. Paremos con la violencia. Justicia para Lucas".
También se pronunció el secretario de derechos humanos de la Nación, Horacio Pietragalla, que escribió en sus redes sociales: "Quiero expresar toda mi solidaridad con Cintia y Mario, mamá y papá de Lucas González, en este duro momento".
Lo propio hizo la abogada y amiga de la vicepresidenta CFK, Graciana Peñafort, que en sus redes se quejó: "Tenia 17 años. Salía de jugar al futbol. Lo mataron policías de CABA que iban de civil. Durante 24 hs los medios sostuvieron que era un delincuente. No lo era. Solo un pibe de 17 años que salía de jugar al futbol. Justicia por Lucas".
Por supuesto, el periodismo militante no quiso quedarse afuera de los lamentos oficialistas por una muerte que hasta hoy, todos señalan como culpable a Larreta y su policía. En ese sentido, el periodista Diego Brancatelli escribió: "Lucas no murió. Lo ASESINARON".
En la Argentina hay cientos de Roberto Sabo, miles de Lucas González, familias detrás de Justicia -que si llega es un hallazgo-, calles llenas de violencia, abusos e inseguridad. Y mientras tanto, la dirigencia política del país no se renueva, sino que sigue rotándose, atornillada en las arcas del Estado, a pesar de que ningún proyecto ha podido resolver los temas más esenciales para mejorarle la calidad de vida a todos los argentinos. Al final política y muerte parece que son sinónimos.