Fuentes eclesiásticas le dijeron al diario Clarín que el malestar de los obispos con el Gobierno comenzó tras el fallido atentado a Cristina Fernández de Kirchner, cuando la cúpula del Episcopado fue convocada por el Gobierno a un encuentro multisectorial con el fin de respaldar la democracia y la convivencia pacífica, cita que no contó con la presencia de referentes opositores y al que le siguió un acto partidario en Plaza de Mayo.
Así las cosas, y tras el encuentro con el Consejo Económico y Social realizado en las últimas horas, la Iglesia decidió soltarle la mano al Gobierno y describió que en esa reunión se presentó "un documento elaborado y consensuado por sus miembros tras el intento de magnicidio que promueve un conjunto de acuerdos básicos", del que aseguran que la Iglesia no tuvo participación alguna en su elaboración.
"Seguramente en el Gobierno van a decir que convocaron a todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria, pero creemos que falta realmente una disposición a que se sumen", advirtieron las fuentes a dicho diario.
Reunión con la Iglesia y el Consejo Económico y Social
Según información oficial, el Consejo Económico y Social se reunió el martes con representantes de entidades religiosas y distintos bloques parlamentarios en el Honorable Congreso de la Nación para "avanzar en la construcción de acuerdos multisectoriales que permitan fortalecer la convivencia democrática en la Argentina".
El encuentro, celebrado en el Salón de los Pasos Perdidos, contó con la participación de representantes de distintas entidades religiosas que reivindicaron la importancia del diálogo multisectorial así como el respeto a la pluralidad y diversidad. Las intervenciones estuvieron a cargo del obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Mons. Oscar Ojea; el presidente de la DAIA, Jorge Knoblovits; el titular de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas, Christian Hooft; el secretario general del Centro Islámico, Hassan El Bacha; el presidente de la Organización Judía Mundial para la Juventud, Isaac Sacca; el presidente de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas, Leonardo Schindler; y el vicepresidente de AMIA, Lazar Hamra.
Durante el encuentro, el presidente del Episcopado, el obispo Oscar Ojea, realizó una exhortación al diálogo y la búsqueda de acuerdos dado que la Iglesia considera que, más allá de lo que se proclama, falta disposición entre los políticos, comenzando por el oficialismo, para avanzar sinceramente en esa línea. "Pensamos que el modo de enfrentar la crisis es con hechos, no con palabras, es decir, con gestos. Estamos muy cansados de palabras. El primer gesto es aprender a escuchar", dijo Ojea.
Y agregó: "Nosotros no vamos a poder dialogar si no aprendemos a escuchar. La escucha es un gesto y no se puede escuchar con ruidos interiores en donde yo estoy preparando enseguida el argumento opuesto o el pensamiento distinto".
"La identidad no se consolida, ni se afirma en la confrontación", advirtió. En ese sentido, señaló que "si yo marco continuamente la diferencia no estoy consolidando mi identidad, sino que estoy aumentando mi inseguridad".
Sostuvo que "la identidad se consolida y se afirma por pertenencia, por pertenencia a un ideal, a un sentimiento, a una sensibilidad. No se puede estar continuamente acentuando la diferencia".
Por último, el documento que se presentó en esa reunión, del que la Iglesia asegura que no participó en su redacción, describe: “Convocamos a la sociedad civil y a las instituciones democráticas a trabajar incansablemente para renovar y fortalecer los pilares básicos sobre los que todas y todos estamos de acuerdo”, y enumeraron los cuatro puntos "consensuados" por las consejeras y los consejeros:
1. Nos comprometemos a continuar trabajando para fortalecer la convivencia democrática en el país.
2. Rechazamos cualquier acto de violencia.
3. Reivindicamos el diálogo multisectorial como mecanismo para resolver y dirimir, en un ámbito de respeto de la pluralidad y la diversidad, nuestras diferencias, controversias y conflictos.
4. Nos comprometemos a seguir trabajando para resolver democráticamente los problemas que aquejan a las argentinas y los argentinos.