Máximo se reduce a lo mínimo. Apuesta con su maniobra a sostener un electorado duro con un discurso más de izquierda que el del peronismo.
No es casual el beneplácito que procó su gesto y comunicado al Frente de Izquierda. ¿Sorprende? Para nada. Los memoriosos recordarán, por ejemplo, su exaltación al sindicalista Agustín Tosco en detrimento de José Ignacio Rucci. Eran señales que había que tomar con más seriedad.
Distintas voces del oficialismo insisten que es el momento de hacer los máximos esfuerzos para conservar la unidad de la coalición.
Hay opciones. Si Alberto Fernández se decide y se apoya en Sergio Massa y los gobernadores del peronismo, puede reducir al kirchnerismo a una expresión minoritaria con asiento en el conurbano, sobre todo en la 3ra. Sección Electoral.
Quizá sea el momento de rediseñar el actual esquema donde reina la horizontalidad por sobre la verticalidad, en un movimiento como el peronista que no entiende otra manera de ejercer el poder que la verticalidad.
Lo mismo, de alguna forma, le sucede a Juntos por el Cambio.
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Máximo Kirchner intentando ser popular.
Máximo Kirchner inaugura el comienzo de un proceso que estaba en ciernes. Se trata de las nuevas formas que irán adoptando los frentes políticos. Parece ser prematura y poco responsable la aceleración de los tiempos, tal como si hubiera actores políticos que pudieran salir indemnes de una explosión de magnitudes aún desconocidas.
El 08/12/2021, en este mismo medio se escribió lo siguiente: “El jefe de Estado (Alberto Fernández) encontró en la derrota la posibilidad de desempolvar el nacimiento de su propio liderazgo. Por ahora, a medias. No quiere y no puede prescindir de la decisión política sobre la coalición que ejerce Cristina Kirchner. Incluso en la determinación más importante que moldeará el futuro del actual gobierno y del Frente de Todos que es el acuerdo o no con el Fondo Monetario Internacional”.
Pues bien, el momento parece haber llegado. Máximo Kirchner ha dado el paso clave para comenzar a cincelar la nueva fisonomía del Frente de Todos, que quizá ya no pueda incluir, justamente, a todos.
Alberto Fernández vuela a Rusia, China y Barbados. CFK, por ahora en silencio, asume el Poder Ejecutivo. La tensión va en aumento. La mayoría de la sociedad argentina observa, atónita, como la dirigencia sigue en sus cuitas lejos de los problemas que la aquejan. La principal víctima, una vez más, es la Argentina.