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Caso Candela: el testigo clave aseguró que temía por su vida

Un testigo clave del caso por el secuestro y la muerte de Candela Sol Rodríguez falleció este miércoles 24/04 tras sufrir una explosión en su domicilio. Según la versión oficial, se trató de la explosión de una garrafa. Pero aseguran que el carnicero, Roberto Aníbal había sufrido atentados y balaceras en su hogar en el partido de Moreno. Aníbal vivía una situación de abandono por parte de las autoridades que le habían prometido seguridad tras su aporte al caso, sin embargo en el momento del accidente su custodia no estaba presente. En declaraciones a los medios, Aníbal no solo contó acerca de la banda implicada en asesinar a la niña de 11 años, sino que también comentó sus entrevistas con el Ministro de Seguridad Ricardo Casal, y vinculó a la policía bonaerense en el caso.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).-El testigo clave del caso de Candela Sol Rodríguez, asesinada el 31/08/2011, el carnicero Roberto Aníbal falleció después de sufrir una explosión en la casa que alquilaba en la zona de Moreno. Previamente Aníbal había sufrido dos balaceras en el frente de su casa.

La versión oficial habla de una garrafa. Hace apenas unas semanas Aníbal había amenazado con “contar todo” y apuntó al Ministerio de Seguridad, a la justicia de Morón y la cúpula de la bonaerense.

La web www.buenosAires2punto0.com.ar relató los últimos testimonios del testigo clave del caso Candela.

El relato de la web muestra los padecimientos que sufrió Aníbal desde que se dio el caso “contaba él mismo, que tenía relación con varios de ellos; que los escuchó hablar del caso cuando la nena aún estaba con vida y que incluso, le avisó a la policía. Pero recién fue escuchado cuando el cuerpo de Candela ya había aparecido sin vida”.

 “Acusaba. Pedía que le cumplieran promesas que le hicieron para que su relato figurara en la causa. Decía, con tristeza, con bronca, que esto le cambió la vida. Que lo distanció de su mujer, que no veía a su hija porque temía que si lo hacía corriera riesgo su vida. Y temía (a la luz de las circunstancias, con justa razón) por la propia también” dice la crónica periodística.

 La bronca e impotencia hicieron que meses atrás se encadene en La Plata, pidiendo que le cumplieran con el monto de la recompensa que le habían prometido. Dinero que necesitaba para mudarse, esfumarse, para empezar de nuevo.

Aníbal sufrió, desde que su nombre quedó asociado al caso, amenazas casi a diario.

Sobre el atentado que posteriormente derivó en su fallecimiento, hay más dudas que certezas “Explotó una garrafa” se apuraron a asegurar los efectivos policiales que asistieron tras la explosión.

“Fue un escape de gas que empezó en la cocina y que detonó por un cargador de batería de un celular”, intentaron especificar. Sin embargo, la casa no tenía conexión de gas ni artefactos que la necesitara.

 Había tres garrafas que los vecinos y testigos, aseguran que resultaron intactas y que las terminan sacando los Bomberos. La parte más dañada del domicilio es el sector de las habitaciones. Hace apenas unos días, una ráfaga de balas proveniente de una ametralladora también había impactado en la habitación donde dormía Roberto.

La web www.buenosAires2punto0.com.ar afirmó que Aníbal comentó que temía por su vida y explicaba porque

“Donde yo vivía en frente estaban los galpones donde guardaban gomas y todo eso, estos son piratas del asfalto y guardaban toda la mercadería ahí. Ellos iban siempre al negocio y contaban que transaban con la policía”, comenzó contando cuando fue entrevistado.

“Ellos la levantan (a Candela) con una camioneta Eco Sport ¿Por qué no agarran esa camioneta?” se preguntó el carnicero.

 Según contó fue Jara, Gómez y Bermúdez quienes “levantan” a la nena y la llevan a la casa de Kiernan “ahí la tienen como hasta las 8 de la tarde (sic), un día la levantan a eso de las 3 y cuarto de la larde y después a eso de las 8 y cuarto la llevan a San Martín, ahí a Villa Corea, la meten en la casa del primo del Topo Moreira. Estos son piratas del asfalto, son cabecita negra, por decir algo le dicen tenés que pegarle un tiro van y le pegan un tiro, no les da la cabeza, para hacer todo lo que hacían. Cuando la policía golpeaba las manos, miraban los pozos y andaban otras personas metidas, porque cuando le decían mirá que van para allá, la traían para acá, cuando ya no daban más, la traían y le dijeron bueno, descartala ahí nomás y ¿donde la tiraron? Ahí no más a dos cuadras o tres cuadras de Cellini (la casa de la suegra de Bermúdez)” precisó.

Aníbal, dio detalles de lo que él asegura que pasó en la casa de la suegra de Bermúdez, según lo que le habrían contado en su carnicería “ahí media hora antes la matan y pasa todo lo que pasa, la violan y todo eso, lavan el cuerpo y la ponen en una bolsa de residuos, Bermúdez, Jara y el Topo Moreira”.

Además en la entrevista, el carnicero revela que le aviso a la Policía del secuestro de la nena cuando aún estaba con vida, pero sufrió la indiferencia de la Policía y le explicaron que no podían meterse porque era una banda con la cual “transaban”.

A partir de allí, declaró en la causa, encarcelaron a varias personas, le ofrecieron mudarse a otra casa para resguardar su vida y hasta le solventaron la instalación de un nuevo comercio. Pero además, le prometieron, decía, la recompensa por su “invaluable aporte”.

Sin embargo, el carnicero estaba desesperado porque las recompensas que le prometieron no fueron cumplidas y aseguraba que por culpa de esta causa terminó alejado de su familia y que su mujer y su hija están viviendo en la Villa 31 de Retiro sin que pudiera verlas porque temía también por sus vidas.

Según la web, entre los detalles que comentó sobre la relación con la supuesta banda que secuestró y asesinó a la hija de Carola Labrador, dijo que “ellos me pedían que les preste mil pesos yo les daba y venían a los dos días y me daban 2 mil, como que tenían confianza conmigo, compraban la mercadería, cuando te hablo de mercadería te estoy hablando de carne no de droga y así se llevaban cosas y me decían aguanta que mañana vamos ir a vender y te vamos a pagar”. Este es uno de los tantos ejemplos que Aníbal mencionó para mostrar el vínculo que los unía con los malvivientes y agregó un relato que tuvo con Jara quien dice que le dijo “gracias a dios lo metieron preso a Bermúdez, total ese no va a hablar, le van a dar 20 mil garrotazos y no va a hablar, menos mal que no cayeron estos pendejos (me dice, por el Pollo Flores y por Espíndola), le digo ¿qué vos trabajas para ese?, me dice que sí, se quedaron un rato más jodiendo y le dije que se fueran porque me iban a traer problemas”.

En la entrevista también Aníbal deja entrever que uno de los implicados tiene una estrecha relación con uno de los hijos del Intendente de Hurlingham, Luis Acuña.

En el relato del carnicero, harto de verse poco contenido en una situación de peligro, contó no solamente detalles de la banda acusada de matar a Candela Sol Rodríguez, sino también contó acerca de las reuniones que mantuvo con el Ministro de Seguridad y Justicia, Ricardo Casal.

Relató cómo, según él, el propio Jefe de la Bonaerense Hugo Matzkin le dijo que tenía que declarar y dio nombres de otros efectivos de la fuerza. Habló además de las promesas del Fiscal y del papel de Fernando Burlando y su estudio de abogados.

 Roberto Aníbal habló sobre el momento en que fue a declarar, a sólo dos días que Candela fue secuestrada. “Yo pensé que estaba haciendo un bien, porque lo que yo hice para ayudar en esta causa, no tiene nombre”, dijo durante la charla en la que estuvo siempre custodiado por un efectivo policial sentado en la misma mesa del bar donde se produjo el encuentro.

 Según Aníbal, “a Candela la mataron por un ajuste de cuentas. Secuestran la nena para que (Carola) devuelva la plata, un vuelto que se había quedado” indicó y agregó: “ella salió en los medios a decir ‘aguantá hija, no van a poder con nosotros, estamos cerca’. ¿A quién le hablaba?”, se preguntó el testigo que ya ese día aseguraba temer por su vida.

“Yo sabía que robaban, que andaban con drogas. A la nena se la llevan un día lunes y el miércoles, aparecen en mi negocio diciéndome que se querían escapar y entonces me pidieron 5 mil pesos para escaparse. Ese día estaba en la tele Carola y la miraron y dijeron ‘vos seguí boconeando y no vas a encontrar la nena’”, señaló Aníbal, que habrían manifestado los delincuentes en su negocio mientras le pedían el dinero para poder huir a otra provincia.

 “Yo ahí les pregunté, vos tenés a la nena y me dijeron que sí, y que habían sido enviados por otros. ‘Cuando la madre siga boconeando, le vamos a hacer esto, le vamos a hacer lo otro y la vamos a tirar a tal lado’” siguió en su relato.

 Al tercer día de la desaparición de Candela y tras obtener por parte de los malvivientes, la confesión, Roberto Aníbal le comunicó a dos policías que iban a su negocio todo lo que sabía. “Yo conozco a dos policías de la Brigada, Sebastián Figueroa y Alejandro Rodríguez, que siempre iban a manguear al negocio, y le conté todo. Y estos, fueron y le dijeron a Chaparro (subcomisario de la DDI de Morón), su jefe, y éste como transaba con los vagos se lo pasó a otro”, denunció.

 Aníbal asegura también que ante esto, el policía Figueroa, le habría contado al ahora jefe de la Policía Bonaerense Hugo Matzkin, “pero cuando fue recién a laburar, encuentran la nena muerta” señaló a lo que agrega: “podrían haberla encontrado viva cuando yo les dije todo lo que sabía”.

En referencia a las garantías que el Ministerio y la Policía le dieron cuando declaró como testigo, el carnicero dijo resignado “Ellos me engañaron”.

Roberto Aníbal  estaba cansado de las promesas que no se concretaron y amenazó en su última charla con el Fiscal de Morón que iba a contar todo a los medios, sin embargo, días después sufrió el atentado que terminó con su vida.

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