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No es solo la inflación, la política criminal también es un tema urgente

El caso de Morena dejó en evidencia un problema que parece mayor que la inflación: los menores delincuentes, una cultura que crece cada vez más en Argentina.

A pocas horas de las elecciones PASO Argentina se parece más un país en llamas: chicanas políticas, manifestaciones por doquier, piquetes, muertos adjudicados a represión policial y un dólar blue a más de 600 pesos que se traslada a los precios, y por ende, no ayudará a bajar la inflación del 115% interanual que se registra hasta ahora. Sin embargo, hubo un caso de conmoción nacional que dejó al descubierto como ha ganado terreno la cultura delictiva-criminal: el robo seguido de muerte de Morena Domínguez, una menor de 11 años que murió en Lanús tras haber sido atacada por motochorros.

Entre las principales promesas de campaña el tema económico es el central: bajar la inflación, convertir los planes en trabajo, no emitir más pesos, dinamitar el Banco Central y hasta dolarizar la Argentina, son algunas de las principales y más mediáticas propuestas de los precandidatos a Presidente; pero mientras tanto, el Estado pierde la batalla contra la delincuencia, y según cifras oficiales, se ha incrementado la participación de menores de edad en hechos y delitos violentos, y además, en la integración de bandas criminales, algunas de ellas compuestas sólo por chicos menores, y por ende, inimputables.

En el caso de Morena, por ejemplo, hubo tres menores de edad que ya fueron liberados. La imagen de M.A, alias "El Polaquito", se viralizó en los últimos días a través de un video en el que, tras ser detenido, lanzó la amenaza: “¡Los voy a matar a todos gato!”. Ese joven tiene 14 años y a pesar de haber sido detenido varias veces, según la legislación del país es inimputable, es decir, que esa persona no es capaz de comprender el delito que realizó ni sus consecuencias.

Problema cultural e ideológico

En ese contexto, en diálogo con Urgente24, Matías Vidal, abogado especialista en Derecho Penal, admitió que los hechos violentos y delictivos en los que participan menores de edad va en crecimiento, realidad que va de la mano con la naturalización de la violencia, de la delincuencia y de la criminalidad. Además, según el experto el problema está vinculado también a la falta de consecuencias.

"Es decir, a esta sensación de impunidad que no solo afecta a los mismos menores que delinquen, sino que propaga un mensaje anti normativo a todo el entorno; entonces, esto hace que exista una presión social en estos entornos cada vez más fuertes para participar -para ser menores delincuentes- y con incentivos que son perversos, porque se termina creando la falsa sensación de qué no participar es estar fuera de algo, mientras que si participás no pasa nada, y esto se está transformando en un problema cultural e ideológico muy profundo", explicó el abogado.

Para Matías Vidal, el problema central se basa en que no existe actualmente una política criminal acorde para abordar el problema y, por lo menos, minimizarlo, y en ese sentido aseguró que desde el Poder Judicial "se hace lo que se puede, con lo que se tiene".

"Sin dudas el problema es de política criminal, es una decisión eminentemente política. Los jueces en general hacen lo que pueden con lo que tienen, con las precarias herramientas que se le dan, porque ciertamente la ley dice, y es muy clara, que un menor de 16 años es no punible en razón de su minoridad, y no hay mucho más que se pueda hacer al respecto".

Consultado sobre la responsabilidad de la Justicia respecto a esta problemática, el especialista en Derecho Penal admitió que, si bien es cierto que hay un sector del Poder Judicial "que abraza estas ideas, que las milita, que las fundamenta, y contribuyen de este modo a ser parte del problema", -refiriéndose a la apología de la criminalidad juvenil, aclaró que "no es la mayoría".

"El principal causante de esta situación tiene que ver con la apología que se está haciendo de la criminalidad juvenil. Desde lo académico, intelectual, filosófico y jurídico, se está fundamentando que el menor delincuente no tiene que tener ninguna consecuencia, los jueces que avalan esto son parte del problema, pero no son la mayoría; lo que sí es mayoritario es el problema político y por supuesto que hay un sector minoritario del Poder Judicial que lo recepta, lo apoya y lo lleva todos los días a sus decisiones, generando precedentes en el que el problema sea más difícil de resolver", sentenció.

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Matías Vidal, abogado penalista UBA.

Reinserción de los menores delincuentes

Por otro lado, y consultado sobre si es posible la reinserción de los menores de edad que delinquen, el abogado fue claro: en casos menores hay una posibilidad, pero en otros casos opina que no hay retorno.

"Cuando se habla de reinserción se presupone que estamos ante una persona que ya estuvo en algún momento inserta, que tuvo algún mínimo de socialización previo y esto no siempre es así. Creo que es difícil contestar esta pregunta en abstracto si de mi punto de vista tenés situaciones o casos en los que se puede trabajar, sobre todo con delitos patrimoniales no violentos, delitos que recién se están iniciando, si se quiere, sobre todo por presión de los pares o por esta suerte de entorno de naturalización sobre la delincuencia, yo creo que con esos chicos se puede trabajar", explicó.

Sin embargo, al tratarse de menores de edad que cometieron y cometen delitos mucho más violentos, Vidal fue claro: "hay límites que se cruzan que no tienen retorno", calificando, según su experiencia profesional, a esos menores como "perversos".

"Hay ciertos límites que una vez que se cruzan son de no retorno, cuando juntamos consumo problemático de estupefacientes, falta de escolarización, porque en muchos casos abandonan las escuelas, afiliación en bandas pesadas como bandas narcos, y cuando ya se cometieron hechos violentos contra otras personas causando en muchos casos lesiones graves hasta homicidios, esos son límites de no retorno", describió.

Y siguió: "La reiteración criminal, y esto lo puede avalar un psicólogo, pero uno desde el ejercicio profesional lo ve, en los informes periciales lo que vos muchas veces ves es la palabra perverso, es decir, estructuras de personalidad que son sólidas, que no son técnicamente enfermos, que no sienten culpa, remordimiento, no tiene empatía, y esto se debe a que nunca interiorizaron en la ley, es decir, nunca interiorizaron un límite, y cuando vos formás un individuo durante tanto tiempo en el incumplimiento de las leyes y el no respeto del otro como ser humano, el no respeto de la vida, llega un punto en el que eso no tiene vuelta atrás. Y esto lo vemos con frecuencia, terminamos teniendo una verdadera carrera criminal, con delincuentes que empiezan muy tempranamente y que a partir de cierto punto es de no retorno".

Reforma del Código Penal, baja de imputabilidad y Responsabilidad Penal Juvenil

Si bien es cierto que el Gobierno actual le teme a la palabra reforma y se escuda en que prevalezcan como principal pilar los derechos humanos, quienes prometen no tener miedo de encarar algunos cambios, e incluso, asumir el costo político, son algunos dirigentes que integran la coalición de Juntos por el Cambio, actual oposición que aspira en estas elecciones volver a ser oficialismo.

Las propuestas de un sector de JxC, sobre todo liderada por los halcones y en este caso por la precandidata a presidenta, Patricia Bullrich, propone entre otras cuestiones la baja de imputabilidad, una reforma profunda del Código Penal, una nueva ley de Responsabilidad Penal Juvenil y más apoyo y presupuesto para las fuerzas de seguridad, con la promesa de que las leyes "sean de beneficio para las víctimas y no para los delincuentes".

En esa línea, en diálogo con U24 el abogado coincidió con que este tipo de reformas son "necesarias y urgentes" para resolver parte del problema.

"La reforma del Código Penal, la baja de imputabilidad, la modificación del Régimen Penal Juvenil, son todas reformas imperativas y necesarias, que urgen hacerlas cuanto antes, y esto tiene que ver con lo siguiente: no podemos dar un enfoque mono causal a un problema que es multicausal. Por eso siempre digo, no le pidamos al derecho penal lo que no es propio del derecho penal", sentenció.

En esa misma línea, el experto agregó: "La prevención, la integración, la creación de oportunidades de trabajo, de desarrollo, un mejor hábitat para los chicos, tiene que ser trabajado desde otras instancias, porque cuando el derecho penal entra en escena es porque el conflicto ya cruzó todos los límites, el derecho penal es el último recurso que tiene el Estado. El derecho penal siempre llega tarde: ya tenemos el robo, el muerto, la tragedia, por eso no podemos negociar la respuesta punitiva, de este modo, es necesario que haya una respuesta contundente, acorde a la conducta que cometió, por eso las reformas son necesarias y es parte de la solución, no resuelve el problema de fondo, pero resuelve parte del problema".

"Se perdió la batalla cultural"

Por último, el letrado consideró que el problema delictivo y criminal en menores de edad en la Argentina es "moral, de principios, de valores y cultural", y lamentó que como sociedad y Estado se haya perdido "la batalla cultural" frente a esta problemática.

"Acá lo que se perdió sin dudas es la batalla cultural frente a toda tradición y todo un folclore de la delincuencia. Creo que la gente de a pie no tiene nociones de lo profundo que es esto, hay lugares en los que no solo se celebra el delito, sino que el hecho de ser delincuente de status, hay chicos que aspiran a ser delincuentes para mejorar su posición social, y no estamos hablando de necesidad económica, sino de reconocimiento de sus pares, incluso trasciende hasta su entorno más cercano", describió el especialista.

En ese sentido, explicó que hay núcleos en donde se abrazan principios y valores que son totalmente antagónicos a los que maneja la sociedad en su conjunto, y ejemplificó que un delincuente comúnmente se enorgullece de su prontuario criminal, le da respeto, posición social dentro de un grupo, es aplaudido, "y ni hablar si ha matado a un policía, todo esto hace que el delincuente sea más valorado dentro de ciertos entornos", agregó.

"Creo que el principal problema viene por ahí, se creó una verdadera cultura del delito y la delincuencia, y esto, insisto, está siendo apoyado por ciertos sectores de la política, por referentes culturales y artistas, estamos viviendo en una constante apología del delito, en una justificación del delito, y esto, si uno desarma los discursos, lo que te lleva es a una errada idea de que el delincuente en definitiva es una especie de justiciero social, porque representa en el imaginario de ciertos sectores políticos, la idea de lucha de clases, cuando ciertamente autores de la criminología crítica se han dado cuenta que las principales víctimas de los delincuentes son aquellos que comparten el mismo tono social, es decir, la delincuencia más que ser vertical entre distintas clases sociales, termina siendo horizontal y perjudica sobre todo a los más vulnerables", sentenció.

Así las cosas, para el abogado penalista "no hay ninguna excusa para delinquir ni para ser inmoral", ya que hay lugares que tienen idénticas o peores condiciones de vida, -de otras regiones de Latinoamérica y del mundo-, y tiene tasa de criminalidad mucho más baja que en Argentina. "Pero el fenómeno que es muy argentino, muy propio de nuestra localidad, tiene que ver con esta cultura pro delincuencia y no es un dato menor, por eso yo hago tanto énfasis en la batalla cultural y en los mensajes que se están bajando desde ciertos difusores culturales, ciertos personajes que tienen realmente la capacidad de formar opinión y lo que están haciendo es fomentar y justificar al delincuente, realmente hacen mucho daño", cerró.

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