Para ello, Máximo Kirchner quería una lista con nombres de mucho peso, pero sobre todo, que abarque a todas las tribus internas. ¿A quiénes eligió? Nombres jugados como Santiago Cafiero, Luana Volnovich, Carlos Bianco y Malena Galmarini, según 'Revista Anfibia'.
Con esas figuras cubría a todos: al presidente Alberto Fernández, a la agrupación La Cámpora, al gobernador Axel Kicillof y al aliado Sergio Massa, nada menos que en la Provincia de Buenos Aires.
Todos cumplían con los requisitos que necesitaba: son figuras importantes, conocidas, jóvenes y hasta con "armonía estética". Pero el presidente Alberto Fernández no lo aceptó, y en cambio, puso en las listas oficialistas a figuras más moderadas, no tan kirchneristas, que no hagan tanto ruido.
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Alberto Fernández y Máximo Kirchner.
Y si bien el hijo de la vicepresidente estimaba que con su plan sacarían entre 3 y 4 puntos de diferencia, dejaron que Alberto Fernández ponga sus elegidos en las boletas. Lo dejaron tanto Cristina Kirchner como Máximo, a quien algunos ya consideran su "brazo ejecutor" y otros lo ven como el "hombre" dispuesto a llegar al sillón de Rivadavia, con toda su tropa, con todos aquellos jóvenes a los que viene entrenando desde hace tiempo para alcanzar el poder.
Máximo no solo está en la mesa chica del Gobierno y del Congreso, sino que también preside el PJ bonaerense, e incluso es fuente de consulta de los empresarios, que ven que el kirchnerismo al que le temen no termina en Cristina.
Por ello, el contraste entre la moderación de Alberto Fernández y el "ruido" que pretende quien es además de todo ello, referente de una organización que dirige municipios, administra cajas millonarias y hasta firma los DNI, no es un dato menor.
La grieta interna es cada vez más profunda. Por lo que sin dudas, será difícil de cerrar.