"Pienso en morir": El infierno de la denunciante en la causa contra jugadores de Vélez
La joven denunciante en la causa de abuso sexual por jugadores de Vélez Sarsfield reveló el hostigamiento y las presiones que vive y ponen su vida en riesgo.
16 de diciembre de 2025 - 13:27
La joven periodista tucumana que denunció haber sido víctima de abuso sexual por cuatro jugadores de Vélez Sarsfield, ahora asegura que la causa judicial la está llevando al límite. Lo que reveló ante la fiscal expone un clima de hostigamiento, filtraciones y revictimización que pone en peligro tanto su vida como también la credibilidad del sistema.
Causa Vélez: Cómo la víctima terminó siendo la investigada
Desde que la causa se inició en marzo de 2024, con una denuncia por abuso sexual agravado ocurrido en una habitación del Hotel Hilton de Tucumán, el eje del expediente parece haberse corrido peligrosamente. Ya no se discute con la misma intensidad qué pasó esa noche ni la responsabilidad de los acusados, sino la vida, los vínculos, los mensajes privados y hasta la reputación de la víctima.
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La víctima denunció abuso por parte de cuatro exjugadores de Vélez, pero el foco judicial pasó a su vida privada.
En su última presentación espontánea ante la fiscal Adriana Reinoso Cuello, la joven habló sin vueltas ni eufemismos, y dijo algo que debería haber encendido todas las alarmas: "Pienso a cada momento en terminar con todo".
No fue una frase aislada ni una exageración, sino la síntesis de más de un año y medio de presión constante, exposición pública y una sensación creciente de abandono.
Según relató, y según consta en el escrito presentado por su abogada Patricia Neme, la defensa de uno de los imputados habría impulsado una campaña de hostigamiento mediático, con filtraciones selectivas a un medio digital local, donde se publicó su nombre completo, el de testigos, chats privados y hasta teorías sobre una supuesta organización criminal que nunca existió. Todo eso, con un objetivo claro: desacreditarla y quebrarla.
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La defensa de los acusados orquestó algunas filtraciones mediáticas para desacreditarla.
Mientras tanto, los acusados siguen en libertad y, como informó en su momento Urgente24, algunos continúan vinculados al fútbol profesional, una postal que contrasta brutalmente con la vida detenida de la denunciante.
Pruebas objetivas, miedo y abandono
El informe oficial incorporado al expediente respalda claramente el impacto psicológico que sufre la joven: Trastorno de Estrés Postraumático, ansiedad severa, depresión e ideación suicida, además de una afectación profunda en su vida sexual y su autopercepción. "Le tengo pánico a menstruar", declaró ante la fiscal, y también "siento ansiedad y asco ante la idea de tener relaciones sexuales", frases que hablan de un cuerpo que todavía no salió del trauma.
A eso se suma el costo profesional y social. Periodista joven, con una carrera en construcción, hoy siente que todo eso quedó atrás. "Doy por perdido mi sueño de alguna vez casarme y tener una familia propia. ¿Quién querría estar con alguien como yo, con lo que los medios dicen de mí?", preguntó, sin buscar lástima, sino una mínima empatía institucional.
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La joven padece graves secuelas psicológicas, mientras los acusados siguen libres. Con pruebas contundentes, la denunciante cuestiona por qué el sistema no avanza y exige justicia real.
La presión no fue solo sobre ella. Sus amigas y testigos clave se alejaron después de sufrir allanamientos y secuestro de teléfonos, algo que, según la denunciante, terminó destruyendo sus vínculos más cercanos. "Se ha permitido que se investigue a mis amigas", dijo, algo no menor en una causa donde el miedo a declarar empieza a ser un factor real.
"Gracias a Dios que tengo pruebas de lo que me hicieron estos jugadores, sangre, lesiones constatadas, un short entregado por mi propio papá con pruebas genéticas, todas pruebas objetivas. Cómo puede ser que ni siquiera con esa pruebas la causa haya sido elevada a juicio", concluyó.
Y su pregunta final recuerda casos como los de Paola Tacacho o Karla Robles: "¿Cuántas mujeres más tenemos que morir para que las instituciones funcionen?".
No es otra causa judicial, sino una muestra de cómo se administra justicia cuando la denunciante no se calla, no se retira y no acepta el rol que muchos esperan que juegue. Y también sobre cuánto cuesta, en serio, animarse a denunciar en la Argentina de hoy.