En las imágenes se ve al hombre fuera de sí, enojado con una empleada de la empresa Ruta Atlántica. De pronto, Schulman empuja la puerta de acceso a la cabina donde se encuentra la trabajadora y la increpa: “¿De qué te reís, pelotuda, de qué te reís?”.
La mujer sólo se limita a escucharlo y a pedirle que se calme, pero él la golpea en la cabeza con su mano izquierda. “Hija de puta, ¿de qué te reís?”.
Una mujer que presenciaba la discusión busca ayuda, la empleada se para y le pide a Schulman que se retire del lugar.
“¡No me voy una mierda!”, responde el hombre defensor de los derechos humanos.
Otro hombre que ingresa a la oficina y el defensor de Milagro Sala fundamentó su agresión: “¡Desde hace 3 horas que esta pendeja se me está cagando de risa con que el colectivo viene!”.
¿Qué podía hacer la trabajadora para apresurar el ómnibus? Insólito.
Schulman realizó un descargo a través de su cuenta en Facebook.
“A mis compañeres. Pido públicamente disculpas por haber llevado adelante una conducta reprochable, en una terminal de ómnibus. Soy consciente de que mi comportamiento con una trabajadora fue inaceptable y nada lo justifica”.
A quien él debía pedir disculpas es a la agredida.
Luego intentó justificar su agresión:
“Como muches saben, soy discapacitado motriz y pasaron muchas horas de espera de un micro para regresar, que me produjeron un enorme dolor y me desencajaron”.
“Eso fue verdaderamente lo que me ocurrió. Me arrepiento mucho de estas acciones, contrarias a mis convicciones y así se lo hice saber a la trabajadora”.
De esto último, falta la constancia.