La mujer nunca mencionó haber escuchado ruidos o gritos dentro de su vivienda ubicada en Juan del Campillo 878, en el barrio Cofico de la capital cordobesa.
Marianela llegó a señalar en medios de comunicación que siguen el caso: " Perdón por no haber escuchado nada".
Ahora, el proceso ingresa en una nueva etapa porque es probable que Palmero, desde la prisión, comience a contar la verdad sobre su ex pareja y lo sucedido con la menor ultimada. Ahora, el proceso ingresa en una nueva etapa porque es probable que Palmero, desde la prisión, comience a contar la verdad sobre su ex pareja y lo sucedido con la menor ultimada.
Agostina Vega, a punto de cumplir 15 años
La pericia acústica, otra de las claves
Los resultados de los trabajos perpetrados en la “casa del horror” determinaron que “desde distintos sectores de la vivienda era posible escuchar claramente lo que sucedía en el dormitorio donde habría ocurrido el femicidio”.
Ese dato reforzó la hipótesis de que Palmero habría omitido información relevante durante su declaración testimonial.
La querella que representa al padre de Agostina siempre reclamó la detención de Palmero para que se rompiera el “pacto de silencio” entre el victimario y quienes encubrieron lo sucedido ya que se cree que Marianela podría haber colaborado en las tareas de limpieza posteriores al crimen. La querella que representa al padre de Agostina siempre reclamó la detención de Palmero para que se rompiera el “pacto de silencio” entre el victimario y quienes encubrieron lo sucedido ya que se cree que Marianela podría haber colaborado en las tareas de limpieza posteriores al crimen.
La mecánica del espantoso crimen de Córdoba
Los horrendos sucesos estarían dilucidados: mataron a la niña en la habitación (en una situación de violencia sexual); descuartizaron sus restos en el baño de la casa; trasladaron los mismos hasta un descampado y los enterraron.
La vivienda donde ocurrió el femicidio pertenecía originalmente a una tía de Palmero y era compartida por 6 mayores y una menor: Claudio Barrelier, Marianela Palmero, la hija de ambos (11 años), Osvaldo Fasseta y una pareja de inquilinos (Eugenia Ludmila Ascarruz y Matías Córdoba).
De acuerdo con la investigación, aunque seguían viviendo bajo el mismo techo, Barrelier mantenía otras relaciones sentimentales conocidas por personas de su entorno, entre ellas con Melisa Heredia, madre de Agostina Vega, y con Soledad Andreani, propietaria del Ford Ka negro que se habría utilizado para el traslado del cuerpo de la menor. De acuerdo con la investigación, aunque seguían viviendo bajo el mismo techo, Barrelier mantenía otras relaciones sentimentales conocidas por personas de su entorno, entre ellas con Melisa Heredia, madre de Agostina Vega, y con Soledad Andreani, propietaria del Ford Ka negro que se habría utilizado para el traslado del cuerpo de la menor.