En julio del 2020 comenzó el camino que hoy lo encontró sentado ante un Juez, cuando emprendió un viaje a Estados Unidos, a pesar de que regía una restricción en su contra por la denuncia que había hecho su ex pareja. Según el propio Cabrera declaró al llegar a Córdoba, dejó el país en un vuelo de línea vía Ezeiza, aunque había trascendido que había sido en un vuelo privado.
Ese viaje a Norteamérica se habría motivado por un torneo de golf. Al conocer esto, la Justicia de Córdoba libró una orden de captura en su contra a la Interpol.
Notificado de la falta en la que había incurrido, el golfista decidió cambiar su paradero, ya que las consecuencias legales de ser arrestado en los Estados Unidos lo afectarían de cara al futuro en caso de querer volver a disputar torneos mayores en ese país. Por eso viajó a Brasil, donde a fines del 2020 fue detenido por Interpol, y alojado en una cárcel de Río de Janeiro, lugar donde fue encontrado.
Desde entonces, Cabrera estuvo detenido a la espera de su extradición. En total, pasó 6 meses en Brasil, hasta que finalmente se pudo coordinar su extradición.
Durante su estadía en ese país, Ángel Cabrera cambió de defensor legal en Córdoba. Ahora, quien lo patrocina es el reconocido penalista cordobés, Carlos Hairabedian.
El hecho de que Cabrera haya dejado el país hace exactamente un año atrás no hizo más que complicar su situación judicial. A partir de mañana (2/7), el deportista enfrentará el juicio en su contra que dio comienzo formal en el día de hoy (1/7), con la declaración de ambas partes.
En concreto, el golfista fue acusado de dos hechos de violencia, ocurridos en 2016 y 2018 respectivamente. En la primera ocasión, Cabrera habría golpeado a Torres Mana en la entrada del barrio privado en el que ambos residían en Córdoba.
Ya en 2018, los hechos denunciados habrían tenido lugar en el domicilio de ambos, donde el golfista volvió a arremeter contra el físico de su ex pareja, esta vez arrojándole un celular. En ese contexto, el deportista tendrá mucho en juego ya que podría recibir hasta dos años de prisión, en caso de ser encontrado culpable de los hechos que se le acusan.
Para Cabrera, una condena de ese tipo podría ser el fin de su carrera como golfista, que pasó de caddie (lleva palos) en el Golf de Villa Allende, a codearse con los golfistas más renombrados del planeta.