En realidad, nada sorprendente en un mundo, el de la Educación bonaerense, que padece desde hace décadas esas “anomalías”, puestas reiteradamente sobre la mesa de los problemas y las promesas de soluciones de las diferentes administraciones y siempre, al final, intocadas.
Pero el tema es que esta vez también se aseguró que serían esas “irregularidades y desmesuras” las que serían recortadas, y no los sueldos o los puestos de los que trabajan. Y hasta ahora el personal al que se le reducirá el monto que cobra por el rubro “horas extras” no tiene noticias de que se haya avanzado sobre el ausentismo trucho que genera miles de suplencias. Ni, según subrayan, sobre la superestructura en la conducción de Educación que creó Gvirtz, y que implica la generación de casi 150 cargos burocrático-políticos de altos sueldos, entre directores provinciales, directores “comunes”, subdirectores y asesores. Hasta donde se sabe, a sus titulares se les pidió la renuncia pero ya están siendo reemplazados.
En la Gobernación, en fin, entienden como un logro hasta ahora que, en medio de la grave crisis financiera que atraviesa la Provincia, el conflicto se mantenga acotado a una dependencia. Pero preocupa su estancamiento, la persistencia de la toma, la falta de “vías de soluciones” y el “ejemplo” que podría significar para el futuro cercano."