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Morales Solá confía en Massa para el 07/05

Anticipando un eventual lanzamiento a la arena electoral 2013, Sergio Massa se expresó vía Joaquín Morales Solá en el diario La Nación en una suerte de 'entrevista solapada'. Hay muchos interrogantes hoy día: desde si Massa participaría o no de un frente opositor a si Massa terminaría o no atomizando ese frente opositor, para alegría de Cristina Fernández de Kirchner. Por ahora todas especulaciones, pero mejor ir al diálogo no formal entre Morales Solá y el alcalde de Tigre:

 

 
"(...) Los próximos veinte días serán decisivos, además, para establecer el paisaje electoral que la aguardará. Ciertas alianzas electorales, ahora embrionarias, podrían cerrarse. Sergio Massa, el popular intendente de Tigre, comenzará pasado mañana (martes 07/05) la fase final de consultas para decidir si participará de las elecciones de este año. (...)
 
Massa puso en práctica un recurso novedoso para tomar las más importantes decisiones políticas de su vida. Al revés de otros políticos, que consultan con sus asesores o con su familia, Massa se respalda en los intendentes bonaerenses que creen en él. No son pocos ni todos piensan lo mismo, aunque hay una mayoría clara a favor de que su líder se postule este año como candidato a diputado nacional. Por fin, uno de ellos podría llegar al gobierno nacional. Muchos intendentes reconocen en Massa, también, al último salvavidas de sus existencias políticas. Atenazados por las distintas variantes del cristinismo (La Cámpora, sobre todo), sólo tendrían oxígeno para sobrevivir hasta 2015.
 
O los salvará Massa o perecerán.
 
El proyecto tiene argumentos aferrados a la realidad. Las actuales encuestas señalan que Massa ganaría por amplio margen la provincia de Buenos Aires, por encima de cualquier variante cristinista u opositora. Eso cambiaría todo, suele concluir Mauricio Macri.
 
Massa es un fenómeno político extraño. Se resiste a la presencia constante en los medios periodísticos nacionales, pero su popularidad se extiende a todo el país, según la unánime medición de las encuestadoras. Su despacho en Tigre es como un santuario hacia donde peregrinan políticos, empresarios y sindicalistas. ¿Qué hará? ¿Se presentará ahora, ganará y se postulará de inmediato a la presidencia de la Nación? ¿O, en cambio, hará una escala antes como candidato a gobernador?
 
Vamos por parte. Massa no le anunció a ninguno de sus interlocutores si participará de las próximas elecciones. Primero les describe a sus interlocutores por qué no debería ser candidato. El núcleo central de su argumentación es el temor a defraudar al electorado. La gente quiere una solución para sus problemas de hoy. Votará una solución, pero yo no se la podré dar desde la Cámara de Diputados , les dice. Parece que la respuesta es no.
 
¿Y entonces por qué piensa que debería aceptar?, le repreguntan. Hay una crisis en la dirigencia opositora. El Gobierno está en un ciclo político concluido y el tren de la historia pasa una sola vez , le respondió a un influyente empresario con el que se vio el viernes. La respuesta parece cambiar. En esa vacilación entre la necesidad política de no ser y la oportunidad histórica de ser, la oportunidad podría ganarle a la necesidad. ¿Qué político dejaría pasar el tren de la historia cuando éste se detuvo en la puerta de su casa? , resumió un de sus últimos oyentes.
 
La segunda parte consiste en que ya decidió que no se distraerá pujando por la gobernación bonaerense. Participando o no de las elecciones de este año, su proyecto es definitivamente presidencial. Más aún: sólo sería candidato a diputado en los próximos meses como un salto inmediato hacia la lucha por la principal poltrona política del país. Dicen que hace unos seis meses le ofreció un plan común a Daniel Scioli. Podrían haber ido ahora con una lista conjunta de diputados nacionales, Massa hubiera sido el próximo candidato a gobernador bonaerense y, Scioli, haberse convertido en el candidato presidencial de esa alianza. Scioli se demoró en contestar; la oportunidad pasó, irremediablemente.
 
Un muy probable lanzamiento de Massa en las próximas semanas colocaría a Scioli en la encerrona de jugar este año. No tendría derecho a la pasiva indiferencia. El triunfo de Massa podría sepultar el proyecto presidencial de Scioli. ¿Cómo y con quién jugaría el gobernador? Probablemente con Cristina Kirchner, a pesar de que la Presidenta no cesó con sus agresiones al gobernador. Indirectas, frases sutiles llenas de provocadores contenidos.
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Scioli es también un fantasma para Massa; si éste no participara del año electoral en curso, Scioli podría volver a crecer en las encuestas presidenciales. Los intendentes que ahora son de Massa podrían irse con Scioli. El adversario de Massa es Scioli, no Cristina , subrayan al lado del intendente. El propio Francisco de Narváez debería revisar su estrategia electoral; Massa le gana en todas las encuestas. ¿Y si el electorado bonaerense se polarizara entre Massa y el oficialismo? ¿Hay lugar todavía para explorar un acuerdo entre Massa y De Narváez?
 
Massa y los intendentes sólo piensan en una propuesta bonaerense para las elecciones de este año. En sus conversaciones reservadas, Massa suele quejarse por la falta de un discurso opositor sobre el futuro. De la reciente foto de José Manuel de la Sota, Roberto Lavagna, De Narváez y Hugo Moyano, sólo rescata a Lavagna. No me gusta el discurso que sólo cava en la fisura de la sociedad. Esa fisura ya es muy profunda , le comentó a un intendente amigo. Si se presentara en las próximas semanas (extenderá hasta el límite el anuncio formal), su campaña rescatará algunas decisiones del ciclo kirchnerista y no se enfrentará ni a las operaciones que, sin duda, harán contra él. Las espera, pero no les responderá.
 
Rescata a Lavagna, pero Lavagna podría ser candidato en una alianza con Macri. Silencio de Massa o, por lo menos, de su entorno. ¿Cuál es el problema? , preguntan después del silencio. El macrismo se mezcló en una polémica inservible con Lavagna por aquella foto de Córdoba. Lavagna es el único político dispuesto a recorrer todas las expresiones de la oposición. ¿Para qué ponerle límites? ¿Alguien puede ponerle límites a Lavagna? (...)".

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