Las consultoras más respetadas del mercado ya están advirtiendo que el dólar oficial se devaluará a un promedio mensual del 4% solo en los primeros 6 meses; que la inflación será del 58% y el dólar que está al alcance de la clase media ya está en $200.
En simultáneo, el presidente Alberto Fernández aparece en público para instalar la absurda idea de que se levanta todos los días pensando en mudar la Capital Federal. Obviamente, cortina de humo para correr el eje de la discusión.
Una consulta: ¿Creen que los argentinos realmente son tan estúpidos que desayunan vidrio todas las mañanas? ¿Realmente creen que por más que Guzmán hable serio y en un tono monocorde los argentinos van a confiar en su palabra y sus gráficos del 15 de septiembre de 2021 -que solo sirven para hacer un asado- frente a un teatro montado?
¿Creen el presidente Fernández y su vicepresidente Cristina Kirchner que los argentinos no se dieron cuenta que esa discusión bochornosa en Plaza de Mayo, como si fuesen marido y mujer peleándose delante de sus hijos, no es a esta altura una estrategia política y electoral más vieja que la escarapela para eclipsar cualquier crítica opositora?
Por favor, le pido un minuto más para mirar estos 2 gráficos que difundieron las consultoras a propósito del "caluroso debate" en comisión (para que nada cambie, obvio). Los 2 gráficos a continuación muestran cómo oficialismo y oposición vienen licuando a los argentinos entre lo presupuestado y la realidad:
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¿Ahora ve porqué no le alcanza el salario?
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En los últimos días se instaló que recuperación económica es "impresionante" y que la Casa Rosada lucha todos los días para que ese crecimiento "no se lo lleven unos pocos" sino que sea prosperidad para todos los argentinos. Adivine quién es el principal beneficiado: el Estado Nacional por recaudación, incluido allí el impuesto inflacionario.
¿Usted cree que son tan ignorantes que siempre le erran y no se dan cuenta?
Esto es básicamente lo que está pasando: los políticos argentinos están buscando la forma de que no se note tanto que el año que viene se van a quedar con el 60% de su poder adquisitivo; algo así como una especie de aguinaldo que piensa cobrar la clase política, además de los abultados sueldos que ya cobran según el carguito.
A su vez, la oposición cree que su electorado es tan idiota que no se dará cuenta que va a dar quórum para que luego el oficialismo tenga la comodidad de aprobar ese mamarracho con menos de 70 votos. El oficialismo tiene 117 bancas y Juntos por el Cambio tiene 115. Sale como pan caliente.
Algún día esta gran mentira que mediáticamente llaman grieta se tiene que terminar.