Pero en el despacho de Janet Yellen no hay signos de acompañamiento. Sino todo lo contrarios. Su principal asesor en este caso, David Lipton, mandó a votar en contra de la auditoria que el propio Fondo hizo del Stand By. Lipton era un funcionario clave del FMI cuando el crédito fue otorgado.
Default no se descarta
¿Puede haber default con el FMI? Hasta hace no mucho, eso parecía un escenario poco probable. Pero según trasciende de voceros cercanos al Gobierno, es una posibilidad que hoy no se descarta.
El periodista Raúl Della Torre, influyente en el entorno kirchnerista, detalló este miércoles en una columna radial que, de acuerdo a personas en el Gobierno que "evalúan las distintas hipótesis" respecto a las negociaciones, no acordar con el FMI "no se puede descartar", y que en ese escenario "hay que prepararse para esa situación" desde el punto de vista de la narrativa. Del relato.
Según Della Torre, sus fuentes dicen: "analicemos concretamente qué pasaría con el default, cómo lo manejaríamos, cuáles son las condiciones".
Y un instrumento para preparar el terreno, según cuenta el periodista, sería un documento que tuvo cierta atención mediática este miércoles y que, de acuerdo a Della Torre, "circuló por los pasillos oficiales".
Se trata de un paper confeccionado por los especialistas jurídicos Karina Patricio Ferreira Lima, de la Universidad de Leeds (Inglaterra) y Chris Marsh, un exfuncionario del FMI. El trabajo que pone en tela de juicio la legalidad el programa Stand By concedido al gobierno de Macri y por lo que sostienen que es"nulo".
En consecuencia, los autores afirman que el FMI debería "establecer un programa con un préstamo sin intereses, y la devolución de todos los intereses y cargos hasta la fecha" que pagó la Argentina.
"Los funcionarios lo están leyendo", afirmó Della Torre sobre el documento. Una confirmación de ello podría ser que la agencia oficial Télam se hizo eco del mismo.
"Esto es un documento que está circulando y que se está evaluando en el Gobierno. Es lo que se está hablando, previendo una situación sin salida con el Fondo cuando empiecen a caer los vencimientos, no haya acuerdo y que la Argentina diga esto no lo puedo pagar", sintetizó el periodista.
El informe
El paper sostiene que el mayor programa en la historia del Fondo "fracasó en todos sus objetivos centrales, viola los fines fundamentales del FMI según su Convenio Constitutivo y, por tanto, constituye un acto 'ultra vire'"
El "ultra vires" es el principio jurídico internacional que considera inválidos los actos de las entidades públicas o privadas que rebasan el límite de la ley.
"Analizando los fundamentos macroeconómicos del Acuerdo Stand By, no se cumplieron los requisitos sustantivos para el ejercicio de la competencia funcional del FMI de prestar apoyo a la balanza de pagos de Argentina", sentenciaron los autores.
Según el texto, "el Fondo no aseguró las garantías adecuadas para la provisión de sus recursos generales, ya que el programa financiero inicial no contemplaba un ajuste externo, tenía supuestos poco realistas y un "agujero negro" contable de al menos 20.000 millones de dólares", indicaron en el trabajo publicado con fecha del 10/01 en el repositorio de investigaciones sociales y de humanidades SSRN.
Todo ello, continuaron, "hizo que los objetivos cuantitativos del programa fuesen imposibles de cumplir", con lo que "el análisis de sostenibilidad de la deuda estaba destinado al fracaso, y los criterios de acceso excepcional no fueron evaluados razonablemente".
Para los investigadores, "era razonablemente previsible que el diseño del programa diera lugar a una ampliación de la duración y del grado del desequilibrio de la balanza de pagos de Argentina debido a la falta de pedidos de controles de capitales", que el Fondo "estaba legalmente obligado a solicitar".
Otro de los supuestos considerados "ridículos" tuvo que ver sobre los ingresos estimados de capital durante el programa, que incluían "la confianza en entradas de capital financiero por casi 80 mil millones de dólares", remarcaron.
Por todo esto, los autores afirman que "el programa debería considerarse nulo".
Concluyeron que dado que el país no tiene los recursos para repagar el programa, "debería haber un período (quizás mayor a 10 años) durante el cual se debería permitir a Argentina recuperarse". Esto significa, en la práctica, "establecer un programa con un préstamo sin intereses, y la devolución de todos los intereses y cargos hasta la fecha", concluyeron.