En ese sentido, reconoce 2 tipos de "reticencias":
"La reticencia es en parte ideológica: Cristna Fernández de Kirchner, la vicepresidente y líder del ala populista de izquierda del peronismo, ha hecho carrera política culpando al FMI y al “neoliberalismo” de los problemas principalmente autoinfligidos de su país. También es económico: a cambio de su dinero, el Fondo quiere que Argentina imprima menos dinero, tenga menores déficits y elimine su tipo de cambio dual. Eso implica apretarse el cinturón a corto plazo para obtener ganancias a mediano plazo en un país cuya economía no se ha recuperado por completo de la pandemia y donde 4 de cada 10 viven en la pobreza".
Según The Economist, esa perspectiva de ajuste conduciría al FdT a una nueva derrota electoral. "Incluso si Fernández consigue su trato, el país simplemente permanecerá inactivo. El kirchnerismo solo tiene retórica para ofrecer a los argentinos. La próxima elección parece ser de la oposición", sostiene.
FMI, menos exigente
En cuanto al FMI, la publicación señala que se ha mostrado más laxo dado que el principio de acuerdo "es menos exigente de lo que normalmente requiere el Fondo", porque sabe que "el gobierno de Fernández es débil" y que el Staff considera que un "acuerdo debajo del estandar es mejor que un incumplimiento".
"Para Argentina, también, un acuerdo de bajo nivel es preferible a ninguno. El incumplimiento acumularía presión sobre el peso y significaría más inflación y menos crecimiento. Pero cualquier acuerdo formal debe ser aprobado por el Congreso en virtud de una ley aprobada el año pasado", agrega.
Pero, describe, "el plan fue rápidamente rechazado por los kirchneristas", a pesar de que Fernández "se jactó de que no obliga a Argentina a realizar reformas laborales o de pensiones y permitirá un aumento de la inversión pública".
"Los kirchneristas parecen empeñados en votar en contra. El gobierno debe depender de la oposición o eludir la votación con un decreto de emergencia", sostiene el artículo sobre el trámite parlamentario.
Para The Economist, el "problema de fondo es que la inclinación peronista por el proteccionismo y los subsidios financiados por la inflación han dejado a la Argentina con un bajo crecimiento y una escasez crónica de divisas". "El equipo de Fernández habla de crecimiento, pero lo bloquea con regulaciones e impuestos punitivos", señala y concluye: "La Argentina tiene muchos emprendedores, pero muchos llevan sus negocios a otros lugares".