Primero, el ministro habló con los integrantes de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) con quien comparte la mesa de diálogo carcelario que se formó en el ámbito del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos que conduce Julio Alak.
“Vamos a hacer todas las reformas que tengamos que hacer, incluso vamos a tratar de eliminar directamente en algunas comisarías todo el sistema de calabozos”, dijo el ministro.
Además, expresó que “la comisaría tiene que ser un lugar para planificación operacional y de contacto con la comunidad y no un lugar donde haya que estar custodiando presos permanentemente”.
Según datos oficiales, se calcula que en la actualidad hay más de 4 mil personas detenidas en calabozos de comisarías, mientras que el sistema está preparado para contener a entre 1.500 y 1.700.
En 2002, ya se realizó una maniobra similar. Para evitar el hacinamiento de casi 8 mil presos en comisarías bonaerenses, el gobernador de ese entonces, Felipe Solá, decretó la “emergencia en las comisarías” y buscó, aunque sin éxito, alojar a los reclusos en contenedores. En Santa Fe también estuvo esta propuesta a fines del 2000, aunque tampoco llegó a buen puerto debido a que la iniciativa no se trató. Más cercano al presente, en 2015 en Río Negro también se pensó en alojar a los privados de su libertad en estas instalaciones debido a la sobrepoblación carcelaria de ese entonces.
Axel Kicillof había opinado en una entrevista con Perfil sobre la situación de hacinamiento carcelario: "Las cárceles de la Provincia tienen capacidad para 25 mil reclusos. Y el día que terminó el gobierno anterior había 49 mil. (María Eugenia) Vidal no construyó una cárcel. Había plazas para 25 mil, había 33 mil presos. Cuando se fue, había las mismas plazas, pero 50 mil presos. De esta situación se sale construyendo cárceles".